Hipocresía, trampa y perdón

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Por: Gloria Cuenca

Hace unos cuantos años ya, tuve una interesante discusión de muy alto nivel sobre la conveniencia de la hipocresía en la vida cotidiana. Las conclusiones no fueron definitivas. Hubo quien manifestó que era necesaria, mientras otro sector, donde yo me encontraba, no la aceptamos como necesaria. Tal vez, hoy mi posición sería distinta, o menos radical. Creo que sí: cuando se trata de proteger a alguien de nuestra cercanía o intimidad tal vez hay que ser hipócrita, o callar. No, cuando se trata de un evento o acto público, un funcionario, una situación, una circunstancia atinente a la ciudadanía.

Esto viene a cuento por la actitud del Consejo Nacional Electoral (CNE) con motivo del referendo revocatorio. Cada vez que se habla de esto, no hago sino recordar a Vicente Emparan, cuando en el siglo XIX hizo su propio referendo y aceptó lo que el pueblo le dijo:«Entonces, yo tampoco quiero mando«, contestó. Y se alejó.

No obstante, hoy los dirigentes de varios países auspician esa salida, (la del referendo), pero notamos que quienes mandan nunca han tenido intención de dejar el gobierno, no importa lo que les digan. Manipulan, mienten a su antojo. Son grandes hipócritas. Ser rechazado no es fácil, sin embargo, peor es ser odiado y repudiado. A eso se exponen quienes no se dan cuenta de cómo la molestia de los ciudadanos va creciendo y ya no se creen las mentiras, menos la propaganda política. Ellos mismos, se auto convencen de que dicen cosas ciertas, y la gente todavía cree en ellos.

La mayoría del CNE (los rectores Márquez y Picón se abstuvieron) decidieron que se recolectarían las firmas en un solo día, en todo el país, sin ningún tipo de observación, ni auditoria sobre las máquinas. Sorprende que haya gente tan ingenua, ¿Todavía no se dan cuenta de que estos no dan puntada sin dedal?. Hipócritas y tramposos, no hay otra manera de describirlos.

Ahora, ha tocado a sus antiguos seguidores comprender el tipo de personajes con los que hay que lidiar. Mientras la gente, cuando hace trampas, se preocupa por esconderlo, ellos se sienten orgullosos. ¡Que desastre! Creen, simplemente, que ganaron esa pelea. Se sienten con derecho a todo.

Los insultos e injurias se multiplican. Desde el régimen amenazan y vociferan en contra de la oposición y especialmente en contra de nuestro presidente (e), Juan G. Guaidó M., como si fuera por él que USA ofrece 15.000 dólares, y estuviera siendo investigado por la Corte Penal Internacional, en la mira, concretamente.

He dejado para el final lo que me interesa por encima de todo: el perdón. Me ha estimulado una interesante entrevista que le realizaron por radio al empresario Alberto Vollmer. Escuché, entre sorprendida y agradecida, sus palabras audaces y de fe profunda, al mismo tiempo. Contó que había sostenido conversaciones con dos bandas de delincuentes que pretendían adueñarse de sus tierras, (que les pertenecen desde hace más de dos siglos). Se organizaron y logró que se perdonaran (las bandas) en momentos en que su hacienda era invadida, o estaba por serlo.

Lo trascendente: dijo algo fundamental, para estos tiempos: es más valiente quien perdona que quien se dedica a vengarse. Esta es la extraordinaria frase. Contradictorios y amables lectores, saben, quienes me siguen y leen, la preocupación que tengo con relación a este tema, no hay otra forma sino hacer justicia y, para mejorar nuestra vida, tendremos que perdonar. Insisto, lo peor que puede pasar es transformarnos en quienes tanto adversamos

Es una situación dolorosa si se piensa en que son seres humanos. Por supuesto, los guerreros del teclado, dirán ¿Cómo se le ocurre? ¡No son seres humanos! Lo siento, sí lo son. Y si tomamos venganza nos comportamos como los siniestros que han pasado 40 años y no han encontrado paz, por no saber perdonar. Lo siento, no soy como ellos. 

La sola idea de parecerme, me espanta. De allí mi afán de resolver esas cuestiones. Recomiendo trabajar el perdón —hay que reflexionar, al respecto— y salirse de la trampa vengativa y de antijusticia.

GLORIA CUENCA | @editorialgloria

Escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela

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