En materia de redes sociales, dude y absténgase

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Apenas asomaba la luz en la madrugada de ese lunes, y como está de moda ser budista, Carmina decide enviar un mensaje motivacional por su página de Facebook personal que está conectada a su Twitter : «Quiero enviar a todos mi primer canto budista», unas cuantas horas después se da cuenta que el corrector le jugó (de nuevo) una mala pasada, escribió «nudista», nada mal para conseguir seguidores.

Ahora todo parece ir por este camino, el de convertirse en «influencer». Antes era «que hablen mal, pero que hablen» y ahora «que me sigan por loco o por desubicado pero que me sigan».

La democratización de la información, gracias a las redes sociales no vino sola, lamentablemente también se trajo una enorme contaminación de «fake news» y un poquito más allá, medios irresponsables que ganan seguidores con noticias escandalosas. También se da el caso de medios digitales financiados por enemigos políticos que desvían la atención de la gente, deprimen iniciativas de protestas y hasta desatan la ira de otros. Hay de todo en este universo paralelo que vino a aportar formas de comunicación y/o a robarse parte del tiempo real para el virtual.

El primer pasito para ganar elecciones democráticas en países con sociedades acostumbradas al voto fue la destrucción de los partidos políticos. Con ello, la aparición de un candidato que muestre a golpe y porrazo que hará «lo necesario» para lograr cambios sin importar ni instituciones, ni lo que más adelante quiera o no el pueblo. La cosa está en conseguir el poder (Bref- Brexit).

Eso estaba puesto para llevar, listo para comer, pues es bien conocido que hay excesos en la política mundial, el poder cambia los rostros y puede envenenar corazones. Hamlet no fue puro teatro. Con todos los actos de corrupción, errores en la administración pública y abusos de poder, es fácil crear una buena campaña para que jóvenes y no tan jóvenes salten al ruedo electoral sedientos de un cambio radical, ¿un militar que promete riqueza para todos? ¿Un liberal que devuelva la «soberanía» a los ingleses ? ¿un empresario que hará a su país «grande y todopoderoso» de nuevo ?

El origen de las redes sociales en Internet se remonta a 1995, cuando Randy Conrads crea el sitio web classmates.com. Casi 10 años después, en el 2004 aparecería un joven veinteañero, Mark Zuckerberg, con una red perfeccionada llamada Facebook. En estos últimos años ha comprado Instagram, donde la reina es la imagen y los videos, Oculus (realidad virtual), WhatsApp con mas de medio millón de usuarios intercambiando todo tipo de información, face.com que identifica los rostros y con ello sus identidades y otras cuantas invenciones que van a su cuenta.

Así que nos preguntamos ¿es peligroso tanto poder concentrando en un joven que apenas toca los 30 años? ¿De verdad nos preguntamos todavía eso? Pues sí, no es ilegal comprar empresas innovadoras, menos cuando tú eres el innovador. El problema está en que no es uno sólo, son varios problemas. Si bien se ha comprobado que información es poder, poder es dinero y el dinero cambia desde el sexo hasta el alma, Incluso cambiando el orden sigue dando resultado: Dinero, poder, información, la pregunta es ¿quién maneja las redes ?

De hecho, las redes somos nosotros, queda en nuestra capacidad de discernir, la decisión de seguir y leer fuentes confiables y no dejarse utilizar. Ya sabemos que nadie es realmente anónimo, pues incluso sin estar en redes, si te equivocas, alguien seguro te está grabando. Pero existe el delito de difamación que incluye el ámbito de las redes y que se paga con muchas multas y hasta cárcel.

Infórmese a través de medios confiables, lea y siga a periodistas serios, sobre todo, ¡dude! Y si duda, absténgase de entrar en pánico y de compartir información no confirmada. Si no duda, preocúpese, puede estar siendo víctima del G2 o de un nerd universitario.

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