Los escenarios por venir después del 30A

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Tan solo a dos días de que se cumpliearan los 100 días del anterior alzamiento militar, ocurrido el 21 de enero en Cotiza, un nuevo evento del mismo tenor enfrentó Nicolás Maduro el 30 de abril.

De nuevo, miembros de la Guardia Nacional se rebelaron contra su comandante en jefe. Pero en esta oportunidad, aquel hombre de 37 años que el 21 de enero aún no se había juramentado como presidente encargado, amaneció el 30 de abril liderando a los alzados, con la promesa de que sería el primer paso para el cese de la usurpación.

Desde tempranas horas se supo que Juan Guaidó estaba al frente de los militares, asumiendo de una vez las responsabilidades que, por el éxito o el fracaso de su acción, le vendría a juzgar.

La escena la completó la presencia de su jefe político y fundador del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien estaba detenido desde el 18 de febrero de 2014, acusado de incitar una rebelión en contra de Maduro.

Cuando escribo estas líneas, desde ese día se transcurrió justo una semana. A esta hora de la tarde en que observo a la distancia, el 30 de abril ya estaba totalmente desarticulada la rebelión, que nunca pasó de los casi 50 efectivos de la Guadia Nacional congregados en la cercanía de la base aérea La Carlota. Con la lejanía del tiempo se habla de fracasos y pequeñas victorias, de recomposiciones y reacomodos, pero sobre todo de heridas que quedaron y supuran por la traición y el adelanto de las acciones.

Esas heridas abiertas dejan escenarios por leer, que solo por un ejercicio queremos hacer y compartir con los lectores, sin llegar a pretender que son los definitivos y únicos en este tablero de la política venezolana:

  1. La negociación que culmine en una elección: Seguro a más de uno le saltarán los ojos al ver este escenario. El deseo de venganza, de que paguen los culpables del desastre nacional, obnubila la convocatoria a la paz. Pero en un juego empatado, porque por un lado Juan Guaidó y la oposición tiene de su lado la voluntad de un pueblo a vivir en libertad, en una ruta de progreso social y respeto a los derechos humanos; y por el otro Maduro cuenta con la fuerza de la violencia de colectivos, Faes (que son lo mismo) y los miembros de la Fuerza Armada, que por temor o por obediencia ciega cumplen la orden de reprimir, se hace difícil pensar en un vencedor definitivo. Además, que uno aplaste a otro provocaría huellas en la sociedad difícil de borrar.
    Por eso, el escenario de la negociación está latente y aunque se trabaje
    con sumo cuidado y en silencio, no se descarta que actores políticos, conscientes de que hay que negociar la salida de Maduro, pues el país, con sanciones y sin apoyo de los multilarerales, no tiene viabilidad social, económica y política, estén en conversaciones para lograr salidas acordadas que conduzcan a la instauración de un gobierno de transición y finalmente a una elección libre y sin ventajismo para ninguna de las partes.
    Este escenario, en este momento, parece improbable por la poca aceptación popular, pero, ¿qué tal, si como lo han planteado factores del chavismo disidente, se llama a un referéndum para consultar si el país está de acuerdo con unas condiciones de negociación que enmarquen una transición pacífica?

2. La salida de Maduro: Para diversos analistas y articulistas que comparten espacios en El Pitazo, la salida de Maduro está cerca. Aunque de entrada pareciera que un viaje sin pronto retorno está en el tablero, existen algunos subescenarios abiertos y todos ellos pasan por lo que se decida en la Fuerza Armada, donde quedaron heridas latentes después del 30 de abril sobre todo en la relación de Maduro con el alto mando militar.
No entraré aquí hacer consideraciones sobre la participación o no de jefes militares en el alzamiento, para ello hay que leer lo que hemos publicado en El Pitazo sobre acuerdos. Veamos a partir de los hechos, qué se puede inferir.
Lo primero que tenemos que entender es que el alto mando militar no quiere quedarse fuera de una transición, incluso se puede asegurar que en cualquier caso la quieren dirigir. Para hacer ello pedirán prebendas y favores, perdones y omisiones que les permitan mantener poder y recuperar el prestigio perdido.
Si la situación llega a un punto muy álgido y el generalato y el almirantazgo se convence que no hay viabilidad con Maduro, ni posibilidad de acuerdo con la oposición, podría instalarse una junta militar, lo que profundizaría el autoritarismo y dejaría abierta la presión internacional que solo se levantaría cuando ofrezcan un proceso electoral y de respeto a los derechos humanos.
El otro subescenario es que se forme una junta con la participación de civiles, donde uno de sus miembros no sea obligatoriamente Juan Guaidó, debido a que no cuenta con la aceptación de parte de la Fuerza Armada que lo ve alineado con los intereses de la administración Trump. Igualmente, derivaría en un proceso electoral, que tendría a Guaidó como principal opción electoral, según los últimos estudios de opinión.

3. Los anteriores subescenarios se pudieran desviar a un escenario en el cual Juan Guaidó termina como presidente de una junta cívico militar, bien sea porque el alto mando convence a Maduro de salir del poder o porque un conflicto social de gran escala, genera que surjan figuras de la oficialidad que no están en las primeras líneas de mando, quienes protagonizan ese quiebre institucional del cual habla el mismo Guaidó. Ellos, entonces, logran tomar el poder, como lo tenía planteado el teniente coronel Jonathan Marin, comandante del Batallón Ayala, antes de ser detenido en marzo del año pasado. También, en este escenario habría un proceso electoral en ciernes.
En cualquiera de las opciones, Guaidó tendría que profundizar su oferta a los militares, pues hasta ahora la ley de amnistía no cala en una oficialidad que no se siente incursa en delitos ni en violación de los DDHH.

4. Un escenario jamás descartado es que Maduro se mantenga en el poder. Existe en sectores del oficialismo el convencimiento de que pueden resistir pese al sufrimiento de la población.
Pasearse por este escenario significa para el oficialismo exponerse a más sanciones y a la revelación de informaciones como la que parecen tener en su poder dos exdirectivos de Contrainteligencia Militar, Hugo El Pollo Carvajal; y el mismo Christopher Figuera.
Además, sin viabilidad social, económica y política de un gobierno de Maduro, se cumplirán las proyecciones de un incremento de 50% en la cantidad de venezolanos migrantes a finales de 2019. Serían un poco más de 5.000.000 de venezolanos, según proyecciones de la OIM, atravesando las fronteras, quienes incrementarían los problemas para países vecinos como Colombia y Brasil.

Para Maduro permanecer en el poder también incrementa sus noches durmiendo sin saber de dónde puede venir la nueva traición, sobre todo porque la lealtad debida al comandante en jefe, parece desaparecida.

Por ahora, esto es lo que tenemos.

Pitazo final

Siete diputados de la Comisión de Contraloría viajaron este martes a Europa. No daré más detalles de su gestión porque es hacerle el favor a los servicios de inteligencia que están pendientes de sus movimientos. Pero como son funcionarios públicos, estamos en el derecho de saber el resultado de las actividades desarrolladas en este viaje. La comisión era acompañada por tres asesores, entre quienes solo reconocía al exconcejal y editor de un medio digital, Carlos Herrera.

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