Facebook te observa y eso no es bueno

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El pasado octubre, Frances Haugen, ingeniera y exempleada de Facebook, se presentó ante el Congreso de los Estados Unidos para alertar sobre prácticas peligrosas para los usuarios y las democracias. Haugen trabajó en Facebook desde 2006 y ocupó cargos relevantes, como gestora de protección cívica y luego en contraespionaje.

El consorcio de empresas digitales que antes conocíamos como Facebook fue rebautizado como Meta. Esta empresa no solo controla las redes sociales más conocidas y aplicaciones de mensajería instantánea, como Facebook, su Messenger, Instagram y WhtasApp, sino que controla otras empresas, algunas más inofensivas, como Masquerade, Giphy, Ctrl-Labs y Oculus, pero también un pequeño grupo de empresas que serían el origen del problema: Atlas, Onavo y Kustomer. Estas últimas analizan las interacciones de los usuarios y sus perfiles psicológicos hasta el punto de que con la información de nuestros “Me gusta”, de nuestra red de amigos y los grupos a los que nos unimos, pueden predecir qué productos les pueden interesar a los usuarios, pero también su orientación política y sexual.

El mayor escándalo

Mark Zuckerberg, dueño de Meta (Facebook), fue citado por el Congreso estadounidense 6 veces en menos de 2 años, y en el año 2018 reconoció que Facebook permitió que empresas de asesorías para campañas políticas, como la inglesa Cambridge Analytica, pudieran acceder a la información de más de 50 millones de usuarios estadounidenses, lo que le permitió a Donald Trump preparar una campaña en medios digitales que dominó la opinión pública sin que la gente supiese que habían sido “espiados” anteriormente. La plataforma de Zuckerberg también sirvió para que grupos de “trolls” (usuarios mayormente anónimos que publican opiniones radicales y de odio) de Rusia, pudieran intervenir en la opinión pública estadounidense durante las elecciones.

La caja de Pandora

Frances Haugen ha dado una gira por países europeos: Portugal, Reino Unido, Alemania, Bélgica y Francia. En Bruselas fue recibida por el Parlamento europeo y pudo alertar de los problemas que produce Facebook y cómo crear leyes que regulen su actividad, justo en un momento en que la comisión de servicios digitales se prepara para crear dos nuevas regulaciones.

Los problemas que causa Meta, en opinión de Frances Haugen, se pueden dividir en: problemas para los niños y adolescentes, radicalización política y falta de transparencia. Para los niños y adolescentes, el uso de las redes sociales se convierte en un problema cuando se permite que el acoso en la escuela se transporte a todos los lugares y durante todo el día. De igual modo, ciertos parámetros de belleza o estilo de vida pueden influir a los menores de edad con respecto al entorno en el que viven. La constancia en la que esta información es llevada a estos usuarios puede desencadenar en algunos casos problemas de autoestima, desórdenes alimenticios, depresión y hasta suicidios.

Meta también fomenta las opiniones radicales en las redes sociales, según Haugen. Facebook sabe que las opiniones extremas se alimentan en espiral, tienen más interacciones y encierran a los usuarios en un ambiente digital en el que las ideas se autoconfirman. Es decir, los grupos a los que nos unimos y las interacciones con lo que nos gusta o desagrada en la red, no solo son nuestra opinión, sino que las plataformas digitales nos sugieren cada vez más espacios con otros usuarios que comparten nuestras opiniones políticas y personales, lo que nos va encerrando en un entorno de autoconfirmación en el que ideas diferentes o menos radicales son prácticamente invisibles.

Debido a su jerarquía, estos temas, que son parte de nuestros intereses, tienen el potencial de ser manipulados con fines políticos, no solo por partidos y colectivos de minorías, sino también por grupos más radicales, como los terroristas.

La ingeniera y exempleada de Facebook agregó que, a diferencia de Google, la compañía para la cual trabajó, está consciente de todos estos problemas, pero que en lugar de combatirlos, los explota a su favor para lograr expandirse y revalorizarse. Sin embargo, alega ante los gobiernos el secreto comercial para no compartir el funcionamiento interno de sus plataformas. De esta manera es como algunos problemas, como el de las noticias falsas o desinformación, en realidad no están siendo atendidos y es muy crédulo pensar que estas empresas son capaces de autorregularse. Por ello parece necesario que los gobiernos supervisen su funcionamiento en defensa de los usuarios.

Debe existir un límite entre la protección de los usuarios y la regulación de la libertad de expresión, ya que las opiniones radicales no son ajenas a las sociedades. Por último, Haugen afirmó que el proyecto más reciente de Meta, el metaverso (un universo de realidad virtual alimentado por Facebook), también presenta nuevos riesgos: “El metaverso requiere de más sensores en nuestras casas y darle este acceso a una empresa tan poco transparente no es una buena idea”.

Moisés Chocrón Fernández | Twitter: @chocterapia
Internacionalista y Oficial retirado de la Armada

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