Para esos tirapiedras de Twiter

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Al gobierno, ladrón, arbitrario, violador de los derechos humanos, torturador, censor de la libertad de expresión (comprobado por las Naciones Unidas) no lo agreden como sí hacen con la gente de la oposición, especialmente, contra los dirigentes. Muchas veces pienso que son pagados por el Gobierno. “Son los tirapiedras del twitter”, me digo.

Por: Gloria Cuenca

Por las redes sociales nos damos cuenta de que existe gente que escribe mensajes disparatados, sin importarle si es cierto o falso lo que se dice. En mi época existieron los que llamamos: “tirapiedra”. En la calle y en las asambleas multitudinarias de la Universidad Central de Venezuela, especialmente.   

De repente surgía un joven atormentado; frecuentemente, varón, aún cuando también, hubo mujeres. Era constante y pretendía ser dirigente. No había forma de callarlo, sino cerrando el debate.  Se cerraba el debate y el sujeto en cuestión se sentía agredido y reclamaba derecho de palabra, una y otra vez.

En oportunidades, si el director de debates lo consideraba justo, le concedía la palabra por última vez. Muchos presentes gritaban: “Déjenlo hablar, déjenlo hablar”. Al terminar el discurso, normalmente, se oía tremenda pita. El hablante, se sacudía de hombros y se iba: al fin se quedaba tranquilo.

En teoría de la comunicación existe el proceso consumatorio: refiere a la necesidad de decir algo, de comunicarlo. Muchas veces sin medir las consecuencias, tampoco aceptarlas. De ahí el dicho: “Eres esclavo de lo que dices y dueño de lo que callas”.

Hay una tipología de persona con algún trastorno mental que habla y habla, sin tener una base real sobre lo que dice, pero necesita decirlo, que lo escuchen. No importa que no se comprenda lo que dice, tampoco que se comparta su posición. La cuestión es alargar el discurso para satisfacer esa compulsión de expresar lo que se requiere y alcanzar paz, finalmente.

¿Cómo actuar con ellos?

¿Qué hacer en democracia con estas personas? La cuestión no es fácil. De allí los valiosos procesos de representación, en donde se supone se eligen los mejores para que nos representen y digan lo que algunos queremos decir, directamente, al poder constituido.

Leyendo el twitter me siento en una inmensa asamblea de aquellas. Tampoco me provoca contestar, ni participar. Me cuesta trabajo volver a explicar lo mismo.

Angustia que estos 24 años, con toda clase de disparates, arbitrariedades, violación de los derechos humanos, agresión a los periodistas y demás miembros de la sociedad civil y militar, no le hayan dado al “bravo pueblo” la dimensión real, de porqué nos pasó, lo que nos pasó. Ahora sufrimos de todas las maneras posibles, sin terminar de sacudirnos el desastre que tenemos encima.

Con ligereza, estimulada por el comandante eterno, se dicen toda clase de improperios contra los dirigentes de la oposición, vía las redes sociales.

Al Gobierno, ladrón, arbitrario, violador de los derechos humanos, torturador, censor de la libertad de expresión, (comprobado por las Naciones Unidas) no lo agreden como sí hacen con la gente de la oposición, especialmente, contra los dirigentes.

Muchas veces pienso que son pagados por el gobierno. Me viene a la mente lo que he narrado y digo: “Son los tirapiedras del twitter”. Una vez más, apelando a mi condición de docente, les quiero decir que el hecho de que escriba lo que pienso y tenga donde divulgarlo no significa, que hay Libertad de Expresión, en Venezuela. Que haya quien dice lo que piensa y lo divulga sin problemas es el “caso que confirma la regla.”

Del año 2007 para acá, con el doble cierre de Radio Caracas TV; con la agresión y cierre de más de 250 estaciones de radio; con las limitaciones para imprimir por el monopolio del papel, compra venta de medios (caso EL Nacional); con caídas de las plataformas digitales, nadie en su sano juicio puede decir que existe en Venezuela Libertad de Expresión. No han podido quitarnos, la libertad de decir. Esa es muy personal.

Sin embargo, hay quienes han sido perseguido/a por opiniones en el twitter. ¿Lo saben o no? Algunos tuiteros han ido presos. También periodistas y fotógrafos. A algunos les dan la libertad. Patético el caso de Roland Carreño: colega con 2 años de cárcel sin que le hayan demostrado nada con que inculparlo. ¿Ensañamiento? ¿Maldad o qué?

Quienes expresan por el tuitter ideas disparatadas ya deberían haberse dado cuenta. Me refiero a la toma, si una toma absoluta de los medios de comunicación social por el régimen venezolano. No existe información noticiosa independiente y libre desde los medios gubernamentales.

Todo se ve sometido a la orientación del gobierno. ¡Pobres venezolanos obligados a ese horror! En las familias siempre debería haber alguien para decir: “Lo que transmiten los medios del gobierno es propaganda, pura y simple. Nada que ver con la información noticiosa, independiente y libre, que debería recibirse por esos canales”.

Este es un primer artículo sobre el tema. Insistiré en otro más sobre la inconsciencia de muchos venezolanos, que todavía no saben qué hacer con sus vidas y han sido atrapados por las redes nacionales de comunicación al servicio de régimen.

GLORIA CUENCA | @editorialgloria

Escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela

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