El que no baila con Los Blanco no baila con nada

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Por: Rafael David Sulbarán

Una de las primeras rumbas a las que fui solo, sin mis padres, fue aquella del Club La Salina de Cabimas por allá en 1999 si la memoria no me falla. En esa ocasión se presentó Guaco, una agrupación musical muy reconocida en el Zulia y Venezuela por sus gaitas transformadas con ritmo tropical, jazz, rock y salsa.

Yo andaba por ahí recorriendo el lugar con mi hermano Daniel, cerca también Ronald Borjas, un emergente cantante que además de ser mi vecino, fue mi compañero de universidad. Ronald se montó en la tarima con Guaco, banda a la que logró entrar unos años después y ser su imagen principal. En fin que yo estaba en mis 17 años gozando esas salidas cuando la adolescencia ya se va transformando en algo más adulto: salir con los amigos, tomar unas cervezas, conversar sobre música y bailar.

Yo no había bailado en toda la noche, no sé, siempre he sido tímido para eso, pero cuando una orquesta en particular comenzó a tocar algo cambió: Fiesta dominicana es la fiesta…cantaba a todo pulmón un señor moreno a lo lejos. ¡Claro! Se trataba de Leopoldo Blanco que iniciaba su presentación junto a la legendaria orquesta Los Blanco. Recuerdo que de una vez la gente se levantó, muchas parejas se tomaron de las manos y a bailar se ha dicho. Eso parecía una bailoterapia gigante o aquellas «bailantas sensacionales» que transmitía Venevisión.

Yo no andaba en pareja pero una chica que estaba en el grupo se encontraba disponible así que la invité y bueno, ahí dimos los pasos tropezándonos con los pies, brazos junto a los demás. «El que no baila con Los Blanco no baila con nada«, le dije a Frainy que estaba sorprendida al verme bailar, no por lo bien que me movía, sino por el simple hecho de estarlo haciendo.

Una, dos, tres canciones, cuatro tal vez, ya no recuerdo. Es que Los Blanco te hacen bailar, a mí a miles de venezolanos también, sobre todo zulianos que crecimos con su música. Esta orquesta fue fundada en los campos petroleros de Lagunillas, en el estado Zulia por allá en 1964. Siempre fueron famosos por ser solo seis, un sexteto pues. Luego se agregaron otros, pero no eran demasiados. Timbal, congas, piano, trompeta, saxofón, bajo. Eso es todo. «El sexteto del sabor» les dicen. Bajo las influencias de la guaracha, la salsa, el merengue, el bolero, la cumbia, Los Blanco han editado más de 40 discos en sus 50 años de carrera.

El primero de ellos fue en 1965 titulado Suena Maracaibo. De allí no dejaron de sonar en las radios zulianas y se regaron por toda Venezuela y en el gusto musical de los melómanos amantes de la buena música. Llegaron a grabar con Oscar D’ León y mucha gente.


 Es que Los Blanco te hacen bailar, a mi a miles de venezolanos también, sobre todo zulianos que crecimos con su música. Esta orquesta fue fundada en los campos petroleros de Lagunillas, en el estado Zulia por allá en 1964. Siempre fueron famosos por ser solo seis, un sexteto pues. Luego se agregaron otros, pero no eran demasiados

Rafael David Sulbarán

En fin que son una leyenda, parte de la vida musical de muchos que crecimos escuchándoles, que aprendimos a bailar con sus canciones. En incontables ocasiones nos despertamos un sábado en la mañana escuchando esa trompeta y ese timbal mientras nuestros padres limpiaban la casa, o nos dormíamos ya cansados de joder por ahí corriendo en una fiesta mientras sonaba Merecumbé a lo Blanco.

Gracias a Dios puedo decir que los escuché, que bailé con ellos sin avergonzarme. Recuerdo el famoso bus azul de Los Blanco, una unidad vieja pero muy bien conservada que los llevaba para arriba y para abajo. Por ahí se dice que no llegaron a ser más famosos porque no les gustaban los aviones. Es que eran fieles a sus raíces y a su bus azul. Menos mal que sucedió así.

En estos días conversaba con un grupo de amigos y uno de ellos me decía que al llegar a cierta edad se ha dado cuenta que escucha más música tropical de lo habitual y bueno, se dio cuenta que tal vez no es tan rockero como parece. Yo siempre he sabido eso, puedo escuchar el rock (que es mi gusto principal) pero la salsa, el merengue, una buena gaita zuliana siempre, siempre están allí acompañando todo.

Y bueno, desde el extranjero como migrante me he dado cuenta que en Venezuela, y especialmente el Zulia, se hizo muy buena música, de calidad. Uno aterriza eso en su mente, lo internaliza y da gracias a Dios porque sea así.

Hoy lamentamos la muerte de Leopoldo Blanco, uno de los fundadores y quizá la imagen principal de la orquesta. El malvado COVID-19 se lo llevó, pero quedan recuerdos y sus notas musicales, su timbal también. Una vez mi primo Lenín Pineda lo invitó a la casa a compartir un rato. Qué buena tarde esa en el patio de abuelita Carmen..

Mientras escribo esto tengo en mi mente Bótala, en la voz de José «Cheo» Matos, una de las principales voces de la orquesta, de los pocos que no era familia Blanco y quien falleció hace unos años también.

Parece que una dinastía llegó a su fin, todos los fundadores ya murieron, aunque la hija de Leopoldo dijo que seguiría la orquesta. Ojalá sea así para que tengamos a Los Blanco por más rato, recordando esos buenos momentos de nuestras vidas, donde hasta el más sordo de los sordos se levantaba a bailar con ellos. ¡Díceselo!


RAFAEL DAVID SULBARÁN | @RafaelDSulbaran

Periodista. Cronista.

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