El fraude iraní a Venezuela: gasolina y Megasis

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LOS PITAZOS DEL DIRECTOR


Por: César Batiz

Llegaron con la promesa de que a cambio de $500.000.000 en oro, de lo poco que queda en el Banco Central de Venezuela, resolverían los problemas del Complejo Refinador Paraguaná, en Falcón, prácticamente en ruinas desde la explosión de agosto de 2012. Además, enviaron cinco buques cargados de gasolina para calmar las tensiones crecientes por la falta de combustible. 

Sin embargo, ahora volvemos a estar como en marzo, abril y parte de mayo, con colas en Caracas, donde el oficialismo se ha cuidado de ocultar lo que es una cotidianidad en el resto del país: la escasez de gasolina



Hace poco más de una semana inauguraron un supermercado dotado con productos persas y venezolanos, pero con precios que quedan grande al salario mínimo integral nacional de Bs 800.000 (400.000 de salario mínimo y 400.000 en bono de alimentación). Siete días después ya ni compradores tiene el local comercial.

Así, los iraníes, quienes asumieron el reto petrolero al que huyeron rusos y chinos, vendieron al gobierno de Nicolás Maduro espejitos rotos como si fueran diamantes azules, con la promesa a futuro de quedarse con la comercialización del petróleo a los mercados internacionales (de allí la eliminación de PDV-Marina); y la concesión de estaciones de servicios en las ciudades venezolanas. 

Hoy vemos el fraude en que cayeron los ocupantes de Miraflores, desesperados por mantener el poder, aunque eso signifique hipotecar el futuro del país, claro, algo que no es raro en ellos, porque así lo hizo Hugo Chávez en 2012, cuando cerca de la muerte, se mantuvo como candidato presidencial para no arriesgar que su partido perdiera el mandato, aunque eso costará sudor y lágrimas a la nación, que aún nos estamos limpiando. 


Así, los iraníes, quienes asumieron el reto petrolero al que huyeron rusos y chinos, vendieron al gobierno de Nicolás Maduro espejitos rotos como si fueran diamantes azules, con la promesa a futuro de quedarse con la comercialización del petróleo a los mercados internacionales (de allí la eliminación de PDV-Marina); y la concesión de estaciones de servicios en las ciudades venezolanas


Reportajes de El Pitazo y otros medios de comunicación dan cuenta del fraude que esconde el supermercado Megasis. Allí están los estantes llenos de productos importados de Irán, cobrados a precio de dólar no oficial, incumpliendo, incluso las medidas que al respecto ha dictado el gobierno de Nicolás Maduro. 

Durante dos fines de semanas seguidos, equipos reporteriles de El Pitazo fueron al supermercado. La primera semana, debido a la esperanza de encontrar alimentos más económicos, venezolanos tardaron hasta cuatro horas para comprar algo de comida. Pasados siete días, el establecimiento luce casi sin clientes, aunque con los estantes llenos.

Sobre el tema de la gasolina, pudiéramos escribir muchas líneas, pero vamos a tratar de ser concretos. Comencemos con aquellos vuelos desde Teherán que trajeron repuestos, implementos y personal a Paraguaná con la misión de resolver el abastecimiento de gasolina. 

Lo exótico mantiene las visitas en cuarentena al supermercado Megasis

Recordemos que en abril, el exgerente de Refinación, Emilio Herrera, advertía que los “equipos de Irán no podrán reactivar la refinería de Cardón”. Hubo quienes no creyeron al experto. Incluso, en La Campiña, sede la estatal petrolera y del Ministerio de Petróleo, el titular de este despacho, Tareck El Aissami, y su equipo, lucían confiado de que lograrían el objetivo de abastecer al mercado nacional con la suficiente gasolina, gracias a la ayuda persa y a la importación de gasolina. 

Fue así por un momento, pero más que por la producción propia, se logró por la vía de la importación, precisamente desde Irán de 1,5 millones de barriles de gasolina en cinco tanqueros. Gracias a ese carburante importado y al desespero de la población, el gobierno de Maduro logró lo impensable sin estallido social: aumentar la gasolina en bolívares para todos, dolarizarla para quien no tuviera acceso al subsidio y de esa forma seguir limitando el consumo interno hasta llegar a unos 156.000 barriles diarios en todos los combustibles, según cálculos presentados hace una semana en el Centro de Estudio de Políticas Públicas y Gobierno de la Ucab, por el economista Asdrúbal Oliveros. 

Cuatro tanqueros más vendrían a Venezuela desde Irán, pero la acción de la Fiscalía de EE.UU. y de un tribunal de Nueva York, que aprobó el embargo de esos barcos, provocó que los capitanes de los buques apagaran la señal del radar y aún no se sabe dónde están. Solo estamos seguros que a Venezuela no han arribado.

La agencia Bloomberg publicó esta semana una historia del barco Víctor I, de bandera liberiana, alquilado por una empresa registrada en Dubai, que resultó estar vinculada con Alex Saab, el presunto testaferro de Maduro, que espera ser extraditado a EE.UU. Cuando el empresario barranquillero fue apresado en Cabo Verde, en El Pitazo contamos que viajaba a Irán a tratar de resolver el caso de un barco que sería enviado con gasolina a Venezuela. El relato de Lucía Kassai en Bloomberg, coincide con ese cuento, y se suma a las razones del por qué escasea la gasolina pese a los espejitos rotos vendidos por los persas.

Dentro de todo lo que ha ocurrido y sucede, lo más relevante es que las refinerías siguen sin capacidad de generar la producción de gasolina y diésel que necesita Venezuela. Con estupor escuchamos al economista Francisco Monaldi, en el programa de Pedro Penzini, decir que la producción petrolera se encuentra a nivel de la época de Juan Vicente Gómez y que calculado por persona, desciende hasta la época del estallido del Barroso, en el Zulia, en 1922. 

Con esa producción petrolera y el estado en el cual se encuentran las refinerías, será muy difícil lograr sacar del hoyo al sector refinador venezolano. Al  igual, será casi imposible, sin ingresos petroleros y acceso a recursos de organismos financieros internacionales, recuperar la agroindustria, abaratar los costos de los alimentos y autoabastecernos, por lo que todo parece indicar que continuará agravándose la escasez de gasolina y el acceso a la comida, ya que ni los espejitos persas, el fraude iraní, nos ayudará a remediar, lo que con tanto encono destruyó el chavismo-madurismo en su empeño de seguir en el poder. 


CÉSAR BATIZ | @CBatiz

periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo

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