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martes, 1 diciembre, 2020

Diálogo con oposición minoritaria fortalece a Guaidó y aísla a Maduro

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El 5 de junio, Mike Pompeo, Secretario de Gobierno de los Estados Unidos, dijo que mantener a la oposición unida ha demostrado ser tremendamente difícil. Entonces habían pasado seis meses desde la juramentación de Juan Guaidó como presidente encargado, habían fracasado los intentos  de hacerse con el poder a través del ingreso de la ayuda humanitaria y ocurrieron los hechos del 30 de abril.

Cuatro meses después de ese pronunciamiento, las palabras de Pompeo vuelven a pesar como una pesadilla, cuando algunos partidos calificados de minoritarios, pero que forman parte de la Asamblea Nacional y que hacían vida en la lucha por derrocar a Maduro, firman un acuerdo para iniciar un proceso de negociación por su propia cuenta. Esto ocurrió aunque  su líder como presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó,  diera por muerto el diálogo que sostenía con el gobierno, auspiciado por el Reino de Noruega y en el que se buscaba la realización de elecciones presidenciales.

La primera reacción de Guaidó fue calificar el acto como irresponsable y sádico. Mientras que los demás partidos trataron de minimizar el efecto al calificarlos como pequeñas franquicias, sin pueblo ni opinión pública.

Pero Guaidó sabe, en el fondo, que la traición va más allá. Que en la jugada del diálogo secreto estaban metidos otros partidos que siempre han negociado con el gobierno: Un Nuevo Tiempo y AD. De ahí la virulencia de los ataques de Diosdado Cabello hacia Manuel Rosales y a Ramos Allup cuando anunciaron su apoyo por adelantado a la reelección de Guaidó como presidente del parlamento para el período del 2020, luego que un grupo de partidos minoritarios, que de  acuerdo al pacto establecido le correspondía   asumir el cargo, renunciaron al mismo y manifestaron su apoyo al actual presidente para que continúe al frente de la oposición a Maduro

Por ello es muy acertada su estrategia de volver a su plan inicial de  trabajar y articular con el Frente Amplio, con los chavistas disidentes y los movimientos sociales, como única manera de blindar su liderazgo y poder colocar la lucha en la calle y no depender exclusivamente de la intervención militar contra Venezuela.

La estrategia del gobierno siempre ha estado clara. Nunca les interesó el diálogo de Noruega, porque la iniciativa de los hermanos Rodríguez junto con los cubanos fracturó al chavismo, por lo que decidieron ganar tiempo y seguir aniquilando el liderazgo de Juan Guaidó. Ellos saben que mantener el status quo los favorece, que la masa opositora vive de la esperanza, mientras que el chavismo de la resignación, y la caída del líder elegido sumiría a este sector en el pesimismo y de ahí a la resignación.

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Pero la apuesta de este reiterado formato de diálogo, que lo ha repetido una y otra vez cuando se encuentra de espalda a la pared es un riesgo supremo. En el 201,  con Chávez en el poder, liberaron una cantidad significativa de presos políticos, entre ellos a los comisarios José Sánchez “Mazuco” y Henry Vivas. En esta oportunidad salió en libertad el diputado Edgar Zambrano y anuncian la liberación de otros 58 presos políticos. Pero a diferencia de aquel momento, la oposición mayoritaria cerró filas en torno a Guaidó. La comunidad internacional ha rechazado contundentemente esta acción, que aunque cede a varias de las peticiones que se plantearon en Oslo y Barbados, no ha sido negociada con la inmensa mayoría de la Venezuela democrática representada en la Asamblea Nacional.

Así que lo que se anunció en medio de una gran parafernalia, está aislando totalmente al régimen de Maduro, sobre todo con los países de la Unión Europea, que pierden la paciencia con un régimen que cierra todas las puertas a una salida pacífica.

En lo interno este grupo minoritario de partidos, por más que se esfuercen en sus discursos de patriotismo no han podido marcar una referencia, ya que no hay credibilidad en sus dirigentes ni mucho menos en los patrocinadores de estas negociaciones.

En esta oportunidad los reyes de la manipulación, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, se quedaron con las manos vacías. Su acción le permitió a la oposición  separarse de unos partidos que siempre han negociado con el gobierno y frenar las avaricias de otros que apostaron por seguir a la mayoría, al tiempo que fortalecen a Juan Guaidó, justo en el momento que atraviesa su peor momento de percepción desde que se proclamó presidente interino de Venezuela.

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