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sábado, 28 mayo, 2022

OPINIÓN | Cita electrizante

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Recién comienza el 2019 y ya dos apagones masivos se han presentado en la región zuliana, en especial Maracaibo, el área más débil del Sistema Eléctrico Venezolano, SEV. Allí hay una generación eléctrica en estado moribundo, una transmisión en declive y una distribución en decadencia. Esta intermitente oscurana no es exclusiva de la tierra del sol amada, la misma amenaza con cubrir con un manto de apagones el resto del país y en la mira tenemos la región central del país. Así las cosas, se nos viene encima una impostergable cita con la historia en este mes de enero de 2019.

La cita es política y es muy simple: o cambiamos para rescatar o nos resignamos a perder la Patria. Y es muy simple, aquí no tenemos patria, no se puede llamar tener patria a vivir inseguro, siendo un mendigo energético, sin comida, medicinas, pomadas y algodón porque a un grupito vende patria se les ocurrió arrodillarse ante un invasor para que entre ellos juntos con sus cómplices de este calvario esquilmaran la república. Arrancaron de esta tierra bondadosa a sus hijos, mientras ellos se reparten el botín y esclavizan a los que se quedan por no tener o ver otra opción.

Esta decadencia, regresa a la ruralidad en pleno siglo XXI a Venezuela. Es paradójico pensar que el país sobre una base per cápita con el mayor potencial energético del mundo, se ha convertido en un mendigo energético por unos litros de combustible y unos kilovatios hora para desarrollar su vida y tener que verlo sucumbir en barrena hacia un fondo que pone a la nación en una dimensión desconocida. Mayor aberración en el mundo, a pesar de inmensos recursos manejados, no se podrá encontrar y esperemos que nunca se repita por el bien nacional y de la humanidad.

Hemos llegado aquí porque nos dejamos robar, con un inmoral pragmatismo que se alejó de los sólidos cimientos de la ética, el trabajo honesto y la honradez extrema, lo que siglos nos logró alcanzar.

Dicho pragmatismo del “doblarse para no partirse”, lo que logró fue partirle el presente y futuro a toda una nación, los sueños de la próxima generación y el justo anhelo de nuestros padres que lo dieron todo para que sus hijos vivieran mejor. No podemos una vez rescatada y refundada Venezuela, jamás permitir que esta tragedia nos vuelva a visitar.

Una gran lección para todos es que no basta tener el inmenso potencial de Venezuela, para motorizarlo. Se requiere de talento, tesoro y tiempo guiados por una ética de trabajo y una honradez extrema que nos transformen del hazme reír actual a un país con una intachable conducta que evidencie, que aprendimos las duras lecciones para abrazar una labrada prosperidad, donde la superación y la generación de riquezas construya un sólido futuro, hay que reencausar la viveza criolla, para el bien común y decir no al facilismo que nos friega a todos.

Esta cita de enero 2019 con la historia debe estar llena de un sentido de urgencia, y este sentido de urgencia debe ser el catalizador, porque no podemos seguir desperdiciando las oportunidades, dándole largas a una situación, lesa humana y humillante. Debemos estar claros y esta vez ponernos del lado de los que realmente indican un nuevo y más honesto camino y no de los inescrupulosos que a través de la  demagogia y sus terribles vicios engendraron y parieron esta aberrante tragedia.

De no ponernos las pilas, en la nación con su infraestructura productiva y la del SEV, lo que encontraremos si es que alguna vez despertáramos sería la mayor colección de platos rotos que están convirtiendo a Venezuela en una chivera de equipamiento casi inservible. Todavía estamos a tiempo de evitar lo que sería una catástrofe sobre esta sobrevenida e inducida adrede tragedia.

La des-electrificación nacional nos ha dejado un cementerio de equipos inconvenientes inservibles, un dispensario de buenos equipos en coma y otros que batallan en cuidados intensivos, pero para poder salir de esto, debemos en esta ocasión prestar singular atención a: los cimientos de la cadena eléctrica, dar una tarifa libre de vicios que haga sustentable al SEV, de modo que se puedan simultáneamente arreglar todas las vías del transporte eléctrico, mientras se acomoda la suficiente oferta para inyectar la mezcla correcta que le de vitalidad a tan medular sector nacional.

En esta cita no hay un sustituto para la victoria que Venezuela nos reclama, para su rescate y refundación, el tiempo ha sido siempre y hoy más que nunca, no le fallemos a la patria, pues no hay otra opción.

*El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en esta columna

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