El pueblo chavista tiene suficientes motivos para alzar su voz

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Corrupción, malversación de los recursos, decisiones desacertadas, populismo y dádivas, son sin duda los motivos principales que nos han llevado a pasar por esta tempestad que hoy vivimos en el país. A mis compatriotas chavistas solo puedo decirles que frente a la incompetencia e ineptitud, no podemos conformarnos con la excusa de siempre: el imperio y la guerra económica. Quienes somos revolucionarios, pero no pendejos, sabemos muy bien que las pretensiones extranjeras sobre un país tan rico siempre van a existir y que las amenazas imperiales son un hecho, pero también entendemos que ha sido la mala gestión, el abuso de poder y la falta de responsabilidad de un gran grupo ante el país, lo que nos ha llevado a enfrentar la peor de las crisis jamás vivida en nuestra historia.

Compatriotas, el sentimiento de desesperanza que embarga a nuestra patria, creo que es motivo suficiente para que todos los que de alguna forma participamos en el nacimiento de la Revolución Bolivariana asumamos el deber histórico de actuar unidos y convertirnos en un factor determinante que procure una solución a esta crisis, la cual debe ser coherente, sostenible en el tiempo y con el menor costo para nuestro pueblo, que ya ha sufrido suficiente.

Es urgente que el pueblo chavista se haga sentir. Estamos en el borde de un precipicio, arrinconados por quienes piden abiertamente una intervención militar y por los compatriotas que desde el Gobierno se niegan a escuchar y asumir que ha llegado la hora de dar un giro de 180° en favor del pueblo. En este mismo orden tenemos a una comunidad internacional que basa su accionar escuchando y considerando solamente al sector opositor, nosotros los que venimos del chavismo también debemos ser tomados en cuenta.

Creemos en el acompañamiento internacional honesto y sincero. La comunidad internacional debe entender que esos señores que piden en sus discursos una intervención, no les queda de otra que pedir a gritos que vengan, que le hagan la tarea de sacar a Maduro y montarlos a ellos en el poder. De allí nace la gran diferencia entre la oposición y nosotros, porque si bien es cierto que compartimos la necesidad de salir de esta crisis, la finalidad de ellos siempre será buscar los medios para llegar al poder como lo han hecho durante los últimos 20 años, en cambio nuestro fin y objetivo central, en este momento, se focaliza en conseguir una solución que enrumbe a este país de una vez por todas hacia el desarrollo productivo, la paz y la prosperidad.

Nuestro rango de acción, compatriotas, debe orientarse hacia una solución que permita poner fin a 20 años de conflicto político, que cada día se acrecienta con resentimiento, odio y frustración. Nuestra acción debe ser un acto de patriotismo y heroísmo donde se anteponga el bienestar del pueblo por sobre cualquier pretensión personal o política. El pueblo chavista debe asumir hoy más que nunca con disciplina la rebeldía revolucionaria, pero debemos echar el miedo a la espalda, hacerle entender a los compatriotas del gobierno que no estamos aquí para continuar con la política del enemigo, de los disidentes o de los traidores, que simplemente somos revolucionarios de convicción y hoy queremos ser un factor de solución a la crisis, partiendo desde el reconocimiento de la verdad, sin ser sumisos ni borregos. La moral revolucionaria nos asiste y si con este acto ofendemos o molestamos a ciertos sectores, entonces invoquemos a Hugo Chávez cuando decía «Con la verdad ni ofendo ni temo».

Hoy tenemos suficientes motivos para alzar nuestra voz. El pueblo chavista está en peligro y enfrenta una etapa muy difícil, le ha tocado cargar con una doble cruz. Por un lado, tiene que defenderse de los extremistas que han planteado abiertamente un holocausto, desaparecer, acabar con todo aquel que ha sido chavista o que haya votado por Nicolás Maduro, algo que parece contradictorio, pues piden democracia, pero se portan como dictadores y fascistas. Tristemente a este pueblo chavista también le toca defenderse de algunos compatriotas que desde el gobierno han decidido impedir cualquier acto que venga de la crítica y la autocrítica, utilizando la manipulación, la intimidación, el miedo y la persecución, da pena que nos ven como enemigos cuando en verdad lo que queremos es un cambio que sea favorable para todos.

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