En materia eléctrica no es que no tenemos dinero, es que nos han sobrado los ladrones

10

Hoy se cumplen 3 mil 184 días seguidos del peor apagón de todos, el aberrante “apagón informativo” que azota al tambaleante Sistema Eléctrico Venezolano Interconectado, SEVI. Este es el peor apagón que sufrimos pues deja al SEVI sin números oficiales y, con ello, toda una nación permanece en total indefensión ante la peor crisis energética de su historia eléctrica. Tan aberrante es este acto como el andamiaje ilegítimo de persecución que se ha montado por el que cualquier ciudadano corre más peligro de estar en la cárcel que un violador sexual.

Hay retrasos inauditos en obras inconclusas que no han alumbrado ni un bombillo pero sí han causado hemorragias incontrolables al tesoro de la nación. Pero ante ese terrible apagón informativo que mantiene a oscuras a nuestra sociedad para dominarla, se impone el combate a través de la claridad para decir las cosas como son. Los “bajones” no mienten y detrás de cada uno de ellos se esconde un apagón de amplio espectro de afectación en varios estados, aunque esto tal vez no genere tanta cobertura noticiosa por no ser un apagón nacional.

Aquí enumero los más notorios rezagos en obras del SEVI:

Tocoma (2160 MW), con 4 mil 236 días y mar de deudas e irregularidades.

Bachaquero (540 MW), con 4 mil 601 días, de lejos la planta más costosa en US$ / MW.

Termozulia Ciclos Combinados II y III (350 MW), 2 mil 959 y 2 mil 593 días respectivamente.

Estos dos últimos proyectos someten a la miseria energética al estado Zulia y en especial a su capital, Maracaibo. Un injusto atropello sin parangón contra el estado que mayor riqueza ha aportado a Venezuela.

En estos tres casos tenemos más de US$ 15 mil millones (millardos) en deudas y para concluir dichas obras hace falta mayor endeudamiento, porque no sólo se robaron los reales sino que por incumplimientos nos han dado fama de maulas. Colectivamente estas obras terminarán costando a la nación casi 4 veces su proyección original para llevarlas a su conclusión y darles utilidad en medio de la profunda calamidad energética que vivimos.

Pero más allá de los rezagos, tenemos grandes fracasos en plantas eléctricas propiciadas por el régimen y vendidas como “la ansiada solución”, entre paréntesis señalo la capacidad instalada de las mismas y hoy generan “cero MW”.

El Sitio o India Urquía (900 MW), con 180 MW por concluir, una escandalosa situación luego de más de US$ 3 millardos de inversión.

Termocarabobo II (772 MW), luego de US$ 1,2 millardos de inversión.

José Feliz Ribas (La Cabrera, 342 MW), luego de US$ 0,7 millardos de inversión.

Alberto Lovera (300 MW), luego de US$ 0,32 millardos de inversión.

Argimiro Gabaldón (160 MW), luego de US$ 0,2 millardos.

Lo cumbre del caso es que por lo gastado para estas plantas en sobre precios, se pudieron no sólo haber concluido casi 1mil 200 MW en capacidad de ciclos combinados (que no requieren combustible adicional), sino que también alcanzaba para completar otros 2 mil 200 MW de esta tecnología.

Otros fracasos que aunque no están en cero MW, merecen mención:

Planta Centro 6 (600 MW), hoy cerca de 200 MW, está peor que cualquiera de las cinco unidades originales de 400 MW c/u en dicha planta, luego de US$ 1,5 millardos de inversión.

Barcazas (445 MW), hoy apenas con 70 MW, luego de US$ 0,65 millardos de inversión.

En estos 10 casos llegamos a unos US$ 22,17 millardos, por lo que no debimos haber gastado más de US$ 7 millardos, para sólo llegar cuando funcionen a los 6 mil 700 MW. Por ese justiprecio deberíamos haber tenido 7 mil 600 MW con la mejor eficiencia energética para terminar en la actualidad con unos pírricos 270 MW. Es decir, con apenas el 3,5 % de alguna utilidad. No es que no tenemos dinero, es que nos han sobrado los ladrones. Casi 97 % de desperdicio, esto es inadmisible e insostenible.

Hoy más que nunca se requiere claridad y ética profesional en la búsqueda indetenible de la ejecución perfecta. Tal vez ella nos eluda, pero si perseveramos los buenos, que somos más, tropezaremos con la excelencia operacional para lograr las soluciones requeridas. Pero también les dejo una inquietud: las ambiciones desmedidas de unos pocos dentro de Venezuela y desde el viejo mundo, con complicidades internas, traman por la continuidad de esta bochornosa rochela.

¿Qué tan útil fue esta publicación?

DÉJANOS TU COMENTARIO