¿Riesgo nuclear en Zaporizhzhia?

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CIENCIA Y LETRAS


Por: Paulino Betancourt

Las fuerzas rusas tomaron el control de la planta de energía nuclear más grande de Europa, después de bombardear las instalaciones de Zaporizhzhia en la ciudad de Enerhodar, al sur de Ucrania en el río Dniéper. Las imágenes nocturnas mostraban un edificio en llamas y una lluvia de proyectiles, antes de que una gran bola incandescente iluminara el cielo, explotara junto a un estacionamiento y emanara humo por todo el lugar. Esto avivó los temores sobre la seguridad de la planta y evocó recuerdos del peor accidente nuclear del mundo, ocurrido en Chernobyl, en 1986. El sitio de ese desastre también está bajo control ruso desde el 24 de febrero.

Las autoridades ucranianas informaron a la Agencia Internacional de Energía Atómica que el incendio en Zaporizhzhia, fue sofocado sin causar ningún daño directo a los reactores y los detectores continúan reportando niveles normales de radiación. Según los informes, los empleados ucranianos estaban operando la planta bajo las órdenes de las fuerzas de ocupación rusas. Pero las preocupaciones de seguridad permanecen.

Las plantas de energía nuclear se construyen para operar en tiempos de paz, no para las guerras. Ucrania tiene 15 reactores nucleares en funcionamiento, que normalmente producen la mitad de su electricidad, operan con combustible enriquecido con isótopo fisionable de uranio-235. La energía liberada en la fisión se emplea para calentar agua y generar vapor que hace girar una turbina conectada a un generador de electricidad. La instalación nuclear de Zaporizhzhia tiene seis reactores de agua a presión con una generación de casi 6 gigavatios, que utilizan el agua tanto para mantener la reacción de fisión como para enfriar al reactor.

Los reactores de Zaporizhzhia tienen un diseño moderno y la planta cuenta con buenos antecedentes operativos. A diferencia del reactor de Chernobyl, cada uno está encerrado en un recipiente de acero presurizado, que a su vez está alojado dentro de una enorme estructura de contención de hormigón armado.

La mayoría de las plantas de energía nuclear, incluidas las de Zaporizhzhia, tienen piscinas de agua donde se guardan las barras de combustible gastadas que aún emiten radiación, mientras se enfrían. Si un proyectil golpea la piscina donde están estas barras, ya sea accidental o intencionalmente, provocaría que el agua se filtre o hierva. Las barras se sobrecalentarían y provocarían un incendio, liberando radiación. No se sabe si las fuerzas rusas bombardearon intencionalmente la planta de Zaporizhzhia. Pudo haber sido involuntario, causado por un misil extraviado. Pero quedó evidenciado que querían capturar la planta.

Hasta el momento, cinco de los seis reactores de Zaporizhzhia habían sido cerrados. Pero incluso apagado, un reactor que todavía tiene barras de uranio representa un gran riesgo. Bajo operaciones normales, los núcleos de uranio en las barras de combustible se fisionan o rompen, dejando atrás núcleos de elementos más ligeros. Estos se acumulan durante la vida útil de las barras y muchos de ellos son altamente radiactivos, lo que continúa produciendo calor incluso después de apagados. Por tanto, el núcleo de un reactor que se acaba de apagar debe enfriarse.

Siempre se necesita recirculación de agua para asegurar que las barras de uranio no se sobrecalienten,  evitando que generen burbujas de hidrógeno en su revestimiento. Si no se extraen estas burbujas, explotarán y propagarán la radiación hacia la atmósfera. De llegar a este punto, Zaporizhzhia podría enfrentar un escenario análogo del desastre de Fukushima de 2011, en Japón.

Por otro lado, los trabajadores de la instalación están laborando bajo estrés. El estrés aumenta la posibilidad de error y ocasiona un bajo rendimiento operacional. Una preocupación es que a los empleados no se les permita cambiar de turno, lo que significa más horas en vigilia y cansancio. Se sabe qué hace unos días en Chernobyl, después de que los rusos tomaron el control del sitio, no permitieron que los trabajadores, que generalmente tienen tres turnos, cambiaran. En Zaporizhzhia, no ser relevado de sus funciones podría conducir a la fatiga agravada por el estrés de trabajar bajo coacción.

Hay un elemento humano en el funcionamiento de una planta de energía nuclear: los operadores son la primera y la última línea de defensa entre la instalación y el público. Son las primeras personas en detectar y detener cualquier situación de riesgo, o si hay un accidente, son los primeros en tratar heroicamente de contenerlo.

Por el bien de todos, esperemos que se pueda llegar a un acuerdo que minimice el peligro para la planta de energía y permita que los reactores nucleares de Ucrania operen de manera segura, hasta que se resuelva el conflicto armado.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat

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