En defensa de la bipolaridad

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Por: Karina Monsalve

En el marco de la celebración del Día Mundial del Trastorno Bipolar, deseo plasmar una visión más benevolente sobre este diagnóstico que suele agobiar a quien lo padece y, por tanto, a su familia, ya que deja la impresión de no tener salida.

Los manuales de diagnóstico de las enfermedades mentales han denominado como trastorno bipolar a la entidad clínica que había sido conocida por muchos años como psicosis maníaco depresiva. La definición actual del trastorno bipolar brindada por el DSM-5 (Manual de diagnóstico de desórdenes mentales) y el CIE-10 (clasificación internacional de las enfermedades) establecen criterios clínicos bien definidos para caracterizar los episodios de manía e hipomanía, que constituyen los cuadros sintomatológicos distintivos para el diagnóstico del trastorno bipolar.

En el trastorno bipolar hay una afección en el estado de ánimo que provoca cambios intensos en este:

  • En ocasiones puede sentirse extremadamente «animado», eufórico, irritable o con energía. Esto se conoce como episodio maníaco.
  • Otras veces puede sentirse deprimido, triste, indiferente o desesperanzado. A esto se le llama episodio depresivo.
  • Puede tener síntomas maníacos y depresivos a la vez, también conocido como episodio mixto.

El diagnóstico de bipolaridad lo realiza el médico psiquiatra o el psicólogo clínico cuando observa que la depresión alterna con un episodio maníaco. Generalmente la depresión aparece primero y en pocas ocasiones el primer episodio de un trastorno bipolar es de tipo maníaco.

Generalmente el inicio de este trastorno tiene lugar entre la adolescencia tardía y la adultez joven, alrededor de los 25 años, aunque se plantea que es una enfermedad habitualmente subdiagnosticada, de allí que haya una importante demora en su diagnóstico.

Los síntomas del trastorno bipolar no solo aquejan al paciente, sino en gran medida a su familia y allegados, causan daño en las relaciones interpersonales debido a las fluctuaciones en el estado de ánimo, en la personalidad, en el pensamiento y en la conducta. Por todos estos aspectos hay un nivel bajo de funcionamiento en el estudio o en el trabajo, y en su caso más extremo puede culminar con el suicidio.

Los rebrotes son frecuentes entre la gente con un trastorno bipolar, incluso cuando toman su medicación de forma continua. Lamentablemente, estas exacerbaciones pueden, y así sucede a veces, evolucionar hacia episodios completos de manía o depresión, a menudo antes de que se pueda realizar algún esfuerzo para controlar los síntomas. Por ello es un diagnóstico temido.

No obstante, los pacientes con esta enfermedad y un diagnóstico oportuno pueden recibir tratamiento y llevar una vida funcional y productiva, con una disminución de la frecuencia, gravedad y duración de los episodios, y disminución del número de ingresos. Además, una intervención temprana puede aumentar la probabilidad de prevención de la recaída.

El objetivo del tratamiento es, en primer lugar, evitar las recurrencias de episodios depresivos y maníacos, la reducción de síntomas residuales y la reducción del riesgo del suicidio. En segundo lugar, lograr el funcionamiento máximo del paciente en todas sus áreas, la disminución de la frecuencia de ciclación, de la inestabilidad del estado de ánimo y los efectos adversos del tratamiento.

El manejo psicofarmacológico es condición fundamental pero no única. Los fármacos incluyen a los que disminuyen la sintomatología afectiva, los que previenen el episodio agudo y los que son complemento en distintas circunstancias clínicas en el curso de la enfermedad. Sin embargo, la educación del paciente es una parte esencial del tratamiento. Un paciente bien informado puede ser un participante más activo en el proceso de tratamiento, puede ser abogado de sí mismo si entiende lo que debe esperar del tratamiento, del profesional de la salud y de la enfermedad misma. Los estudios que implican la educación de la familia, apoyan el valor de la inclusión de esta en el cuidado del paciente, por lo que no todo está perdido.  


KARINA MONSALVE | TW @karinakarinammq IG @psic.ka.monsalve

Psicóloga clínica del Centro Médico Docente La Trinidad.

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