Se hunde el suelo bajo los pies de la humanidad

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Por: Paulino Betancourt

El Parque del Este (o Generalísimo Francisco de Miranda) cumplió 60 años desde su inauguración el 19 de enero de 1961. Desde mediados del año pasado, hemos sido testigos de nuevos elementos en torno al Parque. Del lado del estacionamiento sur se observan varias “supercisternas” estacionadas, esperando abastecerse en el único pozo que se mantiene funcionando dentro del Parque para paliar la crisis de abastecimiento del agua en Caracas, poniendo en peligro al acuífero, e incluso al propio Parque por su excesiva explotación.

Cuando ocurre la sobreexplotación de un acuífero, este se derrumba, fenómeno que los geólogos llaman hundimiento. En todo el mundo, desde los Países Bajos hasta Indonesia y la Ciudad de México, la geología está confluyendo con el cambio climático para hundir el suelo bajo los pies de la humanidad. Sequías más severas significan un mayor drenaje de los acuíferos y por ende, más hundimientos. Si esto ocurre en una zona costera, se generan niveles (cotas) más bajas en las ciudades, quedando expuestas a inundaciones. La situación puede empeorar con el aumento del nivel del mar, producto del calentamiento global. Según un estudio reciente publicado en la revista Science, en las próximas dos décadas, 1.600 millones de personas podrían verse afectadas por la falta de agua y el hundimiento, con pérdidas potenciales medidas en billones de dólares.

La ciencia de las aguas subterráneas está adquiriendo una nueva urgencia a medida que Caracas y otras regiones del mundo enfrentan crecientes amenazas de sequía, y están perforando cada vez más pozos para compensar la falta de lluvia. A nivel mundial, los acuíferos están “muy estresados”, afectando principalmente a los 17 países que albergan una cuarta parte de la población del planeta, según el Instituto de Recursos Mundiales. El suministro de agua y alimentos para miles de millones de personas está amenazado. Por ejemplo, algunas zonas de Yakarta, capital de Indonesia, se están hundiendo hasta 25 centímetros por año, todo mientras los mares aumentan a su alrededor. Los modelos estiman que en solo tres décadas, el 95% del norte de Yakarta podría estar bajo el agua. La situación es tan terrible que Indonesia planea trasladar su capital.

El hundimiento del suelo no ha sido lo suficientemente estudiado porque es un proceso lento. No es tan destructivo como un terremoto repentino o una erupción volcánica y no se reconoce hasta que comienza a verse el daño. Para que el hundimiento se convierta en un problema, se necesitan dos cosas: un tipo específico de suelo y un acuífero sobreexplotado. Los acuíferos retienen el agua entre las partículas de arena, grava o arcilla. Cuando la cantidad de arcilla en un acuífero es particularmente alta, los granos se organizan como platos puestos al azar en el fregadero, básicamente tienen orientaciones aleatorias y el agua llena los espacios entre los granos. Pero si se comienza a extraer agua de un acuífero, esos espacios colapsan, los granos se acercan de manera ordenada y el acuífero se compacta. Ahora se reorganizan en forma más parecida a una pila de platos que se colocan en un ceibo. Obviamente, se necesita mucho menos espacio para apilar los platos de esa manera, dando como resultado el hundimiento de la superficie.


Cuando ocurre la sobreexplotación de un acuífero, este se derrumba, fenómeno que los geólogos llaman hundimiento. En todo el mundo, desde los Países Bajos hasta Indonesia y la Ciudad de México, la geología está confluyendo con el cambio climático para hundir el suelo bajo los pies de la humanidad. Sequías más severas significan un mayor drenaje de los acuíferos y por ende, más hundimientos

Paulino Betancourt

Pero, ¿el bombeo de más agua al acuífero no obligaría a las placas de arcilla a volver a sus orientaciones espaciales aleatorias? Lamentablemente no. Entonces, en este punto, tenemos un arma de doble filo: el suelo se ha hundido y no se volverá a “hinchar”, y los acuíferos no retendrán tanta agua como antes, porque se han comprimido. Y ese es un punto importante. A medida que lugares de todo el mundo, incluido el Parque del Este, están empezando a utilizar sistemas acuíferos como reservorios sobreexplotados, la compactación de los mismos reduce su capacidad para almacenar agua.

Los científicos recientemente han modelado los riesgos globales de hundimiento. Para construir su modelo, los investigadores examinaron la literatura existente sobre hundimientos de suelos en 200 lugares de todo el mundo. Consideraron factores geológicos y topológicos, ya que es más probable que ocurra un hundimiento en terrenos planos. Tomaron en cuenta el crecimiento demográfico y económico, los datos sobre el uso del agua y las variables climáticas. Hallaron que, en todo el planeta, el hundimiento podría amenazar 11.913.945 kilómetros cuadrados de superficie terrestre en las próximas dos décadas. Si bien eso solo representa el 8% del total, la humanidad tiende a construir grandes ciudades en las áreas costeras, que son propensas al hundimiento. El modelo proyectó además que las pérdidas económicas podrían representar 8,19 billones de dólares o el 12% del PIB mundial.

Realmente, la única forma en que la humanidad podrá evitar el hundimiento es detener la sobreexplotación de los acuíferos, una tarea difícil en un planeta que se calienta rápidamente. ¡Los acuíferos se agotarán, de una forma u otra! No es posible pedir a las personas que necesitan agua dulce que dejen de usar agua subterránea porque provoca hundimientos. Entonces, el panorama general es: ¿Cuáles son las estrategias de adaptación? Podría significar depender más de la desalinización del agua de mar, aunque sigue siendo muy intensivo en energía y, por lo tanto, costoso. Las ciudades podrían modificar sus calles para recolectar el agua de lluvia o tratar sus aguas residuales para reciclarla. 

Al final del día, las ciudades en decadencia se enfrentan a fuerzas físicas imparables. La geología es geología y no podemos hacer nada al respecto, a menos que gestionemos la correcta extracción y consumo del agua.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat.

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