TRAS BASTIDORES | El errar sostenido de Pedro Sánchez

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Su majestad, Felipe VI, rey de España, aterrizó en La Habana el lunes 11 de noviembre, acompañado de su consorte doña Letizia, para hacer una visita de Estado que ha sido catalogada de histórica, porque supone la normalización de las relaciones diplomáticas entre el Reino de España, una nación europea democrática, y la dictadura más añeja y cruenta del continente americano.

Sin embargo, la visita de su majestad no ha sido el mejor regalo que han recibido los dictadores de Cuba en el momento que se celebran los 500 años de la fundación de La Habana. El obsequio más valioso ha venido por parte del inefable de Pedro Sánchez, líder del Psoe y presidente en funciones, quien, el mismo 11 de noviembre, llevaba a cabo las reuniones para hacer un gobierno de coalición con Pablo Iglesias, quien acababa de perder siete escaños en las elecciones del 10N.

Con esta alianza de posible gobierno entre Sánchez e Iglesias, la dictadura cubana debe haber brindado con el mejor champán que se guarda en las bodegas del régimen. Por fin, el que parecía un exceso delirante del chavismo, el de darle dinero de las arcas venezolanas a Podemos, daba frutos muy esperanzadores para el resurgimiento de la antidemocracia en España y el fortalecimiento de los totalitarismos en América Latina.  Con estas negociaciones express, de espaldas al Psoe, Sánchez premia a la extrema izquierda española, socia de Maduro y admiradora de Putin, con varias carteras del gobierno, que significan una amenaza real para una nación que no logra solucionar su crisis política, luego de 40 años de haber democrático y con graves problemas de entendimiento con un sector independentista en Cataluña.

El costo del tránsito de Sánchez al frente del Psoe no puede ser más alarmante, porque no sólo se alía con la extrema izquierda, sino porque le ha dado oxígeno puro a ese personaje primitivo llamado Santiago Abascal, abanderado de la extrema derecha. El momento de clímax de esa respiración boca a boca fue el sinsentido del manoseo del cadáver de Franco. Con el circo, que incluyó, hasta un helicóptero VIP, se elevó al cielo la locura de darle argumentos y ánimos al franquismo que siempre había estado allí, esperando su momento de renacer. Con la idea de cerrar un ciclo de injusticia con los caídos en manos de los vencedores de la Guerra Civil, se ha abierto la caja de Pandora, inyectándole una energía muy perturbadora a unos populistas de derecha, racistas, xenófobos, negadores, capaces también de cualquier cosa.

Sánchez se me antoja tan equivocado, tan desquiciado por acceder al poder, que me recuerda no a Macbeth, sino a Lady Macbeth. Esto se me hizo claro cuando vi el desmedido abrazo que le dio Pablo Iglesias, luego de la firma de los acuerdos de la coalición. Esa imagen pornográfica nos muestra a una presa alegre porque ha sido, por fin, atrapada, por su deseado victimario.

No me extraña que, como Lady Macbeth, Sánchez termine delirando sin saber siquiera si debe lamentarse de su desproporcionada ambición.

Lo triste, lo trágico es que, con ese errar sostenido, se llevan los valores democráticos por los cuernos y deja a España y a América Latina toda, en manos de la peor gente de esta generación.

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