El Miss Universe agoniza (¡¿qué haremos?!)

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Amanda Dudamel es la favorita de un formato que ha muerto. La noticia llegó faltando unos días para la gala de este año, prevista para el 14 de enero: El Miss Universe se convertirá en un reality show, según informó en exclusiva Time Magazine.

Por: Leonor Carolina Suárez

Marcado por la caída estrepitosa de la audiencia en EEUU, el último show de un formato que ya podríamos llamar anticuado se transmitirá en una plataforma (Roku) y no a través de un canal de televisión como era costumbre. Aunque su versión en español será transmitida por Telemundo, NBC no sacará al aire la franquicia en inglés tras un año desafortunado para la marca de belleza universal, uno lleno de escándalos, cambios internos y una bajísima audiencia al aire.

Este año, por primera vez también, serán dos mujeres, la ex Miss Universo Olivia Culpo y la presentadora Jeannie Mai Jenkins, las anfitrionas de la gala. Además, las concursantes portarán una capa de su propio diseño para cubrir el controvertido desfile en traje de baño con una causa “cercana a su corazón”, (really?).

Los ajustes ―incluida la noticia del reality― parecen un intento desesperado por rescatar una franquicia que ya no va con los tiempos (ni con la audiencia).

Mientras leo estas noticias, hago scrolling en las publicaciones de nuestra encantadora reina: cenando, desayunando, ensayando para la gala, desfilando el traje típico:  ¡Nuestra Heroína Vinotinto es Venezuela! (is it?, pienso).

Amanda Dudamel es el producto de un formato y una organización que ha buscado reinventarse después de una serie de escándalos de corrupción, prostitución y otras crisis patrias; pero que se sostiene aún sobre las mismas bases: cuerpos, caras y charm empaquetados con banda y corona y expuestos en una hermosa competencia.

Veo más posts e IG lives y me pregunto si así como agoniza y muta el Miss Universe tras bambalinas en Nueva Orleans, está también acaso muriendo el concurso de belleza y su simbolismo en Venezuela, (o si debería).

Estemos de acuerdo o no, la imagen femenina por sí sola seguirá siendo objeto de deseo (ingrese usted en cualquier red social para comprobarlo), pero los concursos y sus productos no son ya símbolo de los valores deseables de estos tiempos. ¿Sigue siendo el de los venezolanos?

Es doloroso hacerse la pregunta. Desde que salí de Venezuela (y de las filas del Miss pues participé en el concurso en 2004), la tensión entre identidad, belleza y feminismo no ha dejado de interpelarme. Como venezolanos, el concurso, la banda y la corona han sido desde su existencia objetos de identidad, encuentro, referencia y orgullo nacional. Pero ha llegado el momento de revisarlo.

Para quienes el feminismo no es una bandera, piensen al menos en esta premisa: si la Miss Venezuela es un producto nacional de exportación (con todo lo sexista que es esta expresión), el valor de ese producto ya no es el que era en el mercado global. Al Miss Venezuela, como pasa con el petróleo, también le afectan las guerras internacionales. ¿Me Too y la cuarta ola del feminismo, anyone?

Entonces…

¿Venezuela sin Miss es Venezuela?

Cuando Maite Delgado regresó al poliedro todos sentimos ese “Buenas Noches” como un toque de diana. ¿Será que acaso solo volteamos a ver nostalgia bien vestida y no realidades? ¿Seremos capaces de replantearnos tanto como los símbolos patrios que se van haciendo obsoletos?

La representante de Venezuela en el Miss Universo desfiló en la pasarela preliminar, el pasado 11 de enero, con vestido diseñado por el zuliano Nidal Nouaihed.

No sé si Amanda Dudamel ganará el Miss Universe. Parece a todas luces que pase lo que pase en la competencia Venezuela ha acertado en enviar una mujer profesional (es diseñadora de modas), emprendedora y encantadora por su amabilidad; al menos lo que deja ver en las redes sociales.

Pero aún de coronarse este sábado, no debemos eludir el contexto en el que ocurre. Un mundo que busca nuevos referentes femeninos y una Venezuela que debería reencontrar, redefinir o crear nuevos símbolos de identidad nacional (y de feminidad) después de que caiga el papelillo. O el tiempo nos obligará a hacerlo.

LEONOR CAROLINA SUÁREZ / Twiter: @LeonorSuarez / Instagram: leocarosuarez

Abogada. Licenciada Cum Laude en Derecho de la UCAB y máster en Comunicaciones de University of Florida. Cuenta con más de diez años de experiencia en periodismo digital y producción audiovisual.

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