Dramas burlescos

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Por: Gloria Cuenca

Si no sufriera tanto, me reiría; pasa de todo en esta Villa del Señor. Insisto, las elecciones, tal como están planteadas, resultan una mamarrachada. Concuerdo con la Conferencia Episcopal Venezolana, “con abstenerse no basta.” Escucho un audio del colega y admirado periodista Miguel Ángel Rodríguez pidiéndole a Henrique Capriles líneas de orientación. Por su parte, Henrique dice que el proyecto de Juan Guaidó fracasó (¿?) No comparto ese criterio para nada. Admiro mucho a Henrique. Observo cada paso de Guaidó: suave y firme, ha ido alcanzando victoria, tras victoria. No a la manera que pretenden algunos tuiteros: resentidos, maduristas, quienes señalan que no ha hecho nada; dicen cualquier cantidad de improperios.

Creo que los dos tienen la razón. Sus propuestas pueden y deben complementarse. No son excluyentes. Deberemos encontrar la manera de seguir a los dos. Nosotros que hacemos malabarismos a diario para sobrevivir: se trata de creatividad e imaginación. No podemos permitir que se devoren a nuestros líderes como antes lo hicieron con los otros. Enrique Mendoza, el primero, luego Manuel Rosales, después Henrique Capriles, Leopoldo no se salvó y ahora es el turno de Guaidó. Una especie de trapiche, moliéndolos, mientras los del gobierno -esos sí no sirven para nada- disfrutan: nadie los ataca, la gente está dedicada a destruir nuestro liderazgo. Liderofagia, lo llama Tulio Hernández, en lúcido artículo. Se expresan  y dan por sentado, ya no sirven.  


Creo que los dos tienen la razón. Sus propuestas pueden y deben complementarse. No son excluyentes. Deberemos encontrar la manera de seguir a los dos. Nosotros que hacemos malabarismos a diario para sobrevivir: se trata de creatividad e imaginación. No podemos permitir que se devoren a nuestros líderes como antes lo hicieron con los otros

Gloria Cuenca

Tengo todavía suficiente Fe y voluntad para no dudar de las palabras de los jóvenes, admirados líderes. Han demostrado coraje, valentía y heroicidad. Nuestro problema, no es sólo cuestión de valentía -afirmo esto, con consciencia- requiere de conocimientos políticos, de serenidad y saber reconocer el momento para actuar. Político que no tiene olfato, ni se guía por su intuición, debe aprender a mirar antes de ver, escuchar, antes de oír, saber guardar silencio en momentos si no es conveniente, callar. Una vieja enseñanza, de los comunistas, es: hay que saber caracterizar al enemigo. Si no la lucha es más compleja. Esto no es atribuible solo a la dirección política de los jóvenes. Muchos negociadores, efectivos durante periodos de la democracia civil, se los comieron en “caldo de ñame” en estos procesos. (Perdónese el coloquialismo) Esto lo sé y me consta.

Enfrentamos a “maestros de la mentira”. Engañaron a un gentío haciéndose pasar por demócratas. Decir mentiras es una forma común de hablar; los acuerdos no son reales.  Señalo con perseverancia, se trata de un reto para la democracia: desenmascarar a los comunistas. Usan la democracia representativa para sus fines, se atornillan en el poder, desconociendo las normas y leyes que los beneficiaron.

Estos chamos, los líderes -para mí lo son- han aprendido en el fragor de luchas terribles, con gente despiadada, con mentalidad autoritaria, personalista, neomarxista y hasta fascistas. ¿Cómo puede ser? ¿Los hipercríticos no se dan cuenta? ¿Envidia de la verde? Contenta  con nuestros líderes. Quizá Dios no me permita ver la victoria definitiva. Sin embargo, es hora de darse cuenta: el enemigo no merece  consideración. Refiero a dirigentes y responsables por las violaciones de los derechos. No al pueblo ingenuo. Los han seguido por sus mentiras.

Agradezco a esos muchachos maravillosos: han dado todo por el país, desde diferentes sectores. Como la canción de nuestro admirado Simón: la lucha no tiene horario, ni fecha en el calendario. Luchar, hasta que se logre la victoria. Lo siento por los apurados.


GLORIA CUENCA | @editorialgloria

Escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela

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