VIAJES SIN BOLETO| El agua que susurra

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V etapa del camino de Santiago primitivo.

De Berduceo a Granda de Salime.

Por: Xavier Eguiguren

Las cuatrocientas sesenta mil necesidades del ser se apilan como piedras en los cajones más escondidos de la psique. Los pasos que más pesan son el mejor antídoto para el coleccionista de necesidades absurdas. El continuo caminar reduce las exigencias del peregrino; cada pisada en el camino hace más fácil y liviana su vida.

Apoyar los pies en el suelo y verificar que no duelen demasiado, permite que el romero se sienta nacer cada mañana. Es pura alegría confirmar que pies que no duelen, corazón que sonríe y alegra la vida. El entusiasmo desborda las mochilas ocupadas tan solo por oxígeno, nitrógeno, dos mudas, dos camisetas, dos pantalones cortos y, un cepillo de dientes.

El suelo es testigo del pisar alegre, triste, melancólico… Algunos romeros buscan mil perdones recorriendo la senda; otros simplemente anhelan un cobijo; unos caminan con los pies doloridos, otros ligeros; unos dan pasos largos y otros pasos muy cortos.

El Navia es el río más caudaloso del concejo y con sus afluentes corre encajonado formando bellos meandros a su paso. El río Navia y el Agüeira son conocidos como paraísos para la pesca de la trucha. Foto Xavier Eguidures.

La vereda reproduce —si te paras a escuchar— el cantar de los juglares. Oye el silencio que no es silencio y regocíjate en ese momento que parece inhóspito, pero que tampoco lo es. Siempre hay un tiempo que cubre aquel otro tiempo de los sonidos de un tamboril o una flauta. Eran el deleite de peregrinos poder escuchar los milagros y las leyendas recitados por los trovadores en las plazas de las villas.

La quinta etapa del Camino Primitivo de Santiago comienza en lugar llamado Berducedo y concluye a las puertas de las tierras gallegas, en Grandas de Salime. La niebla y el rocío de la mañana son compañeros embutidos el uno en el otro. La Bruma y la humedad cálida, al salir el sol se desprenden de su propia piel de ozono. En este preciso momento el día levanta el telón construido con pequeñas gotas de agua y la noche aún permanece durante unos minutos en la memoria del camino; pero termina muriendo como siempre ha querido: acompañada de la claridad que se está asomando por el Este.

El silencio me habla desde mi otro yo. La segunda voz que todo hombre cuerdo desea. La voz pregunta: «¿Por qué no quedan pájaros en este bosque?»

¡Y de pronto! Tengo sueños febriles y alucinantes secuencias que se proyectan en la pantalla tridimensional del pensamiento. Somos testigos de la destrucción del paisaje. Lloran en silencio los árboles que han sobrevivido al fuego; lloran por los muertos; lloran por las vidas carbonizadas por ese tremendo fuego.

No veo a las “xanas”, ni a los “trasgos”. Ya no están las ninfas de los manantiales. Nadie ha querido quedarse en el bosque para enseñarnos el camino; no han quedado ni los mojones, ni tampoco sus conchas. Tengo pena en el alma.

Las aguas están retenidas en el embalse tras los muros de hormigón. Las aguas susurran al paso de nuestras piernas ya cansadas de la destrucción. Puedo escuchar los sollozos y entender los remordimientos, y al mismo tiempo ver el líquido intentando hacerse morir, golpeándose una y otra vez contra las paredes, culpándose  por no haber podido asesinar al fuego y enterrarlo de por vida, bien muerto. El incendio lo ha devorado todo y a todos a su paso.

Tengo esperanza de que los moradores del bosque algún día vuelvan a acompañar a los peregrinos que por este lugar se adentren; pero hoy estoy triste, pues hoy solo queda impresa en el aire la huella de la muerte. Espero que las heridas se curen y la aniquilación habida en este día de peregrinación, mañana sea nada o, casi nada.

Ya no queda mucho trecho para llegar al final de esta etapa. Descansaremos en Grandas de Salime, el último punto del camino que aún se encuentra en tierras de Asturias.

Y cada vez que viene a mi memoria ese bosque muerto, afloran las lágrimas de la destrucción.

XAVIER EGUIGUREN | @xaviereguiguren

Articulista, novelista, colaborador en la LNE (prensa asturiana) y en la RTPA (Radio Televisión del Principado de Asturias). Corresponsal de la revista Erki-Mallorca.

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