Reflexiones en vísperas de Navidad

184

En los últimos años, lamentablemente en nuestro país, muchos hogares se han quedado con sus nidos vacíos, es decir, Navidad sin sus seres queridos, todos divididos y esparcidos por el resto del mundo. Esto ha acarreado cambios en la tradición de algunos y soledad en muchos otros. Toca entonces redefinir lo que esperamos de estos días y la actitud con la que lo vivimos. Toca saber que lo importante no estará debajo del árbol, no estará envuelto en papel de regalo porque no tendrá un precio. Lo importante estará en el Otro a quien se abrace, a quien se escuche o se vea por videocámara en la distancia.

Por: Karina Monsalve

Quedan pocos días para reunirnos a celebrar la Navidad. Pero qué significa la Navidad y cómo la entendemos en estos tiempos tan turbulentos.

La palabra, “Navidad’ es una abreviación de ‘Natividad’.  Ese término se deriva del vocablo latino, ‘natalicio’, que significa ‘nacimiento’.  Esto nos indica que la fiesta navideña tiene como propósito formal celebrar un nacimiento, el nacimiento de Cristo.  Un nacimiento que literalmente divide la historia de la humanidad, y tiene implicaciones de gran envergadura en el mundo entero.

Navidad significa nacimiento de la ternura de Dios, de allí que la afectividad humana tenga relevancia la nochebuena. En Venezuela, siempre ha sido un día especial. Es un día para estar en familia, para compartir la mesa con las personas más cercanas, los amigos, los afectos.

Es un día para manifestar la gratitud hacia Dios, pero también desprovisto de su contenido religioso, es un día para mostrar el afecto a los Otros, una ocasión de reencuentro y reconciliación entre familiares y amigos cercanos.

Hablar de Navidad en Venezuela es hacer referencia a la unión familiar, a la elaboración de hallacas, a escuchar gaitas y aguinaldos por doquier, a armar un pesebre de grandes o pequeñas dimensiones, montar un árbol, jugar al amigo secreto, regalo robado y muchos otros bochinches más, típicos de nuestra cultura.

En los últimos años, lamentablemente en nuestro país, muchos hogares se han quedado con sus nidos vacíos, es decir, Navidad sin sus seres queridos, todos divididos y esparcidos por el resto del mundo. Esto ha acarreado cambios en la tradición de algunos y soledad en muchos otros. Toca entonces redefinir lo que esperamos de estos días y redefinir la actitud con la que lo vivimos.

Toca entender y valorar lo más importante y valioso que tengamos, para regocijarnos en ello. Toca saber que lo importante no estará debajo del árbol, no estará envuelto en papel de regalo porque no tendrá un precio. Lo importante estará en el Otro a quien se abrace, a quien se escuche o se vea por videocámara en la distancia, pero en el presente de cada quien, en la sonrisa de un niño, en la mirada de quien le acompañe presencial o virtualmente ese día.

Enfocarnos en lo simbólico que para cada familia signifique ese día, ayudará a aceptar de cierta manera, la celebración de ese día especial; con fiesta o sin ella, la Navidad se debe centrar en el reencuentro de nuestros seres queridos, aun cuando estén lejos o simplemente no estén físicamente. Recordarles a través de las fotos, las anécdotas y las historias podrían producir cierta nostalgia, pero a su vez, es una manera de hacerles presente en nuestras vidas y una manera de honrarles en el recuerdo.

Resaltar los vínculos afectivos que tenemos o que hemos conquistado durante el año, será como un bálsamo para quienes tienen a sus familias en la distancia. Gestos simples, como orar, compartir el desayuno, hablar por teléfono o enviar un mensaje de salutación nos acercará a quien amamos.

Acercarnos ese día a quien nos pueda necesitar (en un hospital o en una casa hogar, por ejemplo), sería un acto de solidaridad, de bondad y nobleza que resalta la cualidad humanidad que tenemos las personas, pero también enaltece justamente el mensaje que lleva implícito este día.

Cualquier acto que nos acerque a brindar paz, sosiego, alegría y bienestar en Navidad, bien sea en nuestra familia o en nuestro entorno, será un acto que nos producirá satisfacción interna, pero al mismo tiempo nos representará y hará crecer como sociedad.

¡Feliz Navidad!


KARINA MONSALVE | TW @karinakarinammq IG @psic.ka.monsalve

Psicóloga clínica del Centro Médico Docente La Trinidad.

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

Escriba al correo [email protected] para algún comentario sobre nuestras publicaciones.

Miles de venezolanos en las zonas más desconectadas de nuestro país visitan diariamente El Pitazo para conseguir información indispensable en su día a día. Para muchos de ellos somos la única fuente de noticias verificadas y libres de parcialidades políticas.

Sostener la operación de este medio de comunicación independiente es cada vez más caro y difícil. Por eso creamos un programa de membresías: No cobramos por informar, pero apostamos porque los lectores vean el valor de nuestro trabajo y contribuyan con un aporte económico que es cada vez más necesario.

Forma parte de la comunidad de Superaliados o da un aporte único.

Asegura la existencia de El Pitazo con una contribución monetaria que se ajuste a tus posibilidades.

HAZTE SUPERALIADO/A

Es completamente seguro y solo toma 1 minuto.