Los trabajadores de Guayana y el resurgir del desarrollo nacional

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Por: Pedro Moreno

Hoy Guayana se asocia con la extracción de minerales, la expoliación de la ecología y depredación de la naturaleza, el desconocimiento de los derechos indígenas, y el bestial reparto del botín áureo y diamantífero entre mafias, delincuentes, guerrillas, militares y agentes de la dictadura. A lo que se agrega el trato más inhumano contra los trabajadores del otrora emporio industrial.

Qué brecha tan grande a los tiempos cuando Guayana se abría paso como principal polo para el desarrollo nacional. Generadora de tres cuartas partes de la energía eléctrica que necesitaba la nación. Base para el impulso de la industria pesada nacional y el desarrollo aguas abajo del hierro y la bauxita. Con empresas básicas pujantes que hacían que las riquezas minerales se transformaran en bienes competitivos y con alto valor agregado.

Pese a esto, nos negamos a caer en el pesimismo frustrante y paralizante. Hay suficientes reservas humanas para salir airosos de este desastre. Confiamos en los obreros, técnicos y profesionales para revertir las políticas entreguistas y antinacionales del régimen despótico, con el antecedente de más de una década de dejadez y desvaloración por el bipartidismo ya en sus estertores.

Desarrollo nacional y descentralización

Dos eventos singulares —unidos por la visión de futuro y por el lugar de realización: Colegio de Ingenieros de Puerto Ordaz— se llevaron a cabo el viernes 5 y el sábado 13 de agosto. El primero versó sobre una idea de desarrollo asentada en la descentralización, con el biólogo Luis Guzmán Balbas y el dirigente político Andrés Velásquez como expositores. El segundo fue un encuentro sindical-gremial para unificar acciones en defensa de los derechos laborales y promover una unidad amplia e incluyente a escala regional y nacional.

A mi modo de ver, el pensar un plan de desarrollo para Guayana sobre la base de la descentralización —punto focal del foro del 5— es ponerle miras muy cortas a las capacidades y recursos que anidan en la región, y a su potencial económico. Entendemos que las desmejoras en todos los servicios hacen pensar que otra gestión estadal y municipal pudiera atender estas problemáticas de manera satisfactoria. Pero Guayana está para fines mucho más elevados que eso. Guayana debe ser punto de referencia para el progreso general de la nación.

Muy bien califica el biólogo Guzmán Balbas la situación que se vive: escenario de postguerra, como si acabara de salir de un cruento conflicto bélico, con una población sumida en niveles de supervivencia, sin la seguridad de los servicios más básicos, y en medio de la mayor anarquía donde hasta el Estado se diluye. Aboga Guzmán por una minería organizada que sustituya el extractivismo salvaje hoy imperante. Llama la atención sobre cómo impulsar el desarrollo respetando la biodiversidad y las fuentes hídricas, cuya valoración alcanza la protección de toda la Amazonía, en tanto pulmón vegetal del planeta.

De lo que se trata es de convertir a Guayana en base no solamente de un desarrollo local, sino en pilar fundamental para empujar una revolución industrial que sostenga una real soberanía e independencia nacional. El plan de desarrollo iniciado luego de caer la dictadura perezjimenista se expresó, básicamente, en la masificación y elevación de la educación; la protección constitucional del capital nacional frente a los apetitos transnacionales; la electrificación de todo el país; el rescate y nacionalización de la industria petrolera y del hierro; la creación de zonas industriales; el impulso de una vialidad y comunicación entre las regiones.

Era la continuación lógica de lo expresado en el Plan de Barranquilla y en las Constituciones del 47 y del 61. Pero la presión de EEUU hacia Venezuela, espacio importante de su “patio trasero”, y los extraordinarios ingresos por el boom de los precios petroleros, además de la visión excluyente impuesta en el Pacto de Punto Fijo, hicieron que la idea de desarrollo nacional naufragara. Que se impusiera la visión de quienes querían enriquecerse —lícita o ilícitamente— con la mera repartición de la torta rentista.

Unidad sindical y gremial con vista a futuro

El segundo encuentro zonal sindical y gremial contó con la participación entusiasta de 148 delegados de las distintas áreas de trabajo y de las industrias básicas. Destacaron las exposiciones del delegado sindical sidorista Jean Carlos Franco y el sacerdote jesuita Arturo Peraza, de la UCAB-Guayana. Se realizaron cuatro mesas de trabajo sobre una propuesta general presentada por los organizadores del evento.

Franco —quien también participa en la Plataforma del Pregón Popular y en el movimiento Unidad en la Coincidencia— destacó cómo la lucha y protesta de calle obligó al régimen a declarar que pagaría el bono vacacional y recreacional este mismo mes. “Es un logro parcial, pues tenemos que continuar la lucha hasta que se reconozca todo el contenido de nuestras convenciones colectivas, hasta que se derogue el instructivo ONAPRE y sus similares como el memorando 2792 del ministerio del Trabajo. Hay que dar un paso al frente y seguir levantando la ola de la lucha por todos nuestros derechos como trabajadores y como ciudadanos”.

El jesuita Arturo Peraza destacó la necesidad de que el movimiento de trabajadores tome conciencia de la importancia de ganar espacios a un Estado violador de los derechos humanos. “Es el tiempo de la lucha social, de los trabajadores, de los derechos laborales. No podemos engañarnos en la táctica y la estrategia, y saber acertar en el énfasis en los contenidos sociales de la lucha política, no partidista. Esto es lo que tiene preeminencia”. Expresó que “la pobreza no crea revolución, sino sometimiento”, por lo que “el combate por los derechos laborales debe saber sumar muchas voluntades, conocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades, para enfrentar una maquinaria opresora”. Culmina su llamado a celebrar esta victoria parcial y continuar con mucha sabiduría.

Cierro citando el punto 2 de la declaración: “Promover la formación de una plataforma unitaria de trabajadores de toda Venezuela, inclusiva y organizada (…) con la participación de sindicatos de base, gremios, federaciones y movimientos laborales, para la defensa de los derechos contractuales, sociales, civiles y humanos de la clase obrera, tanto del sector público como del sector privado; y la inmediata estructuración de una agenda y un plan articulado de luchas, tanto reivindicativas como las que coadyuven al restablecimiento de la libertad y la democracia”.

PEDRO ARTURO MORENO | @pedroxmoreno / instagram: pedroxmorenobr

Secretario Ejecutivo de la CTV, responsable de DDHH. Trabajador gráfico: corrector de pruebas y editor

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