¿Qué sucede con el crédito bancario en Venezuela? (II)

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EL PODER EN ESTE PAÍS


Por: Rogelio Guevara Cantillo

Actualmente existe una condición que está afectando a los créditos en Venezuela y es el punto del encaje legal. Nos comenta María Eugenia García que el encaje legal es la porción de depósitos de un banco que deben ser mantenidos en reservas líquidas, y por tanto no se puede usar para inversiones ni préstamos. Por ejemplo, el año pasado, el encaje legal en Venezuela pasó de 57% a 93%, hasta que, en enero del 2021, fue establecido en 85%.

 A pesar de esta disminución, la banca privada no deja de estar ahogada ante la restricción en la capacidad de créditos que puede otorgar, esto la perjudica ya que esa es su principal actividad. Para tener una idea de la proporción de esta cifra en Estados Unidos el encaje legal es de 17%, en China es de 12,5%. Al mantener un encaje legal tan elevado, de todos los depósitos que un banco posee, solo puede prestar el 15%, lo que quiere decir que el abanico para la concesión de créditos está siendo muy estrecho, nos confiesa Garcia.

Esta limitación y afectación en la capacidad productiva de las empresas, a nivel agregado, ocasiona desequilibrios y es allí cuando viene una limitada oferta de bienes y servicios, despidos masivos para que las empresas sigan manteniendo un flujo de caja rentable, obsolescencia y desactualización en los procesos de producción, y muchas reacciones en cadena que no benefician ni a la empresa ni a los trabajadores, ni al país en general, afirma la economista Garcia.  

En el sistema monetario nacional existe un gran flujo de dólares y en menor proporción de euros, pero ambas divisas generan mayor confianza en los agentes económicos venezolanos. En el país muchos nos preguntamos, ¿deberían ofrecerse créditos en dólares a las empresas por medio de la banca? Y a su vez, ¿a qué tasas de interés? Nos explica Maria Eugenia Garcia que puede ser una medida que impulse la economía porque no solo beneficia a las empresas al tener ahora más liquidez y más oportunidades financieras de apalancamiento, sino que también beneficia a la banca.

“Al permitirse créditos en dólares, pueden rentabilizar su principal negocio que es otorgar préstamos, lo que permitirá que la banca respire y pueda operar con más laxitud y ofrecer más productos a más personas, generando beneficios a la economía en general. La única complejidad con esa medida sería cómo garantizar una adecuada disponibilidad de dólares para otorgar préstamos, considerando la caída aguda de ingresos de divisas al país”, opina Garcia.

Sobre las tasas de interés, va a depender de varios factores: el tipo de cliente y su reputación crediticia, el monto y la vigencia del crédito y, por supuesto, la tasa de interés real en la economía. Además, la oferta y demanda en los créditos jugará un papel fundamental en la fijación de la tasa de interés. Se necesitaría un estudio más completo para evaluar la rentabilidad para la banca considerando estos factores, en qué situación se encuentran actualmente y estableciendo sus objetivos para poder definir el valor de esta variable.

Por su parte, ¿Cómo quedaría el público ante la caída del crédito al consumo?, ya que es de conocimiento social que no se volvieron a aumentar más las líneas de crédito al consumo para las personas naturales ni en tarjetas de crédito ni en líneas paralelas. Para Jesús Martinez a pesar de la escalada de la hiperinflación mes a mes, tuvieron que pasar casi tres años para que los bancos nacionales revisarán los límites máximos de las tarjetas de crédito de sus clientes que se habían quedado en montos tan insignificantes que no tenía siquiera sentido usarlos.

En julio, por ejemplo, la canasta alimentaria se ubicó en 303,08 dólares, según las estimaciones del Observatorio Venezolano de Finanzas (Ovf). Por lo tanto, estos límites de crédito se muestran completamente insuficientes para cubrir las necesidades más básicas del consumidor venezolano. El tema fundamental aquí es que los bancos han venido sufriendo desde hace años una severa crisis de liquidez que se agravó desde que entre 2018 y 2019 el Banco Central de Venezuela aumentará agresivamente el encaje legal como vía de controlar la hiperinflación, pero en este esfuerzo, ha ahogado operativamente a la banca que se ve ahora muy limitada en su capacidad de otorgar créditos.

A su vez, Jesús Martinez considera que la iniciativa de ceder créditos vía Petros planteada por el Ejecutivo Nacional no tendrá éxito ni en el corto ni en el mediano plazo en el sector empresarial por una condición de suma importancia y es que no se ha resuelto el mayor dilema de esta “criptomoneda” que es generar confianza en los agentes económicos.

El Petro, desde su nacimiento en 2018, no ha logrado hacerse de la confianza de sus potenciales usuarios. Sus problemas tecnológicos, su ecosistema cerrado, la poca claridad acerca de su funcionamiento, la incertidumbre acerca de su respaldo y la poca credibilidad del gobierno venezolano, son solo algunos de los problemas que hicieron al Petro una criptomoneda de baja aceptación en el mercado. Situación que se agravó con las sanciones impuestas al país por los Estados Unidos, añade Jesus Martinez.

“La mayor limitación del Petro, sin embargo, ha sido su sistema de intercambio. Desde que se creó la moneda digital hace tres años, el Petro sigue siendo difícil de canjear y no es aceptado en la mayoría de los comercios ni instituciones. No hay casas de cambio privadas, ni públicas que puedan intercambiar libremente esta moneda por otra y las billeteras digitales se encuentran inactivas”, asegura Jesús Martinez.

Los créditos en petros en la banca pública, en consecuencia, heredan las trabas que rodean la misma criptomoneda. Si bien, según lo expresado por el Ejecutivo Nacional, mediante los créditos en petros de acuerdo a lo que vaya a comprar el empresario, esté lo puede cambiar luego en euros, yuanes, rublos o dólares, cabría preguntarse cuántos extranjeros estarían dispuestos a recibirlos bajo las condiciones señaladas.


ROGELIO GUEVARA CANTILLO | @Rogeliogcmundo

Analista del poder y economía en Latinoamérica.

Raúl Moreno Novelli

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