¿Qué implicaciones tendría que Nicolás Maduro compre misiles iraníes?

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LOS PITAZOS DEL DIRECTOR


Por: César Batiz

La denuncia de Iván Duque, presidente de Colombia, sobre la intención del gobierno de Nicolás Maduro de comprar a Irán misiles de mediano y largo alcance, pone en el tablero de análisis diversas implicaciones del impacto regional de concretarse la adquisición de instrumentos de guerra que desde Venezuela pudieran ser usados para defender al país de posibles agresiones externas, atemorizar a vecinos o bombardear, con solo apretar un botón, objetivos en Colombia, Brasil, Guyana o Florida, en EE. UU. 

Para el canciller oficialista, Jorge Arreaza -el mismo que salió en defensa de la honestidad del empresario colombiano preso en Cabo Verde, Alex Saab- y para el ministro de la Defensa, Wladimir Padrino López, el mandatario colombiano difundió un fake news o un falso positivo para distraer a sus paisanos de los muchos conflictos presentes en el vecino país, entre ellos las masacres de dirigentes sociales y de jóvenes.

El diputado de Primero Justicia por el estado Mérida, Carlos Paparoni, asegura que existen evidencias que tienen los organismos de inteligencia de países vecinos, como Colombia, para sostener la acusación inicial lanzada por Duque. 

El parlamentario, comisionado presidencial contra el Terrorismo y el Crimen Organizado del gobierno interino de Juan Guaidó, aseguró en una rueda de prensa que se estima que los convenios con Irán alcanzan los $40.000 millones.


Para el canciller oficialista, Jorge Arreaza -el mismo que salió en defensa de la honestidad del empresario colombiano preso en Cabo Verde, Alex Saab- y para el ministro de la Defensa, Wladimir Padrino López, el mandatario colombiano difundió un fake news o un falso positivo para distraer a sus paisanos de los muchos conflictos presentes en el vecino país

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El sábado Nicolas Maduro reveló sus planes, aunque dijo que le tomó la palabra al presidente colombiano, a quien agradeció la sugerencia: “Venezuela no tiene prohibición de comprar lo que necesite (…) y si Irán tiene posibilidades de vendernos una bala o un misil, y nosotros tenemos posibilidades de comprarlo, ¡buena idea, Iván Duque! Aprobado, lo voy a hacer, lo vamos a hacer entonces, vamos a ver, hay que estudiarlo”.

En realidad los convenios militares con Irán no son nuevos. En 2007, recuerda el propio Paparoni, autoridades militares venezolanas, encabezadas entonces por el comandante del Ejército, el general Raúl Isaías Baduel -hoy preso de la gestión de Maduro-, firmaron un acuerdo con representantes persas para el desarrollo de drones, plan que supuestamente se desvaneció tras un incendio en la sede la Compañía Anónima Venezolana de Industria Militar (Cavim), en Maracay, el 30 de enero de 2011. 

Por supuesto que son otros los proyectos más conocidos. La fábrica de vehículos Venirauto, y la construcción de viviendas en Zulia, proyectadas unas 7.000, son quizás los dos únicos resultados tangibles.

En cambio, otras promesas hechas por Hugo Chávez con la supuesta ayuda persa, tienen la etiqueta de fraude: ensambladora de tractores, en Bolívar; y de bicicletas, en Cojedes; plantas productoras de cemento, en Lara y Monagas; procesadoras de leche, en Zulia; y una petroquímica, en Sucre.

A ellos sumemos, tal como lo publicamos hace dos semanas, los fraudes más recientes. La anunciada ayuda iraní para recuperar las refinerías y el supermercado Megasis, que con sus precios viola disposiciones de la misma gestión de Maduro.

Antes de perfilar las implicaciones de la posible compra de misiles, veamos el menú de proyectiles de Irán, según la información publicada en mayo de 2019 en el Center for Strategic & International Studies, por el experto en seguridad y estrategia en el Medio Oriente, el estadounidense Anthony H. Cordesman:

  • Shahab 1 y 2, con alcance 750 kilómetros
  • Shahab-3A, con rango de 1.500 a 1.800 kilómetros
  • Qadr F, que llega hasta 1.600 kilómetros
  • Qadr H y S, dos misiles que pueden impactar a 2.000 kilómetros 
  • Shahab-3B, con 2.000 a 2.500 kilómetros de alcance
  • Seiji-2, con capacidad para lograr objetivos a 2.200 kilómetros

Aunque el catedrático no hace referencia a ellos, otros misiles probados según notas publicadas en la prensa internacional son:

  • Joramshahr, un misil balístico de hasta 2.000 kilómetros, lanzado por primera vez en 2017.
  • El Solemaní, nombrado así por el general asesinado en un bombardeo estadounidense en enero de este año en Irak, Qasem Solemaní, con un rango de 1.400 kilómetros, que se probó el 21 de agosto de este año.

Irán también cuenta con otras armas. También con hackers, un ejército irregular de fanáticos seguidores y drones que pueden burlar la defensa aérea, como lo destacó un análisis publicado en New York Times en enero de este año. Ese conocimiento también pudiera ser transferido a los militares fieles a Maduro.

Ahora, si de los misiles se trata, veamos lo que significa para la región que el gobierno de Maduro pueda adquirir estas armas de guerra. 

Por ejemplo, Bogotá está a 1.027 kilómetros. Mientras que Río de Janeiro y Miami a un poco más 2.200 kilómetros. Estas distancias, como lo vimos en anteriores líneas, pueden ser alcanzadas por los misiles de fabricación iraní, aunque EE. UU. cuenta con un sistema de defensa antimisilístico capaz de detener un ataque de ese tipo.

Sin duda ese hecho desequilibraría militarmente a la región. Convertiría a Venezuela en una amenaza no solo por la cantidad de migrantes que salen por nuestras fronteras, sino también en los hechos por la capacidad de defensa y ataque con solo apretar a un botón, lo cual serviría a Maduro para alimentar épicas belicistas que le permitan la cohesión de las fuerzas militares y civiles más radicales a su alrededor.

Ese hecho también puede ser un boomerang. Quedaría en deuda Maduro con Irán más de lo que lo está con cubanos, chinos, rusos y turcos, pero profundizaría su aislamiento de los países democráticos del mundo, recibiendo una gran etiqueta de gobierno promotor del terrorismo.

Además, la adquisición y mantenimiento de un arsenal como ese requiere de recursos con lo que hoy no cuenta Venezuela. Según Paparoni, solo quedan dos opciones para cubrir esos gastos: Arco Minero y permitir la instalación de una base iraní en territorio venezolano.

En lo interno, esa inversión significa menos recursos para atender las necesidades de la población venezolana, además de la continua destrucción del ecosistema. Paralelamente, la pérdida de la soberanía con la presencia militar persa en Venezuela.

Estas son solo algunas de las implicaciones de lo que significaría la adquisición de este tipo de misiles por parte del gobierno de Maduro, aunque está claro que al final de toda la historia, el objetivo siempre sea el mismo: sostenerse, sin importar los medios, en el poder, pese a que complique más aún una, hasta ahora lejana, posible salida del poder para él y los suyos. 


CÉSAR BATIZ | @CBatiz

Periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo.

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