¿Han servido para algo las sanciones contra Maduro?

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Foto: Cortesía

Hace unos días Evo Morales abandonó la presidencia de Bolivia, después de haber gobernado el país por cerca de 14 años. En Chile continúan las protestas contra Sebastián Piñera y un amplio porcentaje de la sociedad chilena desea transformarse —inclusive hablan de constituyente—. Argentina dió un giro de 180 grados nuevamente: hace cuatro años repudiaba al kirchnerismo y Mauricio Macri generaba grandes expectativas positivas para Argentina, Latinoamérica y el mundo. Hoy Argentina vuelve a enamorarse del kirchnerismo y elige a Alberto Fernández y su compañera de fórmula, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, sobre la que pesan múltiples causas judiciales por la corrupción desmedida de su administración. El caso argentino aún dará mucho de qué hablar y analizar: solo las condiciones económicas, de hacienda pública y deuda interna y externa parecen ser un laberinto sin salida. Al igual que Venezuela, los argentinos viven un caos en materia de política cambiaria: la falta de credibilidad en el peso, que genera en sus ciudadanos repudio y caída de la demanda de pesos y la búsqueda permanente por concentrar divisas. 

Retomando el caso Venezuela, el pasado sábado 16 de noviembre de 2019 Juan Guaidó convocó a una nueva marcha en Caracas y en todas las provincias del país. Si bien la misma contó con mucho apoyo ciudadano, sí se notó algo de aburrimiento y repetición del guión del evento social. La concentración de Nicolás Maduro, como siempre, contó con una débil participación, en su mayoría de milicia y de los que aún forman parte de la nómina del sector público, que como es de conocimiento de todos, asisten por las amenazas que reciben. El mismo Nicolás Maduro, ante el nuevo fiasco de su concentración, no se molestó en hacer acto de presencia; simplemente hizo un contacto vía telefónica, demostrando solo miedo e inseguridad. 

Sobre el panorama venezolano y latinoamericano en lo político y económico, cómo puede afectarnos y cómo podemos estar preparados ante el cambiante escenario del país, conversé con Rafael Álvarez Loscher y con Ana Milagros Parra, de la firma de análisis Iiuriscorp, en su sede corporativa en la ciudad de Caracas, Venezuela. 

Hay muchas interrogantes que han surgido a raíz de los sucesos sociales y políticos de las últimas semanas en nuestra convulsionada región latinoamericana, con hechos como los acaecidos en Perú, Chile, Argentina, Brasil, Ecuador o Bolivia. La politóloga Ana Milagros Parra, con respecto a estos acontecimientos y cómo afectarán la alianza de estos países con la oposición venezolana y el objetivo de deponer la usurpación de Nicolás Maduro en el país, nos comenta: “Los gobiernos actúan con base en demandas internas y su política exterior está condicionada por la dinámica doméstica. Si hay factores de inestabilidad dentro de su territorio, el accionar exterior se verá mermado, porque baja en su lista de prioridades. Deben atender demandas domésticas antes que las externas”. 

Argentina con Mauricio Macri era un importante aliado para la oposición venezolana en la restitución de la libertad y la democracia, pero con el triunfo de Alberto Fernández y de Cristina Fernández de Kirchner, este apoyo se verá suprimido. El mismo Alberto Fernández ya declaró que Luiz Inácio Lula da Silva debe estar libre, hecho que ocurrió en días pasados en Brasil y que molestó al clan de Jair Bolsonaro. También ha apoyado a Evo Morales de Bolivia en estos momentos dificiles en su carrera política.

Varios analistas de la politica Argentina no descartan que una vez que Mauricio Macri abandone la Casa Rosada, Evo Morales pueda ir de México a Argentina para planear más de cerca su futuro regreso al poder en Bolivia y dirigir desde allí toda la campaña de perturbación y desestabilización de los próximos gobiernos de Bolivia. Con esto pavimentaría la necesidad de que la mayoría boliviana aplauda su regreso en unos años, así como logró hacerlo el peronismo cuatro años después de la llegada de Macri. 

Pregunté a Álvarez Loscher y a Parra cómo ven el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el caso de Latinoamérica y ambos coinciden en lo siguiente: “El inicio de una nueva marea rosada de gobiernos de izquierda en la región es el inicio de una posible nueva marea de gobiernos ideológicamente compatibles con el régimen de Maduro. La presión internacional de la región, que a pesar de no ser tan fuerte como la de Estados Unidos, era importante para hacerle frente al chavismo, que ahora tiene un aliado donde estuvo Macri”.

Sobre la desesperanza de la sociedad venezolana por no encontrar salida a la crisis actual, que los mantiene bajo permanente ansiedad sobre el futuro, añade Parra: “La ciudadanía ha vivido ciclos de protestas que vienen con una alta expectativa de cambio, y las manifestaciones de principios de este año 2019 no fueron la excepción. La calidad de vida de los venezolanos ha mermado; no hay suficientes energías para salir a protestar cuando no hay un objetivo específico. Lo ven como más de lo mismo. Sin embargo, de nada sirve tener una presión diplomática si la oposición no es coherente y mantiene la presión interna.”

