Trabajadores que representan a los ricos, el drama del sindicalismo

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Por Angeyeimar Gil

Recientemente un dirigente sindical planteó un salario mínimo mensual de entre 100$ y hasta 130$. Quienes plantean esto no pueden llamarse representantes de los trabajadores. Representan los intereses del capitalismo y de los capitalistas, de la clase que explota y coloca a la masa trabajadora en estado de miseria, bajo la protección del Estado chavista. No son defensores de los desposeídos, mucho menos de quienes necesitan ser defendidos frente al poder establecido. 

Esto tiene su sustento en cosas muy elementales. Los derechos laborales son derechos humanos (DD. HH). Es más, las primeras luchas sobre derechos fueron por los derechos de los trabajadores. Quienes defienden derechos laborales son, a su vez -o deben ser-, defensores de los DD. HH. Es decir, defensores de quienes no tienen poder. 

Los DD. HH. son un instrumento para garantizar la dignidad de las personas. Son un freno contra el poder económico y el poder del Estado para que la gente pueda vivir dignamente. Vivir en toda la extensión de la palabra. En ningún caso los DD. HH. pueden verse o exigirse para que la gente sobreviva, porque entre sobrevivir y vivir hay una amplia brecha. 

Los gremialistas/sindicalistas son personas electas para defender los derechos laborales. Es decir, el derecho humano al trabajo y lo que debe repercutir en la vida cuando se trabaja. Estas personas cuando van a hablar en nombre de sus representados, siempre lo deben hacer sobre la base del representado y con base en las condiciones de vida en las que está. Esto debe ser premisa de cualquiera que defienda derechos.

Si partimos de la idea anterior sabremos que 130$ no le sirven a una familia promedio (4 integrantes) para vivir. Porque vivir no es solo comer. Y aunque fuese solo comer, 130$ no son suficientes para comer tres comidas balanceadas. Ni siquiera que el dinero se obtenga sin salir de casa, porque si sumamos el gasto en transporte, el cálculo se va a las nubes. CENDAS-FVM calculó para mayo 2023 el costo de la canasta básica alimentaria en 523,29$. Es decir, el monto que proponen solo cubriría el 25% de una alimentación extremadamente insuficiente. Ni siquiera sobrevivirían, porque estarían muy mal alimentados, comiendo exceso de carbohidratos y nada o casi nada de proteínas. La pirámide de Maslow la borraron de la historia y de su imaginario. 

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La OIT establece que el objetivo del salario mínimo debe ser «eliminar la pobreza y (…) asegurar la satisfacción de las necesidades de todos los trabajadores y de sus familias». Adicionalmente se establece que se debe considerar «las necesidades de los trabajadores y de sus familias; el nivel general de salarios en el país; el costo de la vida y sus variaciones; las prestaciones de seguridad social y el nivel de vida relativo de otros grupos sociales». Partiendo de estas ideas, que cualquier persona que defienda el salario debe valorar, el análisis debe partir de que en Venezuela no hay seguridad social, que la salud y la educación que eran gratuitas y aparecían como un asunto socialmente resuelto, ahora están privatizadas. 

Incluso, quienes plantean este salario «para arrancar», respaldaron candidaturas de representación en la UCV como la de Nelson Chitty La Roche, quien planteaba abiertamente el cobro de matrícula diferenciada para la principal universidad pública del país, que podía perder su condición de «pública» de concretarse su planteamiento. En definitiva, el Gobierno (y quienes plantean esto) ha obligado a que todo en Venezuela haya que pagarlo. Se pagan servicios que ni siquiera funcionan, pero hay que pagarlos. La gente debe salir a trabajar y eso supone un gasto. La gente debe atenderse médicamente, deben vestirse, los niños y niñas deben estudiar y recrearse. Esos son gastos que deben estar contemplados por quienes defienden los DD. HH. y dicen representar a los trabajadores. 

El salario, como mínimo, debe permitir a quienes trabajan, vivir para volver cada día a trabajar y eso no lo podremos conseguir ni con el salario actual ni con los 130$ que proponen. Pero algunos dirán que «en una casa no solo trabaja una persona. Entonces habría que sumar los salarios mínimos», pero hay que decir que en el siglo pasado cuando trabajaban los hombres principalmente, la lucha por salario era para que sirviera para el trabajador y su familia (pareja e hijos). La exigencia de derechos debe ser progresiva. Esto es, si hoy trabajan hombres y mujeres, madres y padres, el ingreso familiar, con la lógica anterior, debería ser más que suficiente para lo mínimo necesario y mucho más. De lo contrario, que es lo que sucede hoy, la explotación es más cruenta y multiplicada en integrantes de la familia. Gana el capitalismo y mueren de mengua hombres y mujeres trabajadores. 

Presentar la opción de un aumento de salario mínimo menor al requerido y establecido por la propia Constitución, cuando la mayoría de los trabajadores cobran salario mínimo, es responder a los intereses del chavismo, de los grupos de poder que siguen enriqueciéndose con la corrupción del país. Es responder a los intereses de la explotación y de una distribución excesivamente desigual de la riqueza nacional. Es una posición de reproducción de la miseria y no de la exigencia de derechos. Es antiobrero y no pueden llamarse defensores de derechos ni los podemos ver como tal. Representan otros intereses.


ANGEYEIMAR GIL | @angeyeimar_gil

Docente de la Escuela de Trabajo Social de la UCV. Trabaja como investigadora en la Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna)

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