En tiempos de récord Guinness

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El trabajo y esfuerzo compartido entre los maracuchos al buscar marcar un récord para enaltecer la gaita, ojalá sirva de estímulo para empeñarse en trabajar por una Venezuela distinta, necesariamente mejor, y en condiciones de libertad, justicia y democracia. Reconstruir un país destruido es el mayor récord Guinness que nos merecemos.

Por: Rixio Portillo

Los zulianos celebraron recientemente el récord Guinnes por el grupo de música folclórica más grande del mundo, y aunque suene a regionalismo, los venezolanos podríamos imitarlos en esforzarnos en obtener otros récords también necesarios.

El comentario no es con la intención de minimizar la hazaña zuliana, al contrario, la gaita forma parte de la identidad del marabino y es una genuina expresión del sentir del pueblo. Un ejemplo preciso es la Grey Zuliana del gran Ricardo Aguirre, que como un Dante criollo, osó en poner en su lugar a los corruptos:

“Madre mía, si el gobierno no ayuda al pueblo zuliano

Tendréis que meter la mano

Y mandarlo pa’l infierno”, dice la gaita de Aguirre.

De allí que la primera lección que se puede aprender del récord Guinness es que sí es posible hacer cosas buenas y bonitas todos juntos; sí es posible rescatar tradiciones, enaltecer la identidad cultural, con el objetivo primario de convivir juntos en una Venezuela dividida y polarizada.

El trabajo pendiente de los venezolanos

Sin embargo, los venezolanos, incluyendo a los zulianos, siguen teniendo temas pendientes en la agenda de convivencia. Con solo mirar los datos económicos y sociales es posible que rompamos otros récords.

Venezuela, según el informe Statistical Review of World Energy, es el país con la reserva de petróleo más grande del mundo, en el rubro de productos energéticos, superando en casi diez puntos a Arabia Saudí.  Pero la realidad social contrasta con la debacle económica de la cotidianidad.

Solamente en el rubro de pobreza, en el 2021, se registró 76.6% de la población que vive en condiciones mínimas de la media mundial. Según el reporte publicado en Statista Research el año pasado “aproximadamente tres de cada cuatro venezolanos se encontraban en situación de pobreza extrema”. Una cifra que a cualquier persona con sentido común le avergonzaría. 

Paradójicamente, el país más rico del mundo tiene el mayor número de pobres a causa de un conflicto netamente político e ideológico, con consecuencias humanitarias, con la derrota social de simplemente no haber sabido convivir.

Para darle solidez a la prosa de Ricardo Aguirre, “acabaron con la plata y se echaron a reír”, revisamos estos datos: Venezuela ocupa el cuarto lugar de los países con mayor corrupción en el mundo, y el primero en el continente.

En un índice que va del 1 al 100, donde el 100 corresponde al país más honesto, el nuestro ostenta el índice 14, casi que por debajo de la primera décima. Otro récord deshonroso que pesa sobre nuestras cabezas.

Estas cifras no son una apología a la desgracia que atraviesa el país. Los números son reflejo de las razones por las que es necesario apostar por un rumbo diferente en la difícil tarea de la convivencia.

De allí que el trabajo y esfuerzo compartido entre los maracuchos al buscar marcar un récord para enaltecer la gaita, ojalá sirva de estímulo para empeñarse en trabajar por una Venezuela distinta, necesariamente mejor, y en condiciones de libertad, justicia y democracia.

Reconstruir un país destruido es el mayor récord Guinness que nos merecemos.

Estadísticas usadas:
Reserva de petróleo en el mundo (2022)/ Índice de pobreza en Venezuela (2022) / Índice de transparencia en el mundo (2022).

RIXIO G. PORTILLO | @rixiogpr / Instagram: rixiogpr
Comunicador. Creador del blog Domus Ecclesia. Profesor de la Universidad de Monterrey.

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