El fin de la hiperinflación anunciado en diciembre 2021, es tragedia un año después

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Lo que fue un aliciente y levantó algunas expectativas en 2021, el fin de la hiperinflación, anunciada con bombos y platillos por la dictadura, terminó en un nuevo capítulo de la tragedia nacional. Si analizamos la inflación actual podemos concluir que hay creación de dinero más allá de la riqueza que representa. Es el resultado del desequilibrio fiscal. Se gasta más de lo que se recauda.

Por: Carlos Hermoso

En diciembre de 2021 se anuncia el fin de la hiperinflación. Se afirma que se ha iniciado una etapa de crecimiento. El Banco Central de Venezuela indica que la economía creció 14,65 % y 19,07 % en el tercer y cuarto trimestres de 2021.

La mejora en los primeros tres meses de 2022 fue de 17,04 % y entre abril y junio fue, como cálculo estimado, de 18,7 %. Con esto se establece un crecimiento de 18 % en 2022.

Además, se levantan esperanzas en la inversión en materia petrolera por parte de Chevron. La guerra de Rusia contra Ucrania arroja nuevas expectativas de ingresos que hagan crecer la economía. Y creció. Solo que para que se siguiera importando, en vez de canalizar los recursos a la inversión productiva. El legado de Chávez.

En 2022 ciertamente se produce un leve incremento del salario de los empleados públicos. Aunque con Onapre la cosa no se cumple como establece el decreto. Aumenta algo, pero lo mochan. No totalmente, pero incumplen y quedan los ingresos muy por debajo de lo establecido.

Nuevamente la inflación crece de manera galopante en el último trimestre. Tiende a convertirse en hiperinflación de nuevo. Alrededor de 250% será la inflación este año. Por lo que la dictadura inventa fábulas para ocultar la verdad y evadir responsabilidades.

Maduro indica que los mayameros son los responsables de la subida del precio del dólar y con ello de la inflación. Pero economistas de la oposición aportan lo suyo para confundir más, a la hora de analizar el problema. Se sigue esgrimiendo que el problema obedece solo a la emisión de dinero inorgánico para alcanzar el equilibrio fiscal de manera nominal. Que el pago de los compromisos salariales también crea inflación, o al menos la profundiza.

El dólar no escapa de esta circunstancia inflacionaria. La dictadura asume este hecho como el principal responsable del incremento de los precios. Hay economistas que opinan igual.

El origen de la inflación y del incremento de precio del dólar

Lo que fue un aliciente y levantó algunas expectativas, anunciada con bombos y platillos por la dictadura, terminó en un nuevo capítulo de la tragedia nacional. Si analizamos la inflación, podemos concluir que hay creación de dinero más allá de la riqueza que representa. Es el resultado del desequilibrio fiscal. Se gasta más de lo que se recauda. Inflación, por tanto, es también un impuesto a la gente.

El problema está en que no ha habido un crecimiento económico de tal magnitud que permita aumentar la recaudación para cumplir con los gastos contemplados. No ha habido recuperación de la producción petrolera. Todo se ralentizó. El gobierno contaba con los gringos, y aún sigue a la espera.

Lo que ingresa por minería parece esfumarse en el contrabando de los capitostes del gobierno. Poco entra a la economía. Lo negocian fuera y mediante caminos ilícitos.

Pero, aparte de estas determinaciones, el asunto fundamental obedece a la política económica. En vez de invertir en la producción, frenar la importación de bienes sustituibles y cobrar aranceles al resto, la dictadura quema las reservas internacionales, para abaratar el dólar. Los importadores y algunos dueños de medios de producción los adquieren y se benefician de manera desproporcionada.

Una política que frena la producción nacional, incapaz de competir con el bien importado. Se limita la capacidad recaudadora. Se produce el déficit fiscal y sobreviene más inflación, pues la dictadura emite dinero más allá de la riqueza que representa. Lo que llaman ahora dinero inorgánico.

Se suma un aspecto fundamental: la dictadura trata de esconder este aspecto. Sucede que, en la medida en que adelanta esta política económica, la distribución de la riqueza se hace más desigual. Satisface la dictadura las demandas de los dueños de los medios de producción y la de los importadores. A ambos les brinda dólares baratos en relación con la escala alcanzada por la inflación. Hasta diciembre, cuando la presión de demanda puede haber colocado el precio del dólar al mismo nivel o por encima de la inflación.

Los capitalistas obtienen una elevada tasa de plusvalía dada la baratura de la fuerza de trabajo obrera, que se exacerba debido a la caída de la demanda de la gente. “Efectiva” la llaman los economistas.

Al ser el principal refugio para la preservación del poder adquisitivo de la gente, se compran dólares. Y, al aumentar la demanda de la divisa en relación con el resto de mercancías, su precio se puede colocar por encima de la inflación.

También opera que el incremento de precios de productos importados, en bolívares, vean aumentar un tanto más su precio.

Aun así, la dolarización se afianza. Al ser refugio, instrumento de cambio, y dinero para la capitalización, se consolida como dinero. El bolívar es rechazado… nuevamente.

En general, opera no solamente la presión de demanda sobre todos los bienes y servicios, sino que el efecto especulativo se hace más patente. Recordemos que el comercio y el comerciante se mueven con base en el principio de comprar barato para vender caro. Pero, si el mercado lo permite, se vende muy caro. Es el caso de bienes de primera necesidad o drogas, tanto legales como ilegales. 

El salario

El salario se desploma. Onapre se queda corta como guadaña del menguado ingreso de los trabajadores. La inflación lo hace trizas. No alcanza ni siquiera para cumplir con el precepto de los economistas clásicos de la burguesía de garantizar las condiciones mínimas de reproducción.

Sí hay recursos como para aumentar el salario. Pero se debe realizar una nueva distribución de la riqueza. Recordemos que Venezuela se disputa la primacía mundial como el país más desigual del planeta. Los ricos, cada vez más ricos, se llevan la riqueza nacional. Apenas se le dan mendrugos a la inmensa mayoría de la población.

Entre los ricos están quienes integran la oligarquía financiera, encabezados por el Grupo Polar. Los nuevos integrantes de este sector, provenientes del chavismo, manejan la explotación del oro, la importación, tiendas como Daka.

Finalizan las grandes mayorías de la población más pobres y con más rabia que se puede hacer valer en algún momento. Sigue faltando quien oriente y defina lo que haremos el día después que favorezca al país y al pueblo trabajador, único creador de las riquezas y garante del funcionamiento de todos los servicios públicos.

CARLOS HERMOSO / @HermosoCarlosD

Economista y doctor en ciencias sociales. Profesor asociado de la Universidad Central de Venezuela. Dirigente político. 

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