Los Pitazos del Director | Apuntes sobre el #16N y la protesta sostenida

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Valorar la movilización de #16N con las imágenes de las concentraciones opositoras realizadas entre el 23 de enero y el 1° de mayo de este año, puede llevarnos a cometer errores de apreciación.

La protesta de este sábado fue distinta porque, aunque el país viva la misma crisis política, económica y social, en los últimos seis meses ocurrieron cambios que nos llevan a apuntar algunos hechos para un análisis más consciente de los que vimos en las calles del país.

Entre esos cambios se incluye la disminución del apoyo a Juan Guaidó, que si bien es cierto es la figura política con más respaldo popular, en estos momentos no se encuentra en lo más alto de la cresta de la ola.

Por eso, debe valorarse, como muy pocos políticos lo han hecho, que este sábado se atreviera a pedir perdón por los errores cometidos, un acto de contricción que la sociedad venezolana valora. Recordemos el 4 de febrero de 1992 y la imagen del teniente coronel Hugo Chávez Frías.

Concluida la concentración y con la calma para el análisis, quiero presentar tres apuntes sobre los méritos de la concentración del #16N:

  1. El hecho de que luego de más de 200 asesinatos a manos de los organismos represores en los años 2014, 2017 y 2019, haya venezolanos dispuestos a salir a la calle para exigir un cambio de gobierno, debe ser considerado como un logro del liderazgo político, encabezado por Juan Guaidó, y, por supuesto, de los ciudadanos que se atreven a tomar las calles.
  2. También es un mérito que se haya logrado una concentración ciudadana con medios de comunicación de señal abierta censurados, con las redes sociales y medios digitales bloqueados y sin el apoyo de gobiernos regionales o municipales que ayudaran a movilizar gente.
  3. Otro punto destacable nos remite al saldo final de esta concentración. Los reportes que manejó El Pitazo hasta las 5:00 pm nos permiten asegurar que la protesta fue no violenta, por lo tanto los organismos represores no tuvieron argumentos para actuar.

Claro que este es un balance a las primeras horas de concluida la manifestación. El alcance de lo que ha ocurrido este sábado lo comenzaremos a ver en los próximos días, cuando se convoque a nuevas protestas, como la del 21 de noviembre.

Ese día, el liderazgo estudiantil universitario se plantea marchar hasta Fuerte Tiuna, un objetivo que parece casi imposible de alcanzar, pues la oposición tendría que pasar a territorio del municipio Libertador, sagrado para el oficialismo. Luego caminar hasta la principal base de la Fuerza Armada Nacional para solicitarle a los militares que se manifiesten a favor del cambio político en el país.

Hasta ahora, nada indica que existen las condiciones para que los militares den el paso de abandonar a Nicolás Maduro o sugerir la renuncia como hicieron los militares bolivianos a Evo Morales.

Eso no implica que no se deba ejercer la protesta sostenida, como anunció Guaidó, para  generar, de forma estratégica, la presión interna que lleve al cambio de régimen, como ocurrió, y otra vez el ejemplo, en Bolivia.

Pero para ello, se deben considerar algunos aspectos para mantener una lucha cada vez más masiva y no violenta:

  1. No deben plantearse objetivos imposibles de alcanzar. Anunciar que se va a marchar a Fuerte Tiuna no parece un buen inicio. Mucho menos atender al empeño de algunos de que las marchas deben intentar llegar a Miraflores.
  2. La protesta sostenida debe ser no violenta. Motivar la represión creciente llevará al asesinato de manifestantes y al agotamiento ciudadano y de nuevo pasará lo que ocurrió, en el pasado más reciente, desde el 1° de mayo de este año. Los líderes deben guiar manifestaciones contundentes que eleven el costo que implica reprimir a los organismos de seguridad y del Gobierno.
  3. Los manifestantes opositores deben organizarse para evitar la actuación de los infiltrados que propician la violencia para justificar, tal como lo dijimos en el punto anterior, la represión cada vez más cruel.

¿Recuerdan ustedes a los escuderos? ¿Estamos seguros que todos eran genuinos opositores? Y si lo eran, ¿por qué el Gobierno pareció nunca detectar dónde se elaboraban los escudos? En 2014, el Cicpc coló en plaza Altamira a una mujer conocida como la Chica Bomba, porque quería todo el tiempo armar explosivos. Resultó ser una funcionaria de Antiterrorismo que facilitó la captura de manifestantes y propició violencia.

Mientras la protesta sostenida, no violenta, esté en la calle, los políticos tendrán que hacer su trabajo y buscar los caminos para lograr la transición, pensando en la futura estabilidad del país. Pero para llegar allí, todavía tenemos que ver mucha agua pasar debajo del puente.

Por ahora, queda esperar y evaluar lo que ocurra en las próximas horas.

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