El caos de la gasolina en la potencia energética mundial

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Foto EFE

El título de este artículo de opinión puede parecer una contradicción, pero es realidad, es la triste realidad. Venezuela, uno de los países con mayores reservas de petróleo del mundo y con muchos minerales y materias primas dentro de sus fronteras, es hoy en día una economía en permanente estado de descomposición. Esto por culpa del socialismo, primero de Hugo Chávez Frías y después por su heredero o, mejor dicho, el heredero de los dictadores Castro de Cuba, Nicolás Maduro Moros.

El país sufre en los actuales momentos de escasez de gasolina, no es una escasez coyuntural, es una escasez estructural y crónica que se acentuará en los próximas semanas y esto ya lo habían advertido profesionales, ingenieros, economistas y políticos dentro y fuera de Venezuela. La información es conocida ampliamente en las circunferencias del poder en Miraflores y de la oposición del país. A pesar de esto, la respuesta rápida para minimizar la crisis y desviar la atención del problema por parte del Estado fue dar una respuesta irresponsable por parte de Petróleos de Venezuela, S. A. que la escasez de gasolina es producto de una campaña de propaganda maliciosa contra Nicolás Maduro y la industria petrolera del Estado que esta tildó de “Fake News” y que ha sido duramente criticada por quienes en estos momentos se mantienen en colas en las afueras de las estaciones de gasolina con la esperanza e ilusión de poder hacerse aunque sea de unos pocos litros del preciado líquido de movilidad motor.

¿Cómo llegamos a esto? No es una sorpresa para nadie en el país ni en el mundo. Esto es la consecuencia de la permanente mediocridad y corrupción, que tomó los recursos para la reinversión energética y los desvió para crear grandes fortunas personales tanto en Venezuela como en el exterior, más una mezcla de mala gerencia y despido sistemático del talento humano de la industria petrolera. Adicionalmente se suma a esto los problemas en los sistemas de distribución y despacho, como el de las gandolas que transportan la gasolina y/o derivados que en un alto porcentaje se encuentran en condiciones deplorables para cumplir sus funciones de entrega. Actualmente se puede vivir o mejor dicho sufrir la escasez de gasolina en todos los estados del país.

Las colas parecen infinitas y se pierden horas y días en esto. Al día de hoy la mayoría ha hecho colas para recargar sus motocicletas, automóviles y camionetas en ciudades como Caracas, Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto o Táchira por citarles algunas. En las regiones andinas y llaneras padecen una pesadilla. Según testimonios de amigos empresarios, la crisis de la gasolina les ha traído graves atrasos y consecuencias a nivel de producción. Venezuela hoy tiene un golpeado sistema de refinerías que en el pasado fue motivo de orgullo nacional y en el exterior. Éstas están en bajos niveles operativos y en menos de 20% de su capacidad productiva según varios expertos en la materia conocidos por muchos.

Por ejemplo, las destiladoras en la refinería de Cardón están en malas condiciones. La refinería de Amuay es la que a duras penas esta tratando de resistir y producir algo de gasolina para el consumo interno y, aunado a esto, esta la catástrofe del sistema eléctrico nacional (SEN) que no colabora mucho en la elaboración y débil mantenimiento de la producción nacional de gasolina. Despidos indiscriminados como denuncian varios trabajadores petroleros en días recientes por el simple hecho de exigir mejores condiciones de trabajo, económicas y sociales y apoyar abiertamente el respeto a la constitución, las leyes y la transición democrática y pacífica que promueve con gran heroísmo el joven líder venezolano Juan Guaidó Márquez. Ya en Venezuela pareciera no asombrar ver con los ojos y/o ver videos o audios de las peleas en las colas de las gasolineras, el cobro de la gasolina en dólares por parte de militares o policías para llenar el tanque del vehículo y otros abusos más a la muy estrangulada ciudadanía venezolana.

Como parte de la solución futura en el corto o largo plazo, el precio de la gasolina internamente tendrá que acomodarse en Venezuela y ser más realista en concordancia, al menos, con los países de la región. No podemos vivir con unos precios de fantasía, es decir, unos precios surrealistas que solo se pueden disfrutar por un tiempo en los sistemas de populismo socialista y estatales. La producción de petróleo en Venezuela paso de cerca de 3.500.000 de barriles por día, a algo así como unos 750.000 a 500.000 por día y en decrecimiento en la más reciente década. Anteriormente Petróleos de Venezuela, S. A., podía producir entre 1.000.000 a 1.200.000 de barriles de gasolina por día, hoy escasa y penosamente llega a los cerca de 100.000 barriles por día y en caída libre y que no puede soportar la demanda interna del combustible. En una economía en la que han huido por razones humanitarias según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por medio de información del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) unos 3.000.000 a 4.000.000 de venezolanos, que mientras se encontraban en el país en años pasados, hacían uso directo o indirecto de gasolina, ya fuese para su traslado personal y/o de los bienes y servicios que consumían internamente. En 2014 el consumo interno de gasolina se estimaba en 300.000 barriles diarios, hoy en día es cercano a los 120.000 barriles diarios.