Gran parte del año 2019 ha estado determinada por muchas sanciones de tipo económico contra altos personajes de la dictadura de Nicolás Maduro, colaboradores y aliados en lo financiero, así como testaferros tanto en Venezuela como en territorio de los Estados Unidos de América y también contra sus empresas, que sirven de proveedores y fachadas de los intereses de la dictadura. Un buen ejemplo de sanciones económicas a lo largo de casi seis décadas es la Cuba de los Castro. La dictadura castrista, con sus altos y bajos, ha logrado sobrevivir a muchas sanciones. La misma Corea del Norte también ha esquivado muchas sanciones del país norteamericano y uno de los puntos por los cuáles se cree que Diosdado Cabello viajó al país asiático, según varios analistas políticos y de inteligencia, fue para pedir recomendaciones y asesoría para sortear sanciones económicas.

Volviendo a Latinoamérica, pregunto a la politóloga Parra si tuvieron algún efecto las sanciones en contra de Cuba en estas décadas y por qué han de resultar ahora en Venezuela. Ella reflexiona y responde: “Es un error evaluar un episodio de aplicación de sanciones por su fin último y no por la dinámica durante su imposición. Las sanciones no son un fin, sino una herramienta dentro de una estrategia política, y es esta última la que se tiene que evaluar, no las sanciones como tales”. 

En el mismo camino de las sanciones, como parte de las medidas de presión del gobierno de Donald Trump, este mantiene permisos o “licencias” para operar en Venezuela, como por ejemplo las de Adobe o Chevron. Sobre esto me explica Álvarez Loscher: “La regla general de las sanciones es no hacer negocios con el régimen de Nicolás Maduro ni con cualquiera de las personas especialmente designadas (personas naturales o jurídicas). Sin embargo, y pese a que las medidas son realizadas con el objetivo de producir cambios políticos, hay una afectación al ciudadano de a pie”. Agrega también: “Las empresas, para no violar la normativa, pueden pedir una licencia especial ante el Tesoro de los EE. UU. para poder operar en Venezuela. En el caso de Adobe, fue una licencia especial que solicitó la empresa de tecnología con la intención de no cerrarse al mercado venezolano, pero además de que no pirateen las licencias, entre otras cosas.” La empresa petrolera Chevron también goza de una licencia especial, que le es renovada cada cierto tiempo por el esquema de empresas mixtas que rige en Venezuela. Chevron no se quiere ir de Venezuela, porque es cerrarse a una oportunidad que le ha costado dinero; además, la empresa afecta positivamente a su entorno, explica el especialista en materia económica.

Hay mucho descontento a nivel nacional, dado que Nicolás Maduro se mantiene usurpando el poder gracias a la violación sistemática de derechos humanos. De hecho, el día antes de la concentración del sábado 16 de noviembre, un presunto comando de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) irrumpió en la sede del partido político de Guaidó, Voluntad Popular, causando estragos con la finalidad de causar miedo en la población y en otros líderes políticos. 

A pesar del daño que causa a diario el régimen, Venezuela logró un puesto en el Consejo de DD. HH. en la ONU . ¿Le interesaN al mundo los DD. HH. o tiene otras prioridades? ¿Cuáles son esas prioridades? En base a esto, Parra responde: “El sistema internacional siempre será perfectible, y el hecho de que Venezuela pueda tener un puesto en el Consejo de DD. HH. es una alarma de que no está cumpliendo sus objetivos”.

A pesar de la crisis económica, se pueden avistar en zonas de ciudades como Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto o Maracay, “nichos de opulencia y riqueza”. Muchos me han preguntado cómo se puede ver algo así en un pais en donde el producto interno bruto (PIB), desde la llegada de Nicolás Maduro ha caído en cerca de 60 o 70 por ciento.

En este sentido, ¿cómo se puede seguir haciendo negocios en Venezuela cuando aparecemos en los últimos lugares en índices de Libertad Económica como el de Heritage Foundation o Doing Business del Banco Mundial? Álvarez Loscher responde: “Venezuela es un país con gente muy competente, y con ganas de echarle ganas. Venezuela fue ejemplo para la región y el mundo. La única manera de salir de la pobreza es creando, produciendo y emprendiendo. Pese a todas esas adversidades, la sociedad productiva se reinventa y sigue. ¿Cómo se hace hoy día? Bueno, es difícil; requiere mucho “pulmón”, pero además sacarle punta al lápiz en términos legales, de riesgo, económicos, que es lo que nosotros hacemos con nuestros clientes y buscar soluciones eficientes e innovadoras en este entorno”.

Estamos a solo pasos del año 2020 y me surge la interrogante si el Gobierno de EE. UU. declare en 2020 o los últimos meses de 2019 a Venezuela como un Estado terrorista o que apoya el terrorismo. ¿Qué implicaría esto en la vida de los venezolanos? Álvarez Loscher opina: “La narrativa política hacia allá se dirige; muchos medios lo han reseñado de parte de algunos halcones de la política exterior de EE. UU. Pienso que no lo han decretado porque están tratando de lograr objetivos estratégicos con el tipo de sanciones que están implementando. Además se están haciendo muchos esfuerzos para aplicar sanciones por otros países como los miembros del Grupo de Lima y la Unión Europea”. Álvarez Loscher agrega: “Creo que no se han implementado porque el Gobierno de EE. UU. ha dicho claramente que son sanciones al régimen y no a la población; sin embargo, creo que es muy factible que ocurra. Su impacto: bueno, se nos va a complicar todo todavía más”.

Venezuela sigue transitando por momentos turbios. Muchos no ven salida en la situación que atraviesa el país. 2020 será un nuevo año de muchas sorpresas. ¿Qué traerá de nuevo o viejo para Venezuela y Latinoamérica? 

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