Manejar las pérdidas que vivimos

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Por: Karina Monsalve

El duelo no es un trastorno mental per se, es un proceso doloroso muchas veces inesperado en respuesta a la muerte de un ser querido o de una pérdida significativa de algo. 

El duelo es una cuestión muy compleja y se experimenta de muchas y variadas formas. En muchas ocasiones la gente busca atención médica física y mental, sin conocer que detrás de su estado de salud está atravesando un duelo subyacente. Los pacientes experimentan síntomas y conductas que les causan dificultades pero no se dan cuenta ni reconocen que están relacionados con la pérdida Este duelo enmascarado está relacionado por los distintos tipos de pérdidas: un divorcio, una amputación, migrar de país, la pérdida del trabajo, la pérdida de bienestar y calidad de vida, una crisis humanitaria, una catástrofe o las pérdidas que experimentan las víctimas de la violencia, entre otros.

Es sabido que los duelos insuficientemente elaborados, trabajados o con una evolución anormal pueden dar lugar a psicopatología, generalmente a un episodio depresivo mayor, y viceversa un trastorno mental establecido puede dificultar la elaboración de un trabajo de duelo.

Después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que se deben realizar para restablecer el equilibrio y para completar el proceso de duelo. Aunque dichas tareas no siguen necesariamente un orden específico. El duelo es un proceso y no un estado, estas tareas requieren esfuerzo y siguiendo el ejemplo de Freud, hablamos de que la persona realiza el “trabajo de duelo”.  


Es sabido que los duelos insuficientemente elaborados, trabajados o con una evolución anormal pueden dar lugar a psicopatología, generalmente a un episodio depresivo mayor

Karina Monsalve

Tarea 1. Aceptar la pérdida. La primera tarea del duelo es afrontar plenamente la realidad de que hay una pérdida. Llegar a aceptar la realidad de la pérdida lleva tiempo porque implica no sólo una aceptación intelectual sino también emocional. Completar esta tarea plenamente lleva tiempo, los rituales tradicionales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse hacia la aceptación. En los casos de muertes de seres queridos, los que no están presentes en el entierro pueden necesitar otras formas externas de validar la realidad de la muerte.

Tarea 2.  Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida. Es necesario reconocer y trabajar este dolor o éste se manifestará mediante algunos síntomas u otras formas de conducta disfuncional. No todo el mundo experimenta el dolor con la misma intensidad ni lo que siente de la misma manera, pero es imposible perder a alguien a quien se ha estado profundamente vinculado sin experimentar cierto nivel de dolor. 

Tarea 3. Adaptarse a una nueva realidad. Adaptarse a una nueva realidad significa cosas diferentes para cada persona, dependiendo de la intensidad de la pérdida. Este “darse cuenta”, muchas veces empieza alrededor de tres meses después de la pérdida e implica asumir cambios en lo que venía siendo su rutina, por ejemplo: vivir sola, educar a los hijos sola, enfrentarse a una casa vacía y manejar las economía sola, en el caso de una viuda. La pérdida a causa de una muerte puede cuestionar y tambalear los valores fundamentales de la vida de cada uno y sus creencias filosóficas y religiosas, creencias influidas por nuestras familias, nuestros pares y la educación recibida. 

Tarea 4. Recolocar emocionalmente la pérdida para poder continuar viviendo. La persona en duelo debe encontrar un espacio donde pueda sentirse seguro de seguir viviendo de manera eficaz en el mundo. Un punto de referencia de un duelo acabado es cuando la persona es capaz de pensar en su pérdida sin angustia aun cuando sienta dolor o tristeza. 

El duelo acaba cuando una persona puede volver a invertir sus emociones en la vida y en los vivos. Cuando se han completado las cuatro tareas. 

Elaborar un duelo es algo que lleva tiempo. Es recomendable observar los sentimientos de ansiedad, nostalgia, frustración y vacío. No evadirlos, compartirlos con los seres más allegados. Y tenga en cuenta que con la ayuda y acompañamiento de un especialista puede superarse de manera más sana.


KARINA MONSALVE | @karinakarinammq

Psicóloga clínica del Centro Médico Docente La Trinidad.

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