El futuro del acceso a divisas dentro de la economía venezolana

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Por: David Licheri

En los últimos ocho años, la economía venezolana ha mostrado un retroceso sustancial. El PIB decreció en un 70%, de USD 482 mil millones en 2013 a tan solo USD 76 mil millones para el cierre de 2019, y, a su vez, el bolívar ha destacado en los últimos 10 años por su inestabilidad. Adicionalmente, los niveles de empleo y de participación económica de la población son de los más bajos de la región: solo el 56% de la población venezolana es económicamente activa, mientras que países como Perú cuentan con un nivel de participación del 76%.

Estos resultados desalentadores son consecuencia de una serie de políticas públicas tomadas por el régimen venezolano que han sido contradictorias a cualquier objetivo en pro de un desarrollo económico sostenible. Entre estas políticas destacan las expropiaciones al sector privado, políticas monetarias agresivas que mermaron la capacidad de ahorro y las restricciones de precios.

La narrativa populista del régimen, una de las causas principales por las que estas políticas consiguieron el apoyo parcial de la población, se enfocó en resaltar la desigualdad de la distribución de riquezas y en la necesidad perentoria de dichas medidas para cerrar brechas. No obstante, son estas medidas las que desmantelaron sistemáticamente la capacidad productiva de la economía venezolana.

Además de la reducción de la economía, hoy los niveles de desigualdad del país son más altos que nunca.  Alrededor de un 59% de las divisas se encuentra en manos de solo un 2.3% de la población. Asimismo, el coeficiente Gini, utilizado para medir la desigualdad salarial, es de 0.51, dejando a Venezuela como uno de los países más desiguales del mundo.

Hacia la democratización del acceso a divisas en la población venezolana

Además de la creciente inestabilidad del bolívar, una de las principales herramientas con las que contó el régimen venezolano para el debilitamiento del sector privado fue la limitación impuesta para acceder a divisas internacionales a través de sistemas de control cambiario. Como consecuencia de la hiperinflación, las clases más privilegiadas de la población venezolana buscaron mantener sus ahorros en divisas. Sin embargo, las transacciones en mercados venezolanos eran predominantemente en bolívares, ya que, por la inestabilidad de la moneda, la preferencia de gastar bolívares frente a dólares siempre era mayor.

Sin embargo, el uso de divisas como método de pago en Venezuela gana mucha fuerza en marzo de 2019, a causa de las fallas eléctricas que ocasionaron un apagón nacional por alrededor de hasta siete días en varios estados del país. Las transacciones que en su mayoría eran por transferencias bancarias se vuelven inviables sin electricidad. Esto lleva a que la única alternativa viable para realizar transacciones sea canjeando productos, o utilizando divisas en efectivo de valor, principalmente dólares americanos o euros.

Sumado a esto, existe la limitante para actores del régimen venezolano con acceso a dólares por actividades ilícitas como corrupción, minería ilegal, narcotráfico, entre otras, de guardar este capital fuera de Venezuela por las sanciones impuestas internacionalmente. Esto les ha impedido sacar su dinero fuera de Venezuela y les ha obligado a mantenerlo y gastarlo, o invertirlo dentro del país.

Orgánicamente, la tendencia de usar dólares en Venezuela se mantuvo en ascenso. Según estudios de la consultora Ecoanalítica, en agosto 2020, las transacciones en dólares eran más del 53% del total. En Maracaibo, la capital del estado Zulia, al occidente del país, lidera el uso del dólar como moneda con 86% de las transacciones; en Caracas, el uso llega al 48,5%.

El acceso a divisas se está democratizando progresivamente, pero existe aún una larga brecha. El mercado laboral venezolano está representado en un 45% por independientes, un 3% de empleadores y un 46% de trabajadores dependientes, de los cuales un 48% son empleados en el sector privado y un 52% empleados en el sector público. Este último grupo de trabajadores dependientes es al que más se le dificulta el acceso a dólares ya que aún la mayoría de los sueldos se pagan en bolívares, principalmente para aquellos empleados en la base de la pirámide.

Sin embargo, la dolarización de los salarios es cuestión de tiempo, pues las empresas del sector privado están empezando a pagar en dólares para poder retener a su personal. Mientras más personas consigan acceso a divisas, se podrá generar la masa crítica suficiente de demanda para que la oferta y el sector productivo retome su capacidad de crecimiento.

La consecuencia de la dolarización de la economía para el régimen venezolano

La herramienta de control que tenía el régimen venezolano a través de políticas monetarias sobre la economía la está perdiendo cada vez más. Con el uso de divisas internacionales, el bolívar se ve desplazado. La desconfianza en el bolívar, la limitante de no poder guardar dólares fuera de Venezuela para miembros del régimen beneficiados por la corrupción, y las nuevas herramientas digitales para la apertura de cuentas y realización de transferencias en el extranjero son hechos que seguirán dándole fuerza al uso de divisas dentro del territorio venezolano.


DAVID LICHERI | @DavidLicheri

Economista especializado en Administración de Empresas. Director de Equilibrium CenDE.

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