Relatos de educar en cuarentena

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Por: Luisa Pernalete

Se dice rápido: ¡Un año educando en cuarentena prolongada, prolongadísima! O sea, a distancia, desde los niños de preescolar hasta la universidad, en un país en el cual ya estábamos en medio de una emergencia humanitaria compleja, lo cual se traducía – y se traduce – en múltiples problemas, agudos muchos de ellos. 

¿Cómo ha sido este año de educar en cuarentena? Podría hacer un listado de lo rescatable, los aprendizajes y las múltiples dificultades, algunas que ya venían desde hace varios años, pero he preferido compartir relatos de docentes que exponen sus preocupaciones, sus saltos de obstáculos, su capacidad de resiliencia y hasta heroísmo escolar, diría yo.

Comencemos por María Gabriela. Trabaja en una escuela de Fe y Alegría del 23 de Enero. Ella misma ya es un ejemplo de generosidad y entrega. Se vinculó a la escuela donde estudiaba su hija, porque entró al programa de Madres Promotoras de Paz hace unos años. Cuando comenzó la renuncia de docentes, le pidieron que cooperara con un grado y ahora estudia Educación. Da un 6° grado. “Durante el trimestre del año escolar pasado, fue fuerte eso de no ver a los niños, pero ya los conocía, sus rostros, sus nombres. Recuerdo que una mamá me dijo que ahora me admiraba, porque a ella le costaba ayudar a hacer las tareas de su única hija; que tal yo, con más de 30. Me reí. Este año en curso es más difícil, pues es un grupo nuevo. Tengo 24. A 20 les atiendo por el grupo wasap, eso lo he tenido que aprender, y a 4, que no tienen teléfonos inteligentes, les entrego unas guías cada semana. Doble trabajo, pero uno tiene que llegar a todos… Eso ha sido lo más difícil: llegar a todos, pero lo he logrado. Y parece mentira, estamos sin vernos, pero yo me siento que he crecido en empatía: ponerme en su lugar. Las mamás me cuentan sus problemas, son respetuosas, saben que yo estoy para acompañarles, creo que les he ido conociendo cada semana”. 

No me extraña que María Gabriela apunte como logro que se hayan revalorizado, las madres a las maestras y las maestras a las madres. Se saben del mismo lado de la cancha. Para poder seguir en la escuela, por las tardes se ayuda con “tareas dirigidas” a un pequeño grupo, que le aportan algo, y ella les orienta… y lo agradecen.

Sigamos con Deisy y Carmen. La primera es directora, la segunda, coordinadora de una escuela de Fe y Alegría en Caricuao. Reconocen que ha sido un año duro: renuncias, todo nuevo, tecnología, no ver a los niños, esa escuela sola, los bajos salarios… “Me hacen mucha falta”, dice la directora. “Tener que aprender tecnologías que no usábamos, no contar con plataformas todos…” Añaden el tema de los bajos salarios, como si lo que hacen no fuera importante, eso les ha golpeado. Las renuncias obligaron a recargar al personal, una maestra ocupándose de dos salones y se repite: poder llegar a todos, lo más importante.


Comencemos por María Gabriela. Trabaja en una escuela de Fe y Alegría del 23 de Enero. Ella misma ya es un ejemplo de generosidad y entrega. Se vinculó a la escuela donde estudiaba su hija, porque entró al programa de Madres Promotoras de Paz hace unos años

Luisa Pernalete

Y siguen relatando cómo fueron ensayando diversas maneras de acompañar a los alumnos, cuadernillos con guías instruccionales, el primer lapso en físico, luego enviados por internet a los que tuvieran el acceso, combinando con asesorías directas con aquellos que no pudieran. Sin dejar de buscar ayudas para los maestros para que pudieran perseverar los que se quedaban. Y no tienen duda en afirmar que reforzar el acompañamiento psicoafectivo, cultivar la interioridad, ser flexibles. “Nada de sólo un Plan A. Aquí tenemos plan A, B, C, D… y hasta el Z si es necesario, pero hay que dar la vuelta a los obstáculos”. Crecer en resiliencia pues. Carmen reitera que ha sido muy importante cultivar la espiritualidad, no sólo con el personal, también con las madres. El trabajo en equipo, “solos no podemos, ayudarnos mutuamente los maestros… de otra manera no resistimos” . Uno se queda asombrado de la firmeza. Hablan también de aliados en la comunidad, como la empresa que está al lado del colegio, que les ayuda con el agua, por ejemplo. Una estrecha relación con la comunidad. Educar a distancia, también requiere de alianzas.

Terminemos con la escuela de Fe y Alegría ubicada en el Municipio Marcano del Estado Nueva Esparta. “Parece contradictorio – dice Belkis, la directora – educación a distancia ha significado para nosotros mayor cercanía con los alumnos, pues antes los podíamos ver a todos en el colegio, pero ahora tenemos que ir a sus casas porque por wasap no podemos acompañarles, nadie tiene teléfonos inteligentes, las guías instruccionales se las copiamos los maestros a mano. Hay que asesorar a las madres para que a su vez ayuden a sus hijos. Eso lo hacemos en 3 de las casas de los docentes, que viven en la comunidad. Si las madres no llegan, nosotros vamos a sus casas. Por eso sabemos que hay 5 que están fuera de la isla: 3 en Sucre y 2 en Maturín, pero ya los contactamos, y por wasap nos comunicamos y ellos mandan sus ejercicios”. Yo oigo, sin poder salir de mi estado de admiración.


Y siguen relatando cómo fueron ensayando diversas maneras de acompañar a los alumnos; cuadernillos con guías instruccionales, el primer lapso en físico, luego enviados por internet a los que tuvieran el acceso, combinando con asesorías directas con aquellos que no pudieran

Luisa Pernalete

Dice Belkis que la formación espiritual ha sido muy importante. “La fe fortalece. Y en mi caso – enfatiza – esta cuarentena me ha servido para encontrarme conmigo y reforzar mi papel de acompañante de los maestros”. Comenta que el personal ya era bueno y con sentido de pertenencia, pero eso se ha fortalecido. Se ayudan unos a otros, hasta el personal obrero coopera pegando avisos en la comunidad, para socializar todo eso de la prevención del COVID-19, las clases de ciudadanía ahora son para todo el barrio… Y contó que, como en la isla no está funcionando la emisora, están haciendo dos cosas: la oficina regional les manda los audios del programa “La Escuela en la Radio”, de la red de Fe y Alegría. Le ponen una corneta a unos celulares, y ponen el programa en la calle… También han conseguido alianzas con emisoras locales y van a pedir espacios…  

“No es que no tengamos problemas. Lo del agua es terrible. Internet, casi no existe. Esta comunidad es muy pobre, se pasa hambre, pero hay mucho afecto, y el estar visitando los hogares, nos ha unido mucho con las familias.” Nadie se queda paralizado.

Podemos entresacar algunos elementos comunes: capacidad y resiliencia, trabajo en equipo, acompañamiento a los maestros y estos a las familias, flexibilidad, formación de la persona, expresado en cultivo de la interioridad, espiritualidad, manos extendidas para ayudar y para pedir ayuda, alianzas. Problemas: servicios, conectividad, falta de equipo para los maestros y alumnos. Pero hay unos docentes verdaderos héroes, que merecen reconocimiento y salarios dignos. Si no fuera por ellos, no habría ni educación a distancian ni presencial tampoco.


LUISA PERNALETE | @luisaconpaz

Educadora en zonas populares por más de 40 años. Utiliza el sentido del humor como herramienta pedagógica.

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