Los Pitazos del Director | Gasolina y flexibilización: ¿Ahora vienen las elecciones parlamentarias?

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Normalizar el suministro de gasolina es clave para el Gobierno si quiere ir a elecciones parlamentarias | Foto: Cortesía

Hasta ahora, el oficialismo no ha logrado capitalizar el control de la Asamblea Nacional para lograr sus objetivos completamente. Después de fallar en el intento que se inició el 5 de enero con la presidencia de Luis Parra, el madurismo tiene la mesa servida para repartir el parlamento entre oficialistas y una oposición a la medida a través de las elecciones parlamentarias, resultado que facilitaría las reformas económicas contrarias a los planes que Maduro heredó de Hugo Chávez y en contravía con el propósito de mantener la soberanía sobre los recursos estratégicos. 

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Para alcanzar esa meta, el Gobierno necesita normalizar el país, flexibilizar la cuarentena y abastecer de gasolina a las 1.530 estaciones de servicio ubicadas en el territorio nacional. Después, intentarán limpiar el desastre del chavismo-madurismo en más de dos décadas de gestión. Todo a un alto precio pagado a rusos, iraníes, chinos y turcos.

La estrategia de tomar el poder de la AN para después reformar la economía quedó clara desde el momento en que a finales de diciembre de 2019, el viceministro de Finanzas de Rusia, Serguéi Storchak, reconoció a la agencia Bloomberg que condicionó el envío de 12 técnicos económicos rusos a Venezuela para trabajar con el gobierno en la recuperación económica del país, al hecho de que Guaidó no repitiera como presidente de la Asamblea Nacional.

A Guaidó, el efecto de esa acción pareció no dañarlo en un primer momento. Luego tuvo una exitosa gira internacional que preludiaba un buen 2020 para la oposición. No obstante, cuando Guaidó se alistaba para impulsar las protestas sociales y políticas para lograr el cambio, llegó el coronavirus y la escasez de gasolina. Luego la Operación Gedeón, capitalizada por el oficialismo y con una muy mala respuesta opositora. 

Esta semana, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) legitima a Luis Parra con argumentos sin basamento jurídico, según declaró a El Pitazo el director de la ONG Acceso a la Justicia, Alí Daniels. También en el mismo periodo, Maduro acelera la respuesta a la crisis de la pandemia y de la escasez de combustible, con la flexibilización y el anuncio de abastecimiento de gasolina. 

La intención se devela cuando se analiza el hecho de que la flexibilización de la cuarentena ocurre precisamente cuando repuntan los casos registrados por el mismo Gobierno; y exactamente en el mes en que comenzarían a reportarse, de acuerdo con el estudio de la Academia de Física, Matemática y Ciencias Naturales, 1.000 a 4.000 registros diarios de COVID-19. 

Igual análisis se puede aplicar al caso de la escasez de combustible. El 1.500.000 barriles de gasolina proveniente de Irán no garantiza abastecimiento más allá de tres meses si se consumieran 40.000 barriles diarios. Pero aún si se plantea que cada una de las 1.530 estaciones de servicio que, según Fenagas, funcionan en el país, reciben una carga completa de 32.000 litros, en un día se distribuirían 308.000 barriles, por lo que solo bastaría recargar cuatro veces más a las bombas para que se acabara la gasolina persa. 

Claro está, el madurismo parece confiado en que El Palito aumentará la producción y el Complejo Refinador Paraguaná en junio brindará el soporte en combustible necesario, situación que para resolverse de una manera confiable y constante requiere de dinero, con el cual no cuenta Maduro.

Por eso, ambas apuestas son riesgosas. La flexibilización puede aumentar los casos a una cifra que sería inmanejable para el más que maltrecho sistema de salud venezolano, con lo cual una elección parlamentaria sería una locura. 

Además, confiar en el frágil sistema de refinería que el chavismo-madurismo llevó a ese estado puede ser como caminar sobre una fina capa de hielo o jugar la ruleta rusa con iraníes.

Sin embargo, los pasos observados parecen llevarnos lógicamente a la preparación de una elección parlamentaria que dé al Psuv al menos 45 % de los curules, acabe con el liderazgo de Guaidó y cree una nueva oposición a la medida del madurismo, para ahora sí, cambiar las leyes que abrirán paso a la inversión de los socios rusos, chinos e iraníes, quienes tendrían el control de nuestros principales recursos, todo a cambio de que Maduro se mantenga en el poder. La ecuación es fácil, pero pareciera que el liderazgo opositor no supiera sacar cuentas.

El jueves de la semana pasada recibimos la información de que esta semana que comienza el 1° de junio se anunciarían las elecciones al parlamento, que son las que corresponden por ley este año. 

Dos periodistas de El Pitazo indagaron. A una, desde el seno del CNE le dijeron que no se ha tomado esa decisión. A otra le comentaron que no está planteado por la cuarentena. No obstante, Maduro, quien primero dijo que no habría comicios a diputados, durante dos semanas seguidas informó que se preparaban para ellas.

Las máquinas quemadas en el depósito del Consejo Nacional Electoral en Filas de Mariches no parecen ser un problema. Son más fáciles de ensamblar que un celular, dijo el padre José Virtuoso en un foro organizado por el Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.

Pese a que hasta ahora no existe la confirmación oficial del planteamiento de las elecciones parlamentarias, la sumatoria de todos los elementos conducen a validar la hipótesis de que en Miraflores se preparan para ese anuncio. 

Del lado de la oposición dirigida por Guaidó, la información que se tiene es que no plantean participar en esos comicios, pero tampoco pareciera que cuentan con una estrategia que no sea formar un gobierno en el exilio, sin capacidad de incidencia interna, o llamar a la abstención.

Igual, el camino de Maduro no está hecho de rosas sin espinas. Si fallan los cálculos y se disparan los casos de COVID-19 y no se resuelve la escasez de gasolina, salir a hacer una elección en medio de la pandemia pudiera ser un llamado a la rebeldía en las filas del oficialismo y sus allegados.

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No obstante, sin reformas de leyes realizadas por una nueva Asamblea Nacional favorable y legítima será más que imposible superar la crisis económica y social, la cual llega también a los cuarteles. 

En fin, aunque Maduro juegue sus cartas solo, la probabilidad de errores se incrementa al tener muchas cartas en sus manos y pocas certezas.

César Batiz es periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo. @CBatiz

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