Los venezolanos han sido estafados y duele reconocerlo

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El chavismo simplemente se edificó sobre una mentira, la del socialismo. Aprovechando el deseo de cambio de la mayoría social más avanzada del país, como era de esperarse en una gran estafa, en lugar de valerse de lo más granado, se nutrió contrariamente con lo más degradado de la sociedad. Una parte de aquella Venezuela descompuesta, la que había llegado a su fin social como engendro de una nación rentista y monoproductora, vio en su propia descomposición la fuerza para degradarse aún más y terminar por no producir nada.

Por: Jesús Hermoso Fernández

Son repetidos los escritos que hablan de una Venezuela “inexpugnable”. Comprender lo que nos trajo a esta devastación o eso que nos hace decir “hemos perdido el venezolano que fuimos”, pareciera ininteligible. Amenazas de libros extensos o de análisis interminables para comprender la cosa, son parte de la idea que se tiene de la complejidad de este infortunio de dos décadas de historia nacional.

No. No es necesaria tanta retórica. No es necesario el excesivo análisis. Venezuela padece y ha padecido los últimos 24 años una inmensa y gran estafa. Es bastante simple y no requiere mayor profundidad. Es muy duro verlo así quizá porque afecta el ego, pero si el lector engañado trata de hacerlo, quizá se le simplifique el entendimiento.

La mentira de un mentiroso empedernido fue acompañada de las acusaciones de unos irresponsables oportunistas. Esto resume nuestra tragedia. Al ver el disfraz del embustero, aprovecharon de acusarlo de lo que él mismo se quería disfrazar. Pensaban que “mataban dos pájaros de un tiro” porque en el fondo sabían que se trataba de una treta. Así, terminaron por ser su propio sustento y soporte. Revivieron los fantasmas que recorrieron alguna vez Europa, pero solo como espectros criollos, que por no existir solo asustan como historias ficcionales y fantasías llaneras. Nada más.

El chavismo simplemente se edificó sobre una mentira, la del “socialismo”. Aprovechando el deseo de cambio de la mayoría social más avanzada del país, como era de esperarse en una gran estafa, en lugar de valerse de lo más granado, se nutrió contrariamente con lo más degradado de la sociedad.

Una parte de aquella Venezuela descompuesta, la que había llegado a su fin social como engendro de una nación rentista y monoproductora, vio en su propia descomposición la fuerza para degradarse aún más y terminar por no producir nada, trocándose en la más grande maquinaria de importación. Retumba aquella frase que dijera el difunto: “le metimos la rabo e cochino”.

No se requiere mayor análisis si se entiende que toda la retórica que se ha establecido en la opinión pública como hegemónica, de “enfrentamiento” al “socialismo” chavista, en realidad solo redundó y redunda en consolidar lo establecido.

Apenas algunos, tímidamente valientes, más por exceso de evidencia que por capacidad de análisis, terminan por reconocer que hoy vivimos el capitalismo más “salvaje” que haya habido en la historia patria. Y aunque no hay nada más salvaje en el capitalismo que el propio capitalismo, se entiende al menos que haya un reconocimiento que le haga honor a la verdad.

No se requiere mayor historiografía ni hondas profundidades. Fue engañada la sociedad venezolana toda y el engaño fue tan grande que la inercia de aquel desfalco aún sigue rindiendo frutos en el futuro cercano para los engañadores. El silencio atónito de muchas organizaciones de eso que llaman “izquierda” mundial, da cuenta de la confusión. “Chávez no era así”, dicen, embriagados aún.

Cuesta reconocer que simplemente han sido estafados. Quizás por el dolor y la vergüenza de haber sido tomados por ingenuos creyéndose grandes marxistas. Pero eso fue. Los venezolanos y unos cuantos más, fueron vilmente engañados.

Tampoco se trata de una ideología nueva. Mucho menos de un pensamiento complejo que por densidad intelectual los hace retener el poder de forma sensorialmente indefinida. No. Se trata del pragmatismo y oportunismo más ramplón que haya existido. En eso sí han sido innovadores. El Poder ha sido preservado con todos los recursos necesarios.

Si algo de profundidad intelectual puede haber, es que El Príncipe de Maquiavelo, útil para el ejercicio del poder en la sociedad de clases, podrá ser ampliamente nutrido con las novísimas trampas y triquiñuelas de lo que ha significado mantenerse en el poder durante tanto. Mucho han aprendido unos cuantos en el planeta. De resto, todo ha sido palurdo y burdo. Una caricatura de la cual muchos no quisieran escapar.

Pero por cosas de la dialéctica, cuando más degradado se encuentra un momento histórico o cualquier elemento químico o físico, el cambio termina siendo inevitable so pena de la desaparición. Y en este cambio y como la descomposición ha alcanzado hasta la fibra más esencial de la sociedad y de sus instituciones naturales e impuestas, todo tendrá por defecto que ser arrasado, porque sobre ruinas tan roídas no podría edificarse nada. En historia, esto generalmente es la antesala de una revolución social, por lo que vale la frase del poeta inglés Thomas Fuller: “Cuando más oscura está la noche más cerca está el amanecer”.

JESÚS HERMOSO FERNÁNDEZ| @Jesus_Hermoso
Periodista de investigación. Editor. Escritor

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