Sobre la ética del periodista

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Por: Gloria Cuenca

A los colegas-amigos, que aguantan mis mortificaciones sobre la Ética: Clarita, Juan Vicente y Marisol

Hago una reflexión permanente sobre ética. No me gusta hacerlo, una obsesión me perturba. 

Muchos años de terapia hicieron de mí, tranquila, serena y reposada; no obstante, en mi interior, subsiste, más o menos sometida, una especie de niña rebelde, que nunca está quieta y hace de las suyas. No prescindiría de ella: activa, vive pendiente de todo acontecimiento, es la multitasking; quería ser poeta, cantante, es periodista, organizaba fiestas, paseos y demás. La niña rebelde, informo, no me deja en paz, con el “rollo de la ética”. Cada vez que enfrento una situación, pregunta: ¿Está bien o mal? Esto que ocurre… ¿es honesto o deshonesto?, ¿verdadero o falso? Imaginarán: empiezo a desmenuzar cualquier problema periodístico; también de cualquier otro tipo.  Sucede, a menudo, casi a diario, en la vida cotidiana. Rápidamente -siempre pilas- logro entender su angustia, doy respuesta: “En efecto, revisar, ¿de qué se trata?” El adulto (el mío) dice: “Hay un problema, no se han visto, por ninguna parte, normas, principios, tampoco, valores acompañantes”. Atención, “¡Noticia falsa, averigüemos!” Situaciones que me ponen en tensión.

Todo se activa a partir de los foros del Ciberespacio realizados por colegas del Colegio Nacional de Periodistas, seccional Miranda. Sin duda, excelentes. He participado, desafío importante para mí: lograr hablar a queridos colegas, sin ver sus caras, sin saber qué pensaban. Me ayudaron, en el trance, las colegas Yesmín Devesa, Miriam Pacheco, además, la niña tremenda; lo conté al comienzo. 

Encerrada, los días pasan rápido, tengo mis actividades, ¡Gracias a Dios! A veces no puedo estar pendiente de los ciberforos. Supe del tema: tabla de salarios para los periodistas, hice tiempo, me dispuse a escuchar.

La rebelde, entró en crisis. Se trató, allí, de las formas de sobrevivir –en tiempos terribles- para los colegas periodistas. Al escuchar, entendí, ¡ojo!: esto no es periodismo o  no es solo periodismo.      

Propongo que se lo llame periodismo publicitario o publicidad periodística. Tenemos para designar a la publicidad: redaccional, encubierta, directa, indirecta, el publi-reportaje, publicidad de propaganda entre las reconocidas, que se manejan con frecuencia. Violan la ética del periodista, cuando se oculta de qué trata de publicidad. Nuestro Código de Ética es preciso al respecto: lo publicitario debe ser demarcado claramente de lo informativo noticioso. Referimos a boletines, notas de prensa, en favor de alguien, para que se destaque y sirva de información-noticiosa-publicitaria, con redacción y presentación periodística. La organización de eventos, incluyendo convocatoria a ruedas de prensa: de artistas, empresarios, políticos, ejecutivos, es tarea de relacionistas públicos, no son tareas periodísticas. A diario se presentan confusiones con relación a esto. Indispensable, clarificar y establecer los límites; de no hacerlo, terminaremos todos en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y hasta la propaganda. Por supuesto, eso encantaría al régimen, es lo que quieren: transformarnos en propagandistas a todos. ¡Mucha atención!


GLORIA CUENCA | @@editorialgloria

Escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela

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