Maduro y su fábrica de hambre

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Por Eduardo Battistini*

En los últimos días se conoció el estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mejor conocida como FAO, que reveló un escalofriante dato: hoy, 21,2 millones de venezolanos están en situación de inseguridad alimentaria , es decir, están pasando hambre.

Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en el año 2013, han sido 17,6 millones los venezolanos que han pasado a vivir en una situación de inseguridad alimentaria. Es decir, el socialismo del siglo XXI se ha convertido en una fábrica de hambre y miseria. Ahora bien, ¿cómo llegamos a esta situación tan crítica?

En primer lugar hay que decir que la responsabilidad de esta situación no es solo de Maduro. Esta incluye, sin duda, a Chávez y su modelo de férreo control estatal. Como primer ingrediente en este desastre están las políticas de expropiaciones que acabaron con la producción nacional en Venezuela. Más de cinco millones de hectáreas fueron expropiadas por el régimen y hoy se encuentran invadidas, destruidas e improductivas en su totalidad. Para que tengamos una idea de la dimensión, estamos hablando de que la cantidad de tierras expropiadas en el país es casi de la proporción del estado Zulia.

Como segunda causa tenemos la profunda crisis económica que hoy tiene a Venezuela viviendo una hiperinflación de características dantescas que ha acabado con el ingreso del venezolano y que ha empobrecido al 93% del país. Hoy un venezolano promedio gana como salario mínimo menos de 6 dólares al mes, mientras que la canasta básica alimentaria equivale a 65 salarios mínimos, lo que la hace incomprable para la familia venezolana.

Como tercer elemento está la corrupción. Es un escándalo lo que ha sucedido con el tema de las cajas Clap, que usando como vehículo el hambre de los venezolanos, montaron toda una red internacional de corrupción que les dejó cientos de miles de millones de dólares a los bolsillos de los enchufados y poderosos del régimen mientras terminaba de vaciar las neveras y el estómago de nuestro pueblo. Una vergüenza de proporciones criminales que está matando de hambre a los venezolanos.

Nicolás Maduro y su grupito, en su afán de aferrarse al poder y sus privilegios, intentan con todo su poder comunicacional culpar a las sanciones individuales a funcionarios implicados en corrupción y violaciones de los derechos humanos, como causa de la crisis en Venezuela; pero la gran verdad es que esas sanciones nada tienen que ver con la crisis y sus orígenes. La gravedad de la crisis tiene un solo responsable y ese es Nicolás Maduro y su entorno de poder. Acá la única sanción que tenemos los venezolanos es que en Miraflores siga estando el Psuv y su modelo político.

El socialismo, chavismo, madurismo, o como lo quieran llamar, es un modelo político que usa al pueblo para llenarse los bolsillos de plata. Es un modelo que sobrevive y usa el hambre de los venezolanos como herramienta de poder y chantaje. Es una estafa que cada día acumula más víctimas. Cuando piense en chavismo o madurismo, imagínese una fábrica de hambre y pobreza. Eso es lo que representan.

*Eduardo Battistini
Dirigente de Primero Justicia

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