Recuerdos de la peste de Atenas del 430 a. C. y algunas enseñanzas para hoy

528
La peste que azotó a Atenas en el año 430 antes de Cristo fue la primera documentada en la historia | Foto Cortesía france24.com

Por Alberto Navas Blanco

Gracias al historiador ateniense Tucídides (460-396 AC) es posible conocer documentalmente, y de fuente directa, los detalles de la peste que azotó a Atenas en el año 430 antes de Cristo, que tiene un valor referencial muy significativo para estudiar en el largo plazo histórico el desarrollo de las pandemias que han afectado a la humanidad y, particularmente, al mundo europeo y Occidental. Tucídides recoge estos acontecimientos en su obra: “Historia de la guerra del Peloponeso”, entre los capítulos XLVII y LIV desarrolla en prosa griega clásica un aporte valioso para la historia de la salud y la medicina universal, no solamente por sus cualidades como historiador, sino también como testigo directo de dicha peste, de la que también fue víctima y sobreviviente. Una peste fulminante para los recursos sanitarios de aquella época de la que hoy aún se discute si era “Peste Bubónica” o “Tifus”, de acción letal repentina y rápida, que tomó por sorpresa a los médicos griegos, que no conocían la patología y la trataban por primera vez, no contando con recursos terapéuticos contra ella y siendo ellos “las primeras víctimas”, pues se contagiaban al ser los únicos en acercarse a los enfermos.

Se trataba muy posiblemente de una enfermedad de origen asiático que había entrado hacia el mundo antiguo por la vía de Etiopía, tal vez en los hombros de las rutas comerciales que venían del Lejano Oriente y se diversificaban luego por Yemen, Arabia, el Cuerno de África, el Mar Rojo, Persia, Egipto, Libia y, a partir de allí, hacia los pueblos del Mediterráneo. Como Atenas se encontraba en guerra con los peloponenses y dada la súbita mortalidad, se sospechó que se trataba de un envenenamiento de los pozos de agua. Por ello la mortandad empezó contra la población del puerto del Pireo subiendo rápidamente a las partes altas de la ciudad de Atenas. El fenómeno fue tan contundente que Tucídides decidió describir sus síntomas para prevenir que, si la enfermedad “volviese a sobrevenir, teniendo una idea previa, mejor se podría diagnosticar”:

Los pacientes pasaban súbitamente de plena salud a la enfermedad, iniciándose con fuertes “fiebres de cabeza”, “Rojez e inflamación de los ojos”, la garganta y la lengua se inflamaban considerablemente y sobrevenía “respiración irregular y aliento fétido”. Después de estos primeros síntomas seguían estornudos, ronquera y una fuerte tos cuando la enfermedad “bajaba al pecho”. Posteriormente la enfermedad se extendía hacia el “estómago” produciendo gran malestar y en muchos casos vómitos y fuertes espasmos. El calor de la fiebre era más interno que externo y generaba pequeñas úlceras en la piel (flictenas), tan molestas que los enfermos no podían soportar las ropas ni las sábanas, prefiriendo estar desnudos. La desesperación del calor interno y la sed eran tan grandes que era “igual beber mucho que poco”, por lo que muchos se lanzaban desesperados a los pozos.  “La mayoría morían a los nueve o siete días consumidos por el fuego interno”. Parece ser que entre los que se salvaron, incluyendo al autor griego, el mal les “bajaba hacia el vientre” y les producía una terrible diarrea, así como ulceraciones en el cuerpo, especialmente en extremidades y “las vergüenzas” (genitales), algunos perdieron la vista y otros hasta la memoria como secuelas permanentes.

Algunas enseñanzas se derivan del documento de Tucídides: 

  1. La comunicación de epidemias a través del comercio lejano o mundial desde la antigüedad.
  2. Los médicos se encuentran entre las primeras víctimas en pestes desconocidas.
  3. Frecuentemente no se dispone de curas inmediatas y los pocos medicamentos favorecen algunos pacientes, pero perjudican a otros. 
  4. Tanto los fuertes como los débiles fueron contagiados. 
  5. Los efectos negativos del no aislamiento de los pacientes se comprobaron con el desplazamiento de campesinos a las ciudades buscando ayuda, muriendo en las calles y propagando la enfermedad. 
  6. Los pacientes curados estaban ya inmunizados y eran los que podían atender sin peligro a los enfermos, pues “el mismo hombre no era atacado dos veces” por la enfermedad. 
  7. Curiosamente los animales carroñeros supieron abstenerse de comer los cadáveres abandonados y amontonados.

La peste (o “loimós” que también puede significar hambre) atacó, pero no acabó de manera inmediata con la más importante de las democracias de la antigüedad, pero tal vez, tanto por sus efectos mortales y morales, como por sus consecuencias sociales ayudó a propiciar la decadencia política que vendría en el siguiente siglo IV para Atenas.  Hoy, en pleno siglo XXI, el Mundo Occidental y especialmente la sociedades más cercanas a la idea de la democracia y la libertad, siendo también como los griegos descuidados abusadores de esas libertades, han recibido el impacto de otra mortal pandemia 2.500 años más tarde, nueva peste que ha demostrado la vulnerabilidad del progreso, la democracia y las libertades, frente a amenazas biológicas que intencionalmente o no vienen desde aquellos escenarios despóticos orientales relativamente lejanos.

Los países pobres de África, Asia y América pagarán las cuotas más altas de escasez, hambre, pobreza y dictaduras, más que las consecuencias mismas de virus COVID-19.  No sabemos si ese “Occidente” podrá prevenir racionalmente nuevas andanadas virales en el futuro originadas desde aquellos imperios milenarios y crueles. El reto es tan grande como el del cambio climático, en escenarios donde los intereses estratégicos mundiales deben decidir si la humanidad puede sobrevivir o, lo que es más grave, qué parte de la humanidad dejarán que sobreviva.

Alberto Navas Blanco es licenciado en Historia de la UCV, doctor en Ciencias Políticas y profesor titular de la UCV. [email protected]

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

4.87/5 (23)

¿Qué tan útil fue esta publicación?

DÉJANOS TU COMENTARIO