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lunes, 3 octubre, 2022

Mitos y realidades sobre el coronavirus (COVID-19)

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Por Saúl Villasmil Bastidas

En el momento de escribir sobre esto, la pandemia del coronavirus COVID-19 que nos está atacando ya ha cobrado muchas vidas humanas e infectó a una parte significativa de la población mundial. En estos tiempos de alarma y en los cuales lo principal es evitar caer en histeria y propagar informaciones que quizá no sean las más adecuadas, siempre es bueno recomendar estar atento a la información dada por expertos que cumplen la tarea de estar pendientes de los cambios en la conducta de la infección y cómo se han utilizado algunos implementos para evitar la propagación exponencial del virus, así como la manera de combatirlo. 

No es extraño que en estos momentos echemos mano del ingenio del individuo como se ha demostrado a través de la historia donde la utilización de ciertos brebajes ayudaban a mitigar o quizá eliminar algunas dolencias; sin embargo, la situación de la civilización actual es diferente y contamos con algunas herramientas que seguro nos ayudarán a seguir adelante. 

A muchos de nosotros nos ha llegado a través de las redes sociales que la utilización de ciertos elementos, tés, infusiones u otros serían buenos para evitar el contagio del SARS-CoV2, que es el virus causante de la actual pandemia. Por esta razón quería contribuir de alguna manera a disminuir la influencia que pudieran tener esos mitos que se van acumulando alrededor de esta enfermedad. Los antibióticos han sido desarrollados para combatir bacterias, por esta razón su uso para este y todos los virus no es adecuado (evitemos crear más resistencia a los antibióticos). La utilización de medicamentos como el atamel o paracetamol son beneficiosos cuando se tienen ciertos síntomas como aumento de temperatura (fiebre), por lo tanto su utilización antes de tener síntomas no es garantía alguna que se evite el contagio con el virus (no debemos automedicarnos).

Lavarse las manos con alcohol o cloro no se recomienda, ya que pueden causar enrojecimiento, irritación cierta picazón y si se inhalan, en el caso del cloro puede producir, por el hecho de estar en contacto directo y cercano a la nariz, ciertos daños en la zona, además de ojos o vías aéreas. Hasta este momento no se ha evidenciado ni se ha reportado que nuestras mascotas puedan transmitir el virus, tampoco que se puedan contaminar ellas por parte de nosotros. El virus efectivamente puede permanecer activo y por diferente cantidad de tiempo en algunas superficies y ser capaz de contaminarnos, por lo tanto, el aseo de las zonas donde estamos es imperativo; mantenerlas limpias y evitar estar en contacto con superficies que no hayan sido aseadas correctamente es lo mejor que podemos hacer para la precaución. La toma de ciertas infusiones contribuyen a estar bien hidratados, el consumo de ciertas hortalizas como el ajo, cebollas u otras no garantiza que el virus no sea capaz de invadir nuestras células.

Enjuagarnos la nariz con solución salina o utilizar enjuagues bucales para hacer gárgaras no protege contra el virus. El virus no solo es capaz de infectar a los adultos mayores, todos estamos expuestos y nos podemos contaminar. La tasa de muertes, según los reportes de China, podrían hacernos creer que ellos son los únicos que pueden fallecer, pero en reportes recientes que se han emitido indican que los niños y jóvenes aunque estén en buen estado de salud pueden llegar a la forma grave de la enfermedad… TODOS SOMOS VULNERABLES… 

La vacuna contra la influenza no brinda protección alguna, pues estamos frente a otro tipo de virus que además pertenece a una familia de virus diferentes y su comportamiento por lo tanto también lo es. Se está trabajando en conseguir una vacuna que sea eficiente, pero por los momentos no hay cura y todo depende de la sintomatología. 

Las vías de transmisión que se conocen es a través de las gotas de moco o saliva expulsadas al toser o estornudar y se comprobó que el período de incubación es entre 2 a 14 días. 

Para este momento el diagnóstico definitivo se realiza con la prueba RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real), una técnica de biología molecular, pero estoy seguro de que contaremos con pruebas rápidas que se puedan realizar en todos los laboratorios clínicos contribuyendo a un diagnóstico más veloz.

Es momento para reflexionar, guardar cuarentena para protegernos y dar nuestro mejor esfuerzo por el bien de la humanidad.  

Saúl Villasmil Bastidas es bioanalista, bioquímico, biólogo molecular, hormonólogo. Profesor y jefe de Bioquímica de la Escuela Luis Razetti de la Facultad Medicina de la UCV. @licbiomol

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