La población mundial alcanzó los 8 millardos, y contando

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CIENCIA Y LETRAS


Por: Paulino Betancourt

Según estimaciones de las Naciones Unidas, el pasado 15 de noviembre de 2022 se alcanzó la cifra de 8 mil millones de personas en el planeta, con el nacimiento de un niño llamado Damián en la República Dominicana.

Aunque este hito es una estimación, no hay realmente un censo en tiempo real de todas las personas vivas en la Tierra en cada instante.  

Para los demógrafos de la ONU la población mundial se habrá estabilizado alrededor de 10.400 millones de seres humanos en la década de 2080 y se mantendrá estable hasta el 2100. Ese número dice mucho sobre el futuro del planeta, las estructuras de poder e incluso sobre el propósito de la vida.

El Día de los Ocho Mil Millones,  dijo el Secretario General António Guterres, “es una ocasión para celebrar la diversidad y los avances mientras se considera la responsabilidad compartida de la humanidad con el planeta”. Concuerdo con esto.

Considero que el uso que hace Guterres de “celebrar” es apropiado, su elección de palabras representa una señal en sí misma. Con demasiada frecuencia en el pasado la creencia sobre el crecimiento de la población ha tendido a ser pesimista, incluso apocalíptica.

En 1798, el economista Thomas Malthus pronosticó que una población en aumento pronto superaría desastrosamente la capacidad de la naturaleza para alimentar a tanta gente. Esta idea también inspiró al economista Paul Ehrlich para escribir uno de los tratados modernos más leídos sobre el tema, el libro de 1968: La explosión demográfica.

Otra consecuencia del aumento demográfico es que el crecimiento de la fuerza laboral podría superar las oportunidades de empleo. Como ha demostrado el demógrafo Paul Morland, esta es la razón principal de que se generen las migraciones en la historia; la diáspora contemporánea sugiere que todavía ocurre este fenómeno.

Aunque una población en crecimiento crea más presión sobre el entorno natural y la infraestructura hecha por el hombre, puede ser un factor en la aceleración del cambio climático, y a pesar de estos aciagos pronósticos, aquí estamos.

La población mundial se ha multiplicado por ocho desde la época de Malthus, más del doble desde 1968, y los niveles de vida en todo el mundo ha mejorado enormemente, pero de manera desigual.

¿Por qué alarma el incremento de la población?

El alarmismo sobre el crecimiento de la población tiene una historia larga y accidentada. Por un lado, preocupa que haya demasiadas personas y que los números estén causando nuestra actual crisis ambiental. Y en el otro, están los argumentos de que tenemos muy poca gente.

Ejemplo de ello fue lo dicho por Elon Musk: “El colapso de la población debido a las bajas tasas de natalidad es un riesgo mucho mayor para la humanidad que el calentamiento global”.

Y un artículo reciente en el Sunday Times argumentó que Inglaterra debería “imponer impuestos a los que no tienen hijos”, para abordar la disminución de las tasas de natalidad.

Durante la mayor parte de la historia humana, la población mundial permaneció esencialmente estancada debido a las altas tasas de mortalidad que compensaban las de natalidad. La expansión demográfica ocurrió una vez que la humanidad descubrió cómo aumentar la productividad agrícola e industrial.

Este proceso se conoce como la “transición demográfica”. Resultó que una lucha por los recursos entre un número cada vez mayor de personas crearía no solo escasez y conflictos, sino también incentivos para superarlos a través de la innovación.

Muchos países hicieron esta transición en los últimos dos siglos y actualmente, tanto las tasas de natalidad como las de mortalidad están disminuyendo y la población parece estar estabilizándose, o incluso podría reducirse.

El nuevo desafío demográfico que se acerca rápidamente es el envejecimiento de la sociedad. Japón y varios países europeos ya están reduciendo su población por esta causa, tendrán dificultades para encontrar suficientes trabajadores para cuidar a los ancianos y contribuir a sus sistemas de pensiones.

Se cree que este fenómeno tendrá mayores consecuencias en China, cuya población está en camino de dejar de crecer para el año 2023.

El debate sobre la población mundial puede parecer un callejón sin salida, una discusión interminable sobre muchos o muy pocos. Pero a mi parecer, esa es la forma incorrecta de verlo.

Lo que buscamos no es un número único y perfecto, sino un mundo en el que las personas tengan la capacidad y el apoyo para tener las familias que deseen, sin sobreexplotar los recursos del planeta. Un mundo en el que el número de personas no sea un temor, sino una elección.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat

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