Es hora de buscar lo mejor con los mejores

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Usuarios causaron destrozos en oficina de Corpoelec por falta de luz | Foto: Mayreth Casanova

Después de los terribles apagones nacionales que afectaron a Venezuela, les presento un recuento de la situación que va más o menos así:

1) 45 días le tomó a Corpoelec formular un Plan para estabilizar el Sector Eléctrico Venezolano. Se conoció un documento que ellos dejaron filtrar adrede para despistar, obviamente ocultando más de una y media vez el número de páginas que revelan la magnitud de los daños inducidos

2) Con pocos aciertos, son los factores agravantes los que continúan dominando sobre aquellos que pueden atenuar la calamidad que viven los venezolanos, en especial los que más lejos están de Guri como el Zulia. La razón es que ya el sistema de transmisión, no es el mismo de antes y no lo podrá ser hasta que ocurra el “cese de la usurpación”.

3) Más de 1 mil MW térmicos de manera neta han desaparecido temporalmente del roster de alineación de la estatal Corpoelec, dando paso a retrocesos inéditos a lo largo y ancho de toda la geografía. Cuando unos se recuperan por los esfuerzos de los trabajadores, otros salen de operación porque ya no dieron más, esto por la negligencia en el mantenimiento de las altas autoridades.

4) En el parque hidroeléctrico ha habido progresos en el bajo Caroní, pero el Guri y las 52 turbinas de Guayana ya no pueden funcionar como en otras épocas. Nos quedan 31 máquinas y muchas operan bajo mecanismos peligrosos y de no ocurrir un cese de la usurpación, llevan el mismo arco de trayectoria de deterioro que las plantas térmicas y en los Andes, la situación es preocupante, pues al pasar el invierno la operación abusiva mermará los embalses y los racionamientos aumentarán.

5) A todas estas, los combustibles comienzan a ser limitantes en un país que tiene las mayores reservas energéticas del mundo per cápita.

6) Mientras tanto, el sol retornó a su segunda pasada anual sobre el territorio nacional poniendo más presión sobre un debilitado parque de generación. En el Guri, que está casi full, se desperdician grandes volúmenes de energía.

Así las cosas, van más de 3 mil 200 días seguidos ocultando la verdad a la sociedad venezolana y dominándola a través de la falta de electricidad. Sigue la burla continuada con anuncios sin fundamento y la falta de ética oficialista pretende vender la idea de que una economía se puede recuperar y hacer crecer sin electricidad. Si así fuera con su ridículo “cero mata cero”, al usurpador ya lo deberían estar nominando para el Premio Nobel de Economía.

Ante todos estos desafíos de naturaleza técnica multidisciplinaria, aparecen los mercaderes de espejitos y un sin número de ofertas inmadura, engañosas que creen que todavía estamos en la “Venezuela Saudita” de hace unas 4 décadas. No han caído en cuenta, que por la mala fama de maula que el manejo del SEV ha traído, en esta ocasión nadie nos prestará dinero para que la misma guachafita de antaño y las soluciones “a lo Corpoelec” se vuelvan a perpetuar. Y hay más, en esta ocasión se tendrá que demostrar que cada dólar o euro prestado a Venezuela para sus más legítimas necesidades se podrá pagar.

El accionar de algunos grupos entorpece los serios esfuerzos que llevan a cabo para devolverle al SEV su poderío y poner su energía al servicio del país, los designados para tales efectos por la Presidencia (E) de la República. Esto confunde a los mejores oferentes y crea dilaciones innecesarias para alcanzar las urgentes soluciones que la nación requiere.

En Venezuela comienza a emerger la excelencia y la decencia guiadas por la ética. Se están generando oportunidades basadas en la igualdad de condiciones para participar en la construcción de soluciones integrales a los problemas que afectan la infraestructura energética de todo el país. La era de “MW a cualquier costo” debe quedar en el retrovisor.

Estamos ante las decisiones más importantes que determinarán la viabilidad y crecimiento del país, es imperativo remover cualquier impedimento para eliminar vulnerabilidades. Es hora de dedicarse con pasión a Venezuela, a la búsqueda incansable de las mejores opciones, con los mejores. Sólo así le devolveremos el resplandor a un complejo energético otrora poderoso y referencial y lo que es más la mejor garantía de gobernabilidad.

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