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lunes, 21 septiembre, 2020

El tiempo protector

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Me costó trabajo aceptar, dado mi carácter compulsivo, que era mejor no reaccionar al primer impulso. Años de terapia, grupos de crecimiento y hasta renacimiento, configuraron el punto que debía establecer cuando me encontraba ante el dilema ético: ¿lo digo o no?, ¿lo publico o no? ¿lo divulgo a o no? Parece una nimiedad, lo que hay que pedir es “un tiempo protector”. ¿Protector de qué?, se preguntarán mis contradictorios lectores, pues de una misma, de lo que voy sintiendo y experimentando mientras estoy recibiendo la información, que deberé transformar en noticia.

Cuando sintamos esa pequeña duda en la razón, sobre ¿esto se debe o no publicar? Lo más sano, lo que recomiendo en esos casos es: pedir un tiempo protector para reflexionar y pensar en lo que debo hacer.
Redes sociales, medios e instrumentos maravillosos para la gran mayoría de los que los disfrutamos, por su instantaneidad, nos vuelven más apurados y angustiados de lo que ya estamos en nuestro convulsionado país. Se aprovechan, quienes tienen un “mazo” para hacer propaganda desde los distintos medios de comunicación gubernamentales. Ninguna novedad. Como periodistas estamos en la obligación de no perder la calma, tampoco la serenidad, conocer las técnicas y tácticas de quienes odian la democracia y la libertad de expresión. Importante no perder la ecuanimidad.

Recientemente divulgué un libro: Dimensiones de la Comunicación y el Periodismo allí -valga la cuña- hago una serie de señalamientos que los periodistas venezolanos deberían seguir en el siglo XXI.

Cuando lo escribí, sentí que eran retos y desafíos para el periodista venezolano en este siglo. Les confieso que me quedé corta en mis apreciaciones. Interesante darse cuenta como el populismo y la ideología izquierdista se va colando en la mente de los ciudadanos y, por supuesto, también de los periodistas. Me refiero ahora al reciente episodio del muy estimado diputado opositor Stalin González. (Su padre, es el responsable de ponerle ese nombre, Gracias a Dios, él lo democratiza).

Stalin hace algo que cualquier venezolano aficionado al beisbol haría: ir a ver un juego en el Nationals de Washington DC, en los Estados Unidos. Les informo, Adolfo Herrera y quien escribe, eso hicimos hace unos cuantos años, en el Yankee Stadium de New York, con mayor orgullo por cuanto jugaban varios venezolanos. No eran estos tiempos de revolución, menos de mezquindades. Nadie nos fotografió, nadie supo de nuestra maravillosa tarde en el extraordinario estadio.

Ahora, ¡oh, paradoja! Stalin va al estadio y la mente populista y comunistoide que existe en el entorno pretende crucificarlo. ¿Qué le pasa a esta gente? Los reales son de él, de sus amigos, de quien sea, no del Estado venezolano para estar fiscalizando al chamo diputado, ¡nadie tiene derecho a meterse en eso! Esa mentalidad comunistoide es muy peligrosa. Se los digo yo, que la conozco desde siempre y para siempre. A mis colegas le recomiendo ese importante tiempo protector; tenemos que saber que propagandistas e ideólogos del gobierno no pierden oportunidad para tratar de enlodarnos.

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Me siento feliz: nuestro estimado diputado pudo disfrutar de un gran juego de pelota en el Norte. No todo puede ser pasar trabajo y que te agredan. Comprobar, verificar, pensar, reflexionar, compartir. Vivimos tiempos confusos, no es fácil comprender las cosas en oportunidades, de allí la necesidad del tiempo protector.

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