Nada de confusiones: el colegio Santa Rosa de la UCV es otro

84

Que quede claro, la célula matriz de la actual Universidad Central de Venezuela fue el antiguo Colegio que poseía el nombre oficial de Real Seminario Colegio de Nuestra Señora de Santa Rosa de Santa María de Lima de Santiago de León de Caracas. Colegio y Universidad se fundieron en un solo ente en 1721 y el Seminario quedó adscrito al Rectorado de ésta hasta 1784. La universidad, como UCV, cumplió 300 años de fundada el 22 de diciembre de 2021.

Por: Alberto Navas Blanco

La célula matriz de la actual Universidad Central de Venezuela fue el antiguo Colegio que poseía el nombre oficial de Real Seminario Colegio de Nuestra Señora de Santa Rosa de Santa María de Lima de Santiago de León de Caracas, erigido por el Obispo de Caracas doctor Antonio González de Acuña en 1673.

Hacemos esta necesaria aclaratoria ante la reciente difusión de mensajes, por diferentes medios y por diferentes actores, desconocedores de la historia universitaria de Venezuela, quienes han pretendido falsificar el pasado: atribuyeron a una reciente Universidad privada, que hace uso del nombre de Santa Rosa, la cualidad de ser la continuadora de aquella antigua institución colegial caraqueña.

Hasta el más elemental conocedor de nuestra historia entiende que, cuando el Rey Felipe V emitió la Real Cédula de Lerma el 22 de diciembre de 1721, estaba erigiendo al mencionado Colegio de Santa Rosa de Caracas en una Universidad de Estudios Generales con el carácter de Real Universidad.

Con la decisión fundía el viejo Colegio en las Cátedras de la nueva Universidad con la Facultad de otorgar grados de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor que anteriormente no poseía.

Colegio y Seminario se incorporaron a la Universidad de Caracas desde 1721 hasta 1784, cuando el Rey Carlos III separó el Seminario del Rectorado de dicha Universidad.

Al carácter Real de la Universidad decretado en 1721 por Felipe V, se le incorpora en l722 el título de Pontificia por el Papa Inocencio XIII por Breve de Erección Apostólica de 1722, y pasó a denominarse Real y Pontificia Universidad de Caracas.

El Pase del Consejo de Indias se tardó hasta el 10 de febrero de 1723, atrasándose también la inauguración oficial de la Universidad y las primeras graduaciones hasta el 9 de agosto de 1725. Ese día, el Obispo Juan José de Escalona y Calatayud decretó el inicio oficial de la vida académica, contando con una gran celebración ceremonial realizada el 11 de dicho mes. 

Entre 1826 y 1827, con las reformas aprobadas por el Claustro Universitario y el presidente Simón Bolívar, en el marco de los nuevos Estatutos Republicanos, la Universidad de Caracas dejó de ser Real y Pontificia para asumir el título oficial de Universidad Central de Venezuela.

El antecedente más antiguo de todo este proceso se remonta a la Real Cédula de Felipe II, emitida en Tordesillas en 22 de junio de 1592. En la que se encomendaba al Obispo de Caracas para que creara un Seminario bajo las pautas del Concilio Tridentino; sin embargo, en la práctica solo llegó a funcionar una Cátedra de Gramática.

Mucho más tarde, hacia 1641, el Obispo Fray Mauro de Tovar reinició las gestiones y “fábrica” del primer edificio del Colegio, lo que también se vio frustrado por el terrible terremoto de San Bernabé de ese mismo año, que arruinó la Catedral y la obra adyacente del proyectado Colegio.

Finalmente, entendemos que la erección inicial del Colegio Seminario se debió al ya señalado Obispo González de Acuña desde 1673, quien adquirió los recursos financieros para comprar los inmuebles necesarios y la fábrica correspondiente ubicados en la fachada sur de la antigua Plaza Mayor (hoy Bolívar) de Caracas, lo organizó en Cátedras y dotó de Biblioteca, Pero esta gestión decayó y el Obispo falleció en 1682.  

El nuevo Obispo, Diego de Baños y Soto Mayor, entre 1684 y 1706, renovó el empeño por las gestiones y obras del Colegio, lo cual logró en buena medida hacia 1696, por lo que fue oficialmente inaugurado el 29 de mayo de este año.

Los Estatutos del Real Colegio fueron aprobados por el Rey Carlos II el 30 de diciembre de 1697.

Las gestiones ante la Corona, activadas por el nuevo Obispo Juan José Escalona y Calatayud desde 1718 dieron su resultado positivo a partir de la contratación de un Procurador ante la Corte y Roma (don Francisco Piquer) que fue pagado por recaudación voluntaria de los ya venezolanos.

El prelado recibió el apoyo del Ayuntamiento de Caracas, agricultores, comerciantes, artesanos y vecinos en general. Con esta decisión se logró la definitiva erección del Colegio en Universidad, por voluntad expresa del Rey en 1721. La misma Universidad que como UCV cumplió 300 años de fundada el 22 de diciembre de 2021.

Como queda claro, Colegio y Universidad se fundieron en un solo ente en 1721 y el Seminario quedó adscrito al Rectorado de ésta hasta 1784. La Universidad de Caracas se mudó hacia el antiguo Convento de San Francisco desde 1857, hoy Palacio de las Academias.

Finalmente, la UCV se mudó hacia la nueva Ciudad Universitaria de Caracas desde 1953 bajo la dictadura del general Pérez Jiménez. Como es evidente, en esta historia no cabe ninguna otra institución posterior, aunque se denomine Santa Rosa.

Puede ser legítimo para ese instituto como nombre, pero nunca será legítimo usurpar la verdadera historia que encarna la UCV, de la cual tuve el honor de ser el director de su Archivo Histórico.

ALBERTO NAVAS BLANCO |

Licenciado en historia de la Universidad Central de Venezuela, doctor en ciencias políticas y profesor titular de la UCV.

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

Escriba al correo [email protected] para algún comentario sobre nuestras publicaciones.

Miles de venezolanos en las zonas más desconectadas de nuestro país visitan diariamente El Pitazo para conseguir información indispensable en su día a día. Para muchos de ellos somos la única fuente de noticias verificadas y libres de parcialidades políticas.

Sostener la operación de este medio de comunicación independiente es cada vez más caro y difícil. Por eso creamos un programa de membresías: No cobramos por informar, pero apostamos porque los lectores vean el valor de nuestro trabajo y contribuyan con un aporte económico que es cada vez más necesario.

Forma parte de la comunidad de Superaliados o da un aporte único.

Asegura la existencia de El Pitazo con una contribución monetaria que se ajuste a tus posibilidades.

HAZTE SUPERALIADO/A

Es completamente seguro y solo toma 1 minuto.