Navidad entre penurias y desdichas

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Por: Pedro Arturo Moreno

Esta Navidad, si algo anuncia, además del nacimiento del dios cristiano, es el clamor por la vida. Se renuevan lazos de amor, amistad y solidaridad. Se busca compartir logros, aciertos y frutos del esfuerzo. Pero qué contrariedad cuando, en medio del jolgorio por el triunfo argentino, olvidamos que el retrógrado régimen iraní ahorcará al futbolista Amir Nasr-Azadani por defender los derechos de la mujer.

Días antes ahorcaron a Majid Reza Rahnavard por denunciar la represión del gobierno, aunque a sus acusaciones se añadieron varios crímenes. Similar al sistema judicial venezolano, experto en torturas y expedientes amañados. Entonces, ¿dónde queda ese amor, esa solidaridad, frente a este abominable hecho? Por ser Irán un aliado incondicional del régimen chavista, debemos doblemente repudiar esos asesinatos.

Los trabajadores seguimos en la pelea

Cierra un año de luchas. Los trabajadores coparon la escena del enfrentamiento al régimen opresor y patronal. En primer lugar, indudable, jubilados y pensionados mostraron su aliento vital y persistente en la primera fila. La convocatoria del 9 de marzo sigue retumbando como referencia ineludible para la lucha, junto a la coordinadora nacional que levantaron.

Educadores, trabajadores de la salud y universitarios no se quedan atrás. La clase obrera de empresas básicas y del petróleo —junto a las pocas reactivadas en zonas industriales— ya deja oír su voz clara por una vida digna y un trabajo decente. Seguir construyendo lazos de acción y orgánicos es la vía para fortalecer las instancias sindicales y unitarias que permitan lograr “un mundo mejor para los trabajadores”.

Sin embargo, aún hay retos. La unificación nacional en un solo torrente de acción coordinada sería un salto cualitativo. La vinculación de un salario digno con la reconquista de la seguridad social y la exigencia de que prevalezca el trabajo productivo, convertiría al movimiento sindical en beligerante a la hora de escoger los caminos para un verdadero desarrollo.

Ser esperanza para el cambio que exigen los venezolanos exige dotarnos de unas líneas maestras que conjuguen, a la luz de una visión integral de los derechos humanos, la lucha reivindicativa —con sus vertientes expresadas en un Pliego de Demandas, de trabajadores, comunidades, escuela y universidad, gremios— con el impulso de los cambios urgentes que se necesitan para erigir una democracia verdaderamente “participativa y protagónica”, una economía con profundo sentido nacional y social, con miras al fortalecimiento de todas nuestras capacidades productivas, y en general un país con suficientes atractivos para que retornen los exiliados y expatriados.

Maduro defenestra el poco ingreso extra

El brutal aumento del costo de la vida de las últimas semanas echa por la borda el menguado ingreso extra —y para más broma fraccionado— que recibió la familia venezolana para medio cubrir la festividad navideña. Que el salario mínimo mensual signifique hoy apenas 8,3 dólares (o 7,3 si nos guiamos por el paralelo) raya con la grosería más antihumana que pudiera pensarse.

Satisfacer el estreno navideño, el juguete para los niños y la multisápida hallaca requiere jerarquizar lo más esencial. Ya ni podemos compartir con el vecino un platico de dulce, cabello de ángel, natilla, quesillo. Cuesta arriba es poder colocar algunas nueces, manzanas o peras en la menguada cena de Navidad. Ése es el verdadero chavismo. Ésa es la verdadera reactivación económica de Maduro. ¡Ya basta de tanta miserableza!

Centrarnos en la dignificación del trabajo y en su reconocimiento como la principal, si no única, fuente de valor y de creación de riquezas, es lo que posibilita que nuestra lucha alrededor de los artículos constitucionales 91, 89, 102… tenga la fuerza y el aliento que llenen de esperanza el corazón del pueblo trabajador.

Encuentros y desencuentros unitarios

Contra viento y marea, la unidad de los trabajadores avanza y se fortalece. Los tropiezos y los errores en su promoción ya van siendo solventados o puestos a un lado. Dentro de los últimos eventos, considero de significativa importancia los encuentros de trabajadores del Zulia, de Altos Mirandinos, el Pleno Metropolitano de Caracas, y los conversatorios sindicales de Maracay y Barquisimeto, para solo mencionar en los que he participado directamente.

Todavía hay resistencia en el sindicalismo establecido, que parece centrar su principal esfuerzo en la renovación electoral de sus directivas —cuestión que sería muy positiva y vendría a coadyuvar al fortalecimiento de la estructura orgánica—, y que ve como opositores “tirapiedras” a los encuentros unitarios que ya han cubierto más de una docena de entidades federales. Sin negar que algunos dirigentes han hecho de la diatriba interna —hasta con maledicencia y falsas acusaciones— su principal causa y argumento, quizá con fines electorales, las posturas antiunitarias, sectarias, excluyentes y mesiánicas cada día tienen menos espacio.

El año 2023 debe ser propicio para consolidar los avances unitarios logrados y para extender la influencia del movimiento de los trabajadores hacia el impulso de todas las luchas del pueblo venezolano por lograr mejores condiciones de vida y de trabajo. El reto está planteado. Alea jacta est.

#NavidadSinPresosPolíticos

Estamos en la obligación moral de levantar muy alto nuestro grito de libertad para los presos políticos. Ya basta que se negocie con el régimen dictatorial financiamientos y otros bienes nacionales, sin poner por delante la exigencia de liberación de los centenares de venezolanos, civiles y militares. Presos por oponerse a la usurpación del poder, a la violación sistemática de la Constitución, a la entrega del país, a la destrucción continuada de nuestra soberanía e independencia, en fin, a un cuarto de siglo de involución y retroceso. ¡Libertad ya para los luchadores sociales encarcelados! Alcides, Reynaldo, Gabriel, Néstor, Emilio, Alonso, sus hogares y sus familias los esperan…

PEDRO ARTURO MORENO | @pedroxmoreno / instagram: pedroxmorenobr

Secretario Ejecutivo de la CTV, responsable de DDHH. Trabajador gráfico: corrector de pruebas y editor

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