El diálogo o negociación

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Por: Marcos Hernández López

Un buen diálogo o negociación examina las soluciones a las problemáticas existentes. En el diálogo o negociación se revelan buenas y malas intenciones, estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver tal vez en su inmediatez, por consiguiente, en ello radica su valor. Ahora bien, un diálogo o negociación es también una discusión o contacto directo que surge con la intención de alcanzar acuerdos según la naturaleza de la crisis. El diálogo o negociación, en este momento en Venezuela, es una rendija que debe ser aprovechada por Maduro y la oposición para iniciar el trabajoso camino hacia la reinstitucionalización del país, que dio un primer paso con el nombramiento del CNE.

En nuestro contexto, en el caso concreto de Venezuela, cada vez que se habla de diálogos o negociaciones hay señales visibles de que se pudieran dar estos encuentros entre la oposición G4 y el régimen. Muchas veces son incontables los apasionados debates y radicales críticas contra estos acercamientos, la mayoría de esas posturas vienen del lado opositor, con toda la razón por el avance de la complejidad de la dimensión de la aguda crisis pandémica, la económica, la social y la política que transita el país y la mayoría de la gente lo que desea es una negociación vinculada al cese de la usurpación. El último diálogo entre el régimen y oposición en República Dominicana fue una burla, un verdadero intento fallido, potenció todos los nudos críticos de un diálogo sincero, claro y con futuro para resolver la problemática existente en el país. Evidentemente, Maduro se atornilla en Miraflores y entiende que esa es la joya de la corona.

La oposición G4 en sus distintas declaraciones llega a inmediatas conclusiones que hablar en este momento de diálogo simplemente apunta a darle más tiempo en el poder a Maduro. Mientras el desafío de Guaidó parece estar en avanzar en el cese la usurpación y crear las condiciones que hagan posible recuperar el derecho del pueblo venezolano al voto en procesos electorales competitivos.


En nuestro contexto, en el caso concreto de Venezuela, cada vez que se habla de diálogos o negociaciones hay señales visibles de que se pudieran dar estos encuentros entre la oposición G4 y el régimen. Muchas veces son incontables los apasionados debates y radicales críticas contra estos encuentros, la mayoría de esas posturas vienen del lado opositor

Marcos Hernández López

Queda revelado que Maduro muchas veces entra en necesarias contradicciones, no se da por vencido, mueve sus piezas en el tablero político  electoral con un discurso estratégico donde lo significativo para su proyecto y aliados es mantenerse en el poder, incluso en minoría, no robustecer la democracia participativa ni el rescate del voto; se radicaliza, construye entramados de todo tipo, devela ante el mundo su culto por el poder, pensamiento y práctica de la propuesta comunista política económica de Lenin: “que a veces es necesario dar un paso atrás para poder dar dos adelante y poder avanzar”… Seguirá el debate en el país mientras se deteriora la economía y los problemas sociales continúan su compleja configuración hacia una pobreza que alcanza el 87%, mientras 13% de venezolanos comen de la basura; además se incrementa de manera incontrolada el éxodo de nuestra gente, según datos recientes esta migración puede llegar en el 2022 a 7 millones de venezolanos.

El diálogo es posible si Maduro acepta discutir la verdadera crisis: la pandemia del COVID-19, la economía y replantearse elecciones presidenciales para resolver el cese a la usurpación. Hablar actualmente de diálogo con las experiencias pasadas es comprender que son momentos históricos para no perder tiempo. No obstante, Nicolás deja bien claro en sus narrativas actuaciones y acciones políticas que no quiere ni lo dejan abandonar el poder, pero convoca al diálogo. En síntesis, ¿habrá resultados positivos en esta ocasión?

MARCOS HERNÁNDEZ LÓPEZ | @Hercon44

Sociólogo, docente universitario | PhD Gestión de Procesos | CEO Consultora Estudios de Opinión.

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