La batalla para volver a iluminar Venezuela, literalmente

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Hoy, fecha patriótica al cumplirse 198 años de la Batalla de Carabobo, que rompió las cadenas del imperio español sobre Venezuela, todavía seguimos luchando para liberar a nuestra patria de las garras del ruinoso comunismo cubano que por desgracia nos infectó y que en buena parte mantiene la oscuridad para dominar a la sociedad a través de la falta de electricidad y todo lo que eso conlleva en atraso, destrucción económica, diáspora, vidas humanas perdidas por la voraz corrupción y negligencia en el mantenimiento del Sistema Eléctrico Venezolano Interconectado, SEVI.

Una buena noticia en medio del suplicio del valle de apagones, sin precedentes en 130 años de historia eléctrica de Venezuela, es el retorno de la Unidad Guri 16 a servicio. Vaya nuestro reconocimiento a los trabajadores de Corpoelec, que lograron su retorno a servicio. Todavía en el horizonte tenemos muchos desafíos por delante, en el plano de las plantas hidroeléctricas, térmicas, la transmisión y la distribución, sin olvidar los combustibles. Demos gracias a la Providencia que esa maravilla energética de la naturaleza el Río Caroní está aportando agua al Guri a niveles récord.

Así las cosas, las grandes batallas por vencer los daños inducidos por malas praxis operativas y de mantenimiento y devolver por los mejores y sanos caminos a toda la infraestructura del SEVI, en confiabilidad y disponibilidad. También desde dentro de Venezuela se libran batallas en los organismos decisorios de la banca internacional. A ellos les resulta paradójico que siendo el país con las mayores reservas energéticas per cápita del mundo vivamos en la miseria energética.

La razón es que también somos el país que más dinero a malbaratado para la electricidad y esta vez por la mala fama que conlleva estar asociados a sonados casos de corrupción, grandes rezagos en obras eléctricas de más de 4.000 MW inconclusos. Debemos someternos al escrutinio de los acreedores para obtener los recursos financieros internacionales por haber tenido la mala cabeza y corazón de despilfarrar la riqueza nacional en nuestro SEVI.

Nuestro país cuenta con 36.000 MW de generación instalada, unos 4.000 MW por concluir y entre 1.000 a 1.500 MW acaparados en el territorio nacional y en bodegas del extranjero por máquinas térmicas que están en cajas, es decir nunca han funcionado, muchas son nuevas. Algunas no se entregaron por falta de pago a los proveedores. La demanda es menos de un tercio de la capacidad instalada y todavía hay gente que quiere hacer negocios con MW nuevos, para resolver “la actual crisis”. Resulta cuesta arriba justificar. Venezuela es una nación necesitada, no es un “negocio”.

Los recursos requeridos son muchos y mayores son las necesidades de una nación saqueada por la desgracia que nos ha tocado vivir, pero los dineros que nos pueden prestar no son infinitos, por lo que los mismos, para el SEVI, tienen que ser juiciosamente justificados, de modo que traigan soluciones duraderas y no efímeras sin dilación a los menores costos y en los plazos más expeditos a una Venezuela sitiada por los apagones a lo largo y ancho de nuestro territorio.

La vía para lograr lo anterior es el mantenimiento a fondo y coordinado de toda la infraestructura eléctrica nacional, restableciendo equipos víctimas del canibalismo, de la negligencia criminal, por no mantenerlos y actuar con una verticalidad irreprochable contra los manejos y prácticas turbias. «Cero apagones» no es posible en los 18 meses a partir del cese de la usurpación, pero lo que sí debe ser una meta para todos los venezolanos es Cero corrupción dentro del SEVI y punto.

La claridad en las prioridades y recordar que técnicamente tenemos un sistema interconectado y que los recursos tienen que ir precisados donde se obtienen las mayores mejorías, en esta ocasión los modelos técnicos nos indican a los que tenemos el privilegio de trabajar en esta misión por encargo de nuestro Presidente (e) que tenemos que atacar seis grandes frentes de trabajo para salir de abajo. Esta semana se concluirá en Washington una importante fase de esa batalla.

Gracias a Dios hay coincidencia en los modelos técnicos. Entre los grandes frentes están las áreas más afectadas y así se están organizando las actividades y toda la logística ejecutoria que logre esa urgente mejoría. La comunicación será vital; hay que romper las cadenas que por 3.142 días seguidos nos han tenido en el más dañino de todos los apagones, el apagón informativo, que nos dejó en un estado de completa indefensión.

Revertir el deterioro del SEVI pasa por un cambio de gobierno y de la manera de hacer las cosas para que un gobierno de transición no vea en jaque su gobernabilidad.

Debemos incansablemente sembrar consciencia donde todavía no se ha sembrado el petróleo, enfrentado honestamente la realidad. Los sueños que compartimos nos permitirán construir mejores realidades para ser una gran nación.

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