Sin cese de la usurpación sigue en peligro el sistema eléctrico

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Nuevo apagón en Maracaibo. Foto cortesía

Indudablemente la liberación de Venezuela de las garras de la usurpación, iniciada 110 días atrás, es un tema de gran complejidad legal, diplomática, jurídica, técnica y financiera para el área de los servicios públicos y en el epicentro de todos ellos está el Sistema Eléctrico Venezolano Interconectado (SEVI) sin el cual poco o nada se podría propulsar en el país. El no cese de la usurpación sigue siendo el mayor peligro para el SEVI y la viabilidad de un gobierno de transición, que a partir del minuto uno será responsable de los apagones.

Toda nueva administración publica desea “victorias tempranas”, en esta ocasión por el avanzado deterioro del SEVI, lo más prudente es designar ya, sin más dilación a los asesores técnicos para el SEVI, dándoles la facultad para gestionar/evaluar las múltiples soluciones requeridas a ser iniciadas y articuladas de una manera coordenada en todas las áreas para lograr la ejecución más eficaz de las mismas, en función de limitados recursos y gran premura, porque ya es tarde. Este esfuerzo es el que debe guiar el discurso político a comunicarse a la nación y no al revés.

Son muy peligrosos los “cortocircuitos comunicacionales” no deseados ante la opinión pública, que representa la gran mayoría de la población nacional especialmente afectada por las carencias y calidad del servicio eléctrico. Se requiere apegarse con estricta disciplina a: la ética, la capacidad gerencial, la honradez extrema y la austeridad, guiadas por los más capaces. Una nueva administración no puede caer en esos vicios.

Los grandes sismos eléctricos del pasado marzo con sus demoledoras réplicas, han destruido la flexibilidad y poderío energético del SEVI, han agravado la panorámica energética y económica para Venezuela además del irreparable luto de vidas perdidas, gran pesar de familias fracturadas por la necesidad de emigrar. Estas son las razones más poderosas para que la sociedad demande un cambio de gobierno positivo a los hombres y mujeres dentro de la actividad política.

La intensa calamidad eléctrica que vive hoy Venezuela, en especial Zulia, Aragua, Carabobo, Lara, Falcón, Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas, Portuguesa, Guárico, Bolívar Cojedes, Yaracuy, Amazonas y el Apure es de presión variable debido a razones cíclicas de las temperaturas y estacionalidad, sujeta a los siguientes factores: 1) La intensidad y duración del verano en curso, 2) Lo que logre reparar la presente administración de Corpoelec con sus esfuerzos, 3) La canibalización que se logre consumar. La demolición de los picos de demanda nacional, nos debe poner en alerta, para impedir el continuado engaño propagandístico de la usurpación.

Es inadmisible que los venezolanos sean “mendigos energéticos”, viviendo la ruralidad en pleno siglo XXI, paradójicamente ¡en uno de los países con el mayor poderío energético per cápita del mundo! después de más de US$ 110 millardos de nuestro tesoro destinados para su electricidad para terminar a oscuras. La correlación entre el Producto Interno Bruto y la drástica estrangulación del suministro eléctrico, requiere de un significativo golpe de timón en su dirección y un cambio político positivo.

La época del “tá barato dame dos”, “el cuánto hay pa´ eso” quedaron en el retrovisor, dejando un país saqueado. Las pautas las establecerán los que arriesgarán dineros de procedencia internacional, para el rescate nacional. Es decir, la rochela no va continuar, ahora nos toca someternos a un intenso y sano escrutinio por los acreedores.

Como está el SEVI hoy no es posible la reactivación económica, es imperativo un modelo económico menos intervencionista para el SEVI. Por lo tanto, la usurpación continúa y la dilación en la toma de decisiones críticas por un gobierno de transición siguen siendo los más graves peligros para el SEVI y la viabilidad de un gobierno de transición, que a partir del minuto uno será responsable de los apagones.

Quedan 232 días del año 2019, un gobierno de transición no podría durar más de un año y Venezuela no puede esperar más para evitar mayores desastres. No basta con tener potencial para poder convertirlo en verdadera y duradera riqueza, se requiere de talento, tiempo y tesoro, a través del trabajo honesto y ético. Es imperativo un agudo enfoque porque las cosas que hay que hacer hay que hacerlas bien desde la primera vez porque no hay ni tiempo ni reales para volverlo hacer. Sólo así se comparten sueños y será posible construir realidades para ser una gran nación.

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