Maduro el marxista, leninista y ¿comunero?

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Por: Marcos Hernández López

La comuna es una organización política popular que se desarrolla en un contexto local, basada en principios de cooperación y transparencia, en la cual los delegados son elegidos por sufragio por periodos de tiempo definidos, pudiendo ser tal condición revocada en cualquier momento. Comunista, socialistas y anarquistas han visto a la comuna como la base de un modelo de sociedad liberada que se establecería una vez que las masas se liberaran del capitalismo: una sociedad basada en una democracia participativa efectiva y eficiente. Marx, Engels, Bakunin, y posteriormente Lenin y Trotsky, crearon elementos para definir las características que habrían de tener las comunas en particular dentro del concepto de la “Dictadura del Proletariado”. Estos mismos autores elevaron críticas al concepto de comuna, especialmente su fragilidad frente a la corrupción, el arraigo en el poder representativo, entre otras.

A Nicolás Maduro le gusta la idea, sueña y se motiva aun con Carlos Marx y su escrito sobre la Guerra Civil en Francia (1871), promulga los logros alcanzados por la comuna de París y la describe como un prototipo para un gobierno revolucionario futuro. En la teoría marxista, la comuna es una forma de organización política adoptada durante la primera (o más baja) fase del comunismo denominada socialismo. Las comunas son propuestas como la contraparte proletaria a las formas de gobierno de la llamada “burguesía”. En el escrito mencionado, Marx explica el propósito y la función de la comuna durante el periodo denominado “Dictadura del Proletariado”.

Para algunos militantes del Psuv y el Gran Polo Patriótico la relevancia de la comuna “es la organización del pueblo consciente que construye desde su historia y con una dinámica genuina el socialismo concreto, cuyos principales elementos motorizadores son la transustanciación de la economía y el fortalecimiento de la organización sobre la base de la praxis revolucionaria, recordando aquella máxima del camarada Marx: “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Se basa en una relación dialéctica de lo colectivo y lo individual, sin perder de vista lo local, lo nacional e internacional”.


A Nicolás Maduro le gusta la idea, sueña y se motiva aun con Carlos Marx y su escrito sobre la Guerra Civil en Francia (1871), promulga los logros alcanzados por la comuna de París y la describe como un prototipo para un gobierno revolucionario futuro. En la teoría marxista, la comuna es una forma de organización política adoptada durante la primera (o más baja) fase del comunismo denominada socialismo

Marcos Hernández López

Los más connotados abogados constitucionalistas pertenecientes al régimen afirman que el estado comunal está vinculado con el movimiento de organización comunitaria del pueblo, como los consejos comunales, contemplados por la Constitución Bolivariana en sus artículos 2, 5, 70 y 184. Además, los jurisconsultos rojos rojitos hacen énfasis que el estado comunal no atenta contra la Carta Magna, ni contra gobernadores y alcaldes, tampoco conspira contra la descentralización. Sin embargo, se observa una clara contradicción cuando los constitucionalistas chavistas-maduristas dicen que el tema del estado comunal no está conectado con la noción comunista –están negando a su principales teóricos o su fuente filosófica– sino con lo que la Constitución llama la organización comunitaria del pueblo.

Para muchos revolucionarios resulta seductor vivir en comunas aun cuando se apoyen en premisas imaginarias de felicidad en el tema de la justicia social. No obstante, podemos reflexionar sobre la base de la lógica del estado comunal que estaría soportado sobre un andamiaje ideológico algo complejo para su materialización inmediata en Venezuela. Para adoptar legalmente el modelo de Estado Comunal, el cual fue rechazado en el referéndum del año 2007, tendría que existir un cambio en el actual sistema político-administrativo. Las comunas están diseñadas como nuevos instrumentos legales, apartan con toda intencionalidad las funciones de las regiones, de los municipios, inclusive de las empresas públicas y de todas las funciones político-administrativas descentralizadas, logro alcanzado con éxito en el año 1989.

Las comunas apuntan a eliminar la elección directa e imponiendo la fórmula de la “dedocracia”, pero se estaría negando la participación de la gente en los procesos de toma decisiones en sus respectivos contextos sociopolíticos. Esta realidad deriva a excluir a toda la disidencia política venezolana, unificando la estructura político-administrativa actual a intereses políticos, económicos e ideológicos. Evidentemente que el estado comunal es sinónimo del totalitarismo, en nuestro caso con ideología marxista.

Usted amigo lector, ¿se imagina un momento electoral en el que todos los centros de votación se encuentren ubicados dentro de las comunas? No haría falta la “ayudadita” del CNE ni TSJ… En síntesis, se busca blindar la revolución bolivariana, un dato cuantitativo significativo, el 2020 los indicadores socioeconómicos y político electoral indican que el legado de Chávez está encauzado hacia una fase más compleja con irreversible decadencia.

MARCOS HERNÁNDEZ LÓPEZ | @Hercon44

Sociólogo, docente universitario | PhD Gestión de Procesos | CEO Consultora Estudios de Opinión

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