Los Pitazos del Director | La aventura de Macuto: balance una semana después

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Foto: EFE

Hace una semana nos levantamos con la imagen del ministro de Relaciones Interiores, Néstor Reverol, informando al país de un acontecimiento que, aunque esperado por muchos, resultó ser sorprendente y lleno de sospechas por su desenlace inmediato y las reacciones generadas en el seno dominante de la oposición.

«Queremos hacer del conocimiento y denunciar ante la comunidad nacional e internacional que en la madrugada de hoy, 3 de mayo de 2020, pretendieron realizar una invasión por vía marítima un grupo de mercenarios terroristas», expresó el funcionario casi que con una sonrisa pintada en los labios. Entonces quedó servida la escena para una serie de efectos que analizaremos en este balance.

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Cuando planteé esta nota, originalmente el título pensado era: «Gracias por nada a los aventureros de Macuto». Con honestidad les digo que no me preocuparon las futuras reacciones de los odiadores que abundan en las redes y la web, quienes dicen querer democracia en Venezuela, pero no respetan el disenso o el debate de las ideas.

Solo me imaginé el rostro de dolor de las madres y esposas que tienen la confirmación de que sus hijos y esposos involucrados en la Operación Gedeón fueron, desde el 3 de mayo, asesinados, capturados o están entre los hombres buscados por los organismos de seguridad venezolanos, con la asesoría de cubanos y rusos. Pensar en ellas y en sus angustias hoy Día de las Madres, me llevó a cambiar el título y concentrarme en lo que en el fondo quiero expresar, el balance de la aventura de Macuto.  

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Para esa tarea es necesario, primero, enumerar una serie de elementos de acuerdo con la información publicada por agencias como AP y medios como Washington Post, así como declaraciones o documentos hechos públicos del lado del oficialismo y de la oposición, que permiten fundamentar el balance:

  1. Al menos desde mayo del año pasado estaba en preparación la Operación Gedeón.

2. Figuras como el contratista de seguridad de Estados Unidos Jordan Goudreau; el general Clíver Alcalá, detenido por la justicia estadounidense; el capitán Javier Nieto Quintero e incluso el exacalde de Cabimas y diputado Hernán Alemán (lean la entrevista a Alemán en El Pitazo), son claves para afirmar que la operación efectivamente fue organizada por un sector radical de la oposición.

3. Aunque el equipo de Juan Guaidó sabía que algo se planificaba, no se tenía conocimiento del desarrollo de los acontecimientos, pues hubo una desvinculación entre el contratista estadounidense y los representantes de Guaidó, J.J. Rendón y Sergio Vergara.

4. De acuerdo con lo presentado en los reportajes sobre Goudreau y lo dicho por el mismo contratista, actuó por venganza, pues exigía cobrar el adelanto prepactado con Rendón y Vergara en el documento de 42 páginas firmado en Washington.

5. Desde la misma organización se presumía la derrota de la operación. Lo dijo con claridad a AP el exmiembro de las fuerzas especiales de Estados Unidos Ephraim Matos, quien dio entrenamiento a venezolanos en Colombia: “No vas a eliminar a Maduro con 300 hombres hambrientos y sin entrenamiento”.

6. La operación estuvo infiltrada por elementos de inteligencia del gobierno de Maduro casi desde sus inicios, en mayo del año pasado, y sus entrenamientos en territorio colombiano.

7. Esa infiltración se evidencia con lo ocurrido la madrugada del 3 de mayo en Macuto. Vecinos dijeron a El Pitazo que hubo pocos disparos y solo vieron a dos personas que salieron esposadas.

8. En tierra venezolana aún siguen miembros de la Operación Gedeón, mientras Goudreau, quien envió a sus dos colegas exboinas verdes Luke Denman y Airan Berry, está desaparecido en algún lugar de Estados Unidos.

No tienes que ser un genio para alertar que, luego de una semana, el oficialismo resulta la única fuerza política favorecida por la aventura de Macuto. Pero más allá de lo que puede implicar en el ánimo interno del chavismo-madurismo, están las consecuencias para la oposición dominante, representada por Juan Guaidó, y sobre todo para el resto de los venezolanos que creemos que el foco debe colocarse en prepararnos para luchas civiles en todos los terrenos –civiles, énfasis en esto- y no en sueños aventureros de un ninja americano.

La aventura de Macuto afectó la credibilidad de Guaidó tanto dentro de los partidos como de cara a las organizaciones de la sociedad civil y al resto de la sociedad. Aunado a ello, una vez más se revela el mal manejo que de sus comunicaciones realiza su equipo, siempre pasivo y muy pocas veces activo; además, se observa que no buscan caminos alternativos para comunicarse con las bases.

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Con la aventura de Macuto, Maduro quiere tener su bahía de Cochinos, incluso así la ha llamado. ¿Efectos? Se unifican las fuerzas chavistas-maduristas para enfrentar la bota gringa. Pero creo que más importante aún es que tratan de mostrar una falsa imagen de imbatibilidad (digo falsa mientras veo a Petare, a la Cota 905 y a otros rincones del país donde el hampa es el gobierno) para desarticular cualquier intento de disidencia interna del mismo oficialismo civil o militar y de la oposición.

Esta operación le sirve a Maduro para alimentar la desesperanza, para llevar a que los sectores que lo adversan se entreguen. Les aseguro que si no estuviéramos en cuarentena, veríamos un repunte de las migraciones. Además, al alimentar la desesperanza se desarticula cualquier propósito de ir unificados y con fuerza a un proceso electoral. Cuando desde Miraflores vean el momento más oportuno (otra vez, luego de la cuarentena), pudieran llamar a elecciones y ganarlas sin tener respaldo popular y sin hacer trampas en las mesas, gracias, de nuevo, a la desesperanza.

Sin embargo, no podemos afirmar que luego de la aventura de Macuto, el inquilino de Miraflores haya ganado la guerra. Pese a todas las maniobras, las crisis de la gasolina, electricidad, alimentos y salud por el coronavirus siguen su curso: se agotan las reservas de oro en el Banco Central de Venezuela; en las refinerías ocurren accidentes mientras tratan de reparar las instalaciones; la inflación y la devaluación retomaron su ruta ascendente; y, finalmente (también lo podrán leer en El Pitazo), la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, según el modelo matemático que corrieron sus miembros, pronostica una subida meteórica de los casos de COVID-19 entre junio y septiembre.

Como ven, la combinación de tantos factores indican que el futuro no será tan apacible para Maduro y el resto de los venezolanos como la brisa en una tarde de playa en Macuto. No obstante, insisto en que de darse una transición o un cambio de Gobierno, no será para girar a la oposición, sino para que el oficialismo mantenga el poder cambiando a sus líderes.

César Batiz es periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo. @CBatiz

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