El universo paralelo del periodismo

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Un posible error en la medición de las partículas de neutrino lanzó la hipótesis del descubrimiento de un universo paralelo | Foto Cortesía

“Veo que cada vez menos gente acepta pensamientos raros sobre el mundo. El cambio no está en que la gente diga cosas estando informada. El cambio está en que, si puedes decir algo verídico de forma inteligente, las personas te pedirán que demuestres cómo te has informado”

                                                                                                       -Neil deGreasse Tyson

Durante la última semana se ha corrido la noticia de que la NASA ha descubierto evidencia de un universo paralelo al nuestro en el que, además, el tiempo va hacia atrás, violando todas las leyes físicas conocidas hasta ahora. El descubrimiento del siglo salió en plena pandemia por coronavirus, cuando todos estamos en casa esperando una buena noticia, algo que nos renueve la esperanza. Nada más alejado de la realidad.

La verdad es que la viralidad del asunto depende mucho más de las personas y de las redes sociales que de los medios de comunicación, pero es que esta “noticia” ha salido en sitios como Antena 3 de España, Clarín de Argentina, el Daily Star del Reino Unido y pare de contar. Aquí la razón de este artículo: la poca rigurosidad de algunos medios y de sus periodistas –que de paso se dan el tupé de firmar las notas– para dar difusión a estos contenidos vendiéndolos como que se descubrió algo que solo se veía en películas de ciencia ficción de los domingos.

Vamos a empezar por el principio: ¿De dónde viene el “descubrimiento” del siglo?

Bueno, en la Antártida un equipo de científicos de distintas nacionalidades estudia, a grandes rasgos, la entrada de partículas de alta energía que viajan por el universo hacia nuestro planeta. Específicamente los famosos neutrinos. Hasta ahora todo claro. Para que se hagan una idea, en el conocido colisionador de partículas, el LHC, se encarga de “simular” el choque de estas partículas, pero con la diferencia de que son controlados en ese centro y, por ende, no son de tan alta energía como las que provienen del espacio exterior. Sigamos.

¿Cómo se detectan? Por medio de unos globos aeroestáticos que suben hasta la estratósfera y detectan estas partículas. Estos se llaman ANITA (Antena Antártica de Impulso Transitivo, por sus siglas en inglés). Bueno, ANITA, como toda tecnología, ha tenido constantes actualizaciones desde su primera versión a principios del siglo. Si bien es cierto que todas siguen funcionando, los más nuevos son más sensibles. Existen ANITA I, II, III y IV, estando en desarrollo ANITA V.

¿Qué detectaron? En el año 2016, sí, leíste bien, una de las sondas detectó un neutrino de alta energía en dirección opuesta. Es decir, que provenía de la Tierra y no del espacio. Esto solo se explicaría con reinvenciones de la física clásica y del modelo estándar de partículas. De ahí es que viene la “explicación” de un descubrimiento que viola las leyes actuales de la física. Sin embargo, desde ese momento todas las sondas han estado en funcionamiento y no han detectado nada remotamente parecido desde hace cuatro años. Vamos, que si fuera tan sencillo romper las leyes de la física ocurriría de nuevo, ¿no?

¿Por qué viene tanto revuelo ahora casi a mediados del 2020? Esta es mi parte favorita. Resulta que, revisando los artículos firmados, noté que todos manejaban la misma información, pero escrita de otra manera. Como cuando te decían que copiaras la tarea pero que la cambiaras un poco para que el profesor no se diera cuenta. Así mismo. No tenían citas de algún experto consultado, algún estudio, una referencia a una revista o medio científico. Nada. Vacío. Las reglas más básicas del periodismo sí que estuvieron en un universo paralelo en este caso.

¿La verdad? Pues es verdad que de esa anomalía han salido teorías de lo más exóticas. Pero lo más probable es que sea un error en la medición en ese momento. La ciencia, como todo en la vida, tiene su margen de error. Lamentablemente es mucho más fácil encontrar la respuesta en lo fantástico que en la realidad que, al final, no suele ser tan emocionante. Sin embargo, recuerden que la realidad siempre supera la ficción.

Siguiendo la pista, todo daba como origen un artículo del Daily Star que a su vez versionó una publicación de New Scientist que aborda el tema de los universos paralelos, pero desde la teoría, siempre dejando en claro que es solo un estudio y que no es la confirmación de nada. De hecho, el título de NS es, traducido, el siguiente: “Es posible que hayamos visto un universo paralelo que retrocede en el tiempo”. Y el del Daily Star: “Los científicos de la NASA detectan un universo paralelo ‘al lado del nuestro’ donde el tiempo corre hacia atrás”.

Se pasó del “posible” al “detectaron” sin miedo. Poniendo además a la NASA en el título (quizás buscando SEO), ya que el equipo de científicos que trabaja en el polo sur son de distintas nacionalidades. Entre los colaboradores está la NASA, pero ni encabezan los estudios.

Lo que está en el NS es la explicación de ese fenómeno aplicando física y estudios previos. Es un “qué pasaría si…” pero con bases y con toda la rigurosidad del método científico, como deber ser.

Me preocupa que este 27 de mayo la cápsula CrewDragon de SpaceX y la NASA despegará en su primer vuelo tripulado hacia la Estación Espacial Internacional, siendo la primera vez en la historia en la que una empresa privada lleve al hombre al espacio, marcando un antes y un después en la exploración espacial y que la gente no esté mostrando mucho interés en eso.

En estos tiempos, donde la gente duda de los medios, de los gobiernos, de las cifras, de casi todo, es imperdonable que el periodismo se vea en estos apuros. Justo es en estos momentos que hay que estar unidos, cautelosos, con el ojo afinado y, más que todo, con el sentido de la verificación y de la rigurosidad por delante. No es momento de flaquear y dejarse llevar por la corriente o por los clics. De la credibilidad vivimos. Y morimos también.

Alejandro Faría es periodista especializado en social media, tecnología y telecomunicaciones.

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

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