Maduro le tiene miedo a la gente en la calle y se nota

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Con las notas del Himno Nacional culminaron actividad de protesta pacífica en Plaza Franklin Sánchez de San Felipe, estado Yaracuy | Foto: Johana Prieto Andrade

La marcha de la oposición del 16 de noviembre sirvió para dejar claro dos elementos: Primero, que falta mucha organización y trabajo colectivo para que Juan Guaidó pueda recuperar esa conexión con las masas que exhibió desde los días de la jornada del 23 de enero. Pero también demostró que Nicolás Maduro le tiene un terrible terror a la gente en la calle protestando contra su gobierno.

Días previos a la convocatoria de la protesta, Maduro y Diosdado andaban como decimos los zulianos “culilluos”. El primero, amenazando con entregarle 325.000 fusiles a las milicias para amedrentar  a la población con las Fuerzas Armadas y policiales. El segundo, activando las cuadrillas de paz, los jefes de cuadra, la organización de defensa popular y todo mecanismo cubano que intimida y somete ideológicamente a las zonas populares de Caracas.

Hasta las instituciones que tienen que velar por toda la ciudadanía salieron a dar la cara a favor de Maduro: Vladimir Padrino López, Remigio Ceballos, Néstor Reverol y  el mismo fiscal general, Tareck William Saab, quien amenazó con abrir expedientes a los que lanzaran una bombita de agua.

Todo esto demuestra el miedo que tienen Maduro y los jerarcas de la cúpula militar que el pueblo se levante y provoque un estadillo social. No se sienten seguros, porque saben que el rechazo de la población es abrumador, que cada día que transcurre su final se ve más cerca, porque la historia nos indica que un pueblo no se puede gobernar con miedo y bayonetas.

Pero toda esta precariedad de Maduro, Guaidó y los sectores de la oposición no logran capitalizarlo. Desde hace rato que tienen a la gente, pero las devuelven para sus casas más decepcionadas. Después de montarse en la ola de los acontecimientos que propiciaron el derrocamiento de Evo Morales y de puestas en escenas tan balurdas como el supuesto allanamiento de la sede de Voluntad Popular por parte de efectivos del Faes, se logró una participación ciudadana que superaba con creces las convocatorias anteriores.

Pero estas movilizaciones se convocan con muchas torpezas: que llegó el día D, que ahora sí se va Maduro, que sin retorno, que si tenemos a los militares y videos de militares retirados, todo la propaganda destinada a ilusionar a la gente que se movilice porque llegó el fulano “Día D”.

Al final de la tarde, las imágenes de la multitud que le dan la vuelta al mundo, un discurso repetitivo que no añade nada nuevo y la vuelta a casa de gente desilusionada que se va vociferando que no vuelven a marchar más, que fueron engañados. Que no hubo calle sin retorno, ni huelga general y que Maduro sigue en Miraflores atormentando los venezolanos. 

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