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lunes, 16 mayo, 2022

Guaidó en la calle no representa ningún peligro para Maduro

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La noche del domingo, Juan Guaidó se apresuró a asegurar en una trasmisión vía Periscope que la convocatoria urgente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) era para disolver el Parlamento y encarcelar a los diputados y convocar nuevas elecciones parlamentarias.
Desde horas de la tarde de ese día, algunas fuentes dentro de la ANC me habían informado que eso no estaba en la agenda y que los tiros vendrían por otro lado. Obviamente que la principal tarea de ese parapeto creado por Maduro sin ninguna legitimidad es lo anunciado por Guaidó.

Pero esa no es la forma de accionar del chavismo-madurismo. Ineptos para gobernar, pero geniales en la manipulación, sus procedimientos no son tan previsibles. De ahí que le dieron la oportunidad a Diosdado Cabello que volviera a burlarse de Guaidó, al decir cínicamente que el Parlamento ya ha sido eliminado y que dejara los nervios haciendo yoga.

Pero eso no quiere decir que el objetivo del madurismo no sea eliminar el parlamento y convocar elecciones adelantas. Ahora invirtió los papeles. Obligó al TSJ, bajo observación desde el 30 de abril, que imputara por traición a la patria dos emblemáticos diputados como José Guerra y Tomás Guanipa, además de José Angel Brito y Juan Pablo García. La carpintería se la dejaron a la ANC que les allanó la inmunidad parlamentaria horas después a los cuatro congresistas despejando el camino para la represión.

Las medidas tomadas violan tanto la Constitución y los derechos humanos como las que anunciara Guaidó, maquilladas en su gravedad, pero con el mismo objetivo: adelantar las elecciones de la AN para eliminar el Parlamento.

Son veinte años enfrentando al chavismo- madurismo y todavía caen en las trampas semánticas de estos pillos. No les interesa proceder directamente contra Guaidó. Le dan golpe a lo que él representa: diputados presos, más de 20 que fueron obligados a exiliarse en otros países y otros refugiados en embajadas. Su asistente preso y un grupo de sus escoltas detenidos. A estas alturas a la dictadura, la figura de Guaidó en la calle no representa ningún peligro.

Igual sucede con las sanciones impuestas por Estados Unidos, incluyendo las últimas que se anunciaron como un bloqueo total, destinadas a golpear el corazón económico de la dictadura, fueron aplaudidas por los políticos opositores, pero no acompañadas con argumentos, sólo a vaticinar que era el fin de Maduro. Dejaron el espacio para que la cúpula manejara las sanciones como un golpe a los venezolanos más pobres y un ataque a la nación, por lo que Maduro apelando a un falso nacionalismo ha logrado revertir la situación a su favor. Me escribió un amigo: Nos encontramos en una encrucijada histórica: si permitimos que la nación que nos alertó el Libertador como destinado por la providencia a plagar la América de hambre y miseria en nombre de la libertad, nos humille y nos ponga de rodillas o si seguimos a un gobierno corrupto dictador. Hoy los venezolanos igual que los argentinos en la guerra de las Malvinas nos toca tomar esa decisión.

Es increíble cómo dejaron que Diosdado Cabello tomará las calles del país, que los cubanos y la cancillería movieran a los grupos de la ultra izquierda del mundo con las redes sociales. Si a Guaidó lo reconocen más de 50 países, y en casi todos tienen representantes, cómo es que dejaron sólo a Estados Unidos en esta medida, que era previsible que al no manejarse adecuadamente podría ser hasta contraproducente.

Esto sucede porque no se está consciente de la naturaleza del régimen. A esta gente le importa un comino el sufrimiento del pueblo. Las sanciones no les importan mientras no amenacen su permanencia en el poder. No les importa llevar al país a una guerra civil. No los espanta la intervención militar, es más, la provocan.

Así que los fanáticos que piden que activen el TIAR o que sueñan con un ejército libertador de fuerzas extranjeras le hacen el juego al gobierno. Es la hora de la verdadera unidad, de hacer valer ese 85% que en Venezuela rechaza a Maduro. De organizar esos 6 millones que se han visto forzados a salir del país para que se conviertan en un exilio activo.

Es imposible buscar una salida negociada sin la participación de la sociedad organizada, por lo menos que esté clara de lo que se está discutiendo y de los acuerdos que se puedan llegar. Es imposible buscar cualquier otra salida si el pueblo no participa y los acompaña.

Sino se actúa con la gran fuerza interna que tenemos, Maduro y su cúpula seguirán burlándose del pueblo. Al conversar con un periodista amigo sobre la situación de Venezuela, luego de disertar sobre la dificultad de encontrar una salida que pueda liberar al pueblo de tantos sufrimientos y después de mucho análisis, el colega resumió toda la tragedia del país con una frase lapidaría: Maduro metió al país en tremendo peo y le importa un carajo lo que pasa.

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