Al igual que con la electricidad, que es racionada con el programa de “administración de cargas” en el interior del país para poder suministrarla a Caracas a expensas de estados como Zulia, Táchira, Aragua, Carabobo, Bolívar, Lara, Anzoátegui o Monagas, fuentes cercanas a la industria petrolera han afirmado a varios medios de comunicación que el mismo fenómeno se esta aplicando con el caso de la gasolina. La crisis de la gasolina al igual que la de la electricidad, negativamente contribuirán a una mayor caída del producto interno bruto en 2019. Para este año considerando la crisis eléctrica y ahora también de la gasolina, varios economistas y firmas de análisis de entorno macroeconómico, estiman una caída del PIB de entre 20% a 25% y recuerde el lector que en los primeros 6 años de Nicolás Maduro el PIB venezolano se estima colapsó entre un 50% a 60% y estamos según la versión de Miraflores en una “guerra económica”, un conflicto que se ideó el chavismo para justificar sus errores gerenciales y que también están perdiendo, porque según muchas encuestas de opinión cerca de 80% a 90% de los encuestados opinan que la grave crisis económica es responsabilidad de Nicolás Maduro y su equipo .

Las consecuencias de corto plazo de la escasez de gasolina se van a ver reflejadas en la movilidad de los seres humanos a lo largo y ancho de Venezuela. No podrás tú, ni yo movernos con libertad en el país. Si vas a realizar un viaje en próximos días por negocios, trabajo o placer (si es que aún en el caos país se puede usar esta palabra) a una playa por ejemplo, vas a ver limitado esa movilidad y, por ende, tu libertad. Ni hablar de los graves problemas que se avecinan en las ciudades cuando las empresas no puedan trasladar sus materias primas a las fábricas desde los campos o el interior del país y éstas a su vez no estén en capacidad de producir y llevar productos terminados o semiterminados a los centros de consumo masivo, que son nada más y nada menos que las personas que habitan las ciudades del país.

Parte de la solución será encomendar en manos de empresas privadas nacionales, internacionales o una mezcla de capitales privados domésticos y foráneos, la recuperación de la industria petrolera y de este segmento productivo dentro de la misma, que es la producción de gasolina para todo tipo de vehículos a motor. La participación del Estado en la industria petrolera y, creo yo, en cualquier otra industria debe ser suprimida rápidamente por el bien de los venezolanos para su sobrevivencia, reconstrucción y desarrollo. El Estado venezolano ha sido motivo de destrucción y tristeza para el país en especial en estos años de socialismo. Por más críticas que puedan hacerme por estos comentarios y atacarme de capitalista o libertario, es la cruda realidad y que sin lugar a dudas ha quedado en mayor evidencia en estos últimos seis años. La situación es cada día más critica. Al parecer tendremos que empezar a movilizarnos entre ciudades como en la época de la colonia, a caballo o a pie, aquellos que estén en condiciones físicas para hacerlo y/o soportarlo. Venezuela, por culpa del socialismo, va a un modelo de vida de este tipo si continuamos por este camino.

Una persona que aprecio mucho en Maracaibo, Zulia me escribía el fin de semana y me comentaba: “Sin gasolina todos. Ahora otros estados nos acompañan en nuestro dolor”. La situación del Zulia es atroz, es una región olvidada por Miraflores y por gran parte de Venezuela. A Miraflores no le interesa mucho o para nada el pueblo zuliano, con tal, ya ni elecciones se hacen como para generar “interés electoral”. En todo caso el único interés que podría sucitar es el interés de algún negocio que beneficie a los grupos narcoterroristas que usurpan el palacio de gobierno en Caracas o Maracaibo. El Zulia y Venezuela en general, una región y un país que en otros tiempos fue una potencia energética pero que se perdió en los laberintos de una cueva llamada socialismo y deambula a oscuras sin saber como recuperar su camino de salida. Venezuela volverá a la senda del progreso cuando obtenga la conciencia suficiente para comprender que para esto hay que defender y fomentar la democracia y la libertad económica.

